Historias Nigeria | 28 febrero 2022

Dios controla las tormentas

Los fulani mataron al marido de Rose el año pasado, justo cuando ella estaba esperando el nacimiento de su tercer hijo.

 

 

En abril del año pasado, la tragedia golpeó a la familia de Rose. Unos militantes fulani mataron a su marido, un pastor, mientras caminaba por la zona. En ese momento, Rose estaba esperando su tercer hijo. La muerte de su marido sumió a Rose en la incertidumbre.

Además de las dos niñas, Esther y Joy, que todavía dependen de ella, un tercer hijo crecía en su interior. Puertas Abiertas visitó a esta viuda el año pasado y le proporcionó alimentos y dinero para iniciar un pequeño negocio. 

Sarata

La última vez que vimos a Rose fue justo después de que naciera su bebé. Era otra niña. Recuerdo a Patience envuelta en un pañuelo, con sólo su carita asomando entre las mantas, felizmente inconsciente de la situación por el COVID-19 o de las dificultades que estaban pasando su madre y sus dos hermanas mayores. 

Antes de dejar a Rose ese día, me dijo: «Nunca imaginé que recibiría tales regalos, pero hoy, mi fe en Cristo se ha fortalecido. En efecto, el que vela por las viudas no duerme ni se adormece. Este apoyo me permitirá cuidar de mi familia. Dios en el cielo lo recompensará con creces». 

Presencia constante

De camino a reunirnos con Rose y las niñas por tercera vez, nos sentimos un poco aprensivos por causa de nuestra visita. A principios de año recibimos la triste noticia de que la pequeña Patience había fallecido inesperadamente por una enfermedad. 

Pero después de un largo viaje, Rose nos da una cálida bienvenida. Cuando Rose se da cuenta de que buscamos a Esther y a Joy, nos informa de que todavía están en la escuela. La miramos y veo que un tenue velo de tristeza cubre su rostro, pero no hay rastro de resentimiento en su voz. 

Mientras nos sentamos a la sombra de un árbol, Rose se sincera sobre su pérdida: «Patience murió el 12 de diciembre. Sinceramente, no me resultó nada fácil, porque ocurrió poco después de la muerte de mi marido...».

Motivos de Oración
  • Da gracias a Dios por la fe y la perseverancia de Rose, porque no se deja vencer por las tormentas de su vida.
  • Ora para que Dios continúe protegiendo a Rose, Esther y Joy frente a la creciente inseguridad y violencia en Nigeria.
  • Ora para que Dios provea los recursos necesarios para que Rose pueda criar a sus hijas y darles un futuro.
Una oración por Rose

Señor, te doy gracias por la fe y la perseverancia de Rose, porque ha permanecido firme en ti a pesar de los golpes que la vida le ha dado. Te pido que protejas a Rose y sus hijas ante el aumento de la hostilidad en su país, y también que le des todo lo que ella necesita para sacar a sus hijas adelante y que puedan recibir sustento y una educación digna. Amén.

«Cuando perdí a mi marido, mis suegros nunca se preocuparon por mí, no vinieron a verme ni se interesaron por las niñas; cuando Patience murió, pensé que estarían junto a mí, pero no vino nadie. Me sentí tan dolida en mi corazón. Pero decidí soltar mi amargura y dejar que Dios me sanara». 

«Desde la muerte de mi marido hasta el parto de mi bebé, habéis estado ahí para mí. Quiero daros las gracias. No hay nada que pueda decir o dar que sea más grande que el agradecimiento».

 


Esperanza para el futuro

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Cuando las niñas regresan de la escuela, hablamos un rato. Juegan en el suelo. A su alrededor hay flores de frangipani aplastadas que han caído del árbol; sus frágiles hojas blancas están cubiertas de polvo. De vez en cuando el perfume de las flores llena el aire.

Joy, la más pequeña, no puede estar sentada por más de cinco minutos. Su edad le ha impedido (hasta ahora) comprender el impacto de la muerte de su padre y de su hermana pequeña. Su alegría e inocencia afloran a la superficie. Esther, en cambio, es un poco mayor y es más seria y reservada. Nunca está demasiado lejos de su madre. 

«A veces la muerte de su padre las perturba. Preguntan dónde está. Cuando les respondo que ha viajado muy lejos, se ponen muy tristes. Se sienten mal».

«Mi esperanza es ver a mis hijas caminando por los caminos de Dios. Siempre quiero orar, ya sea por la mañana o por la noche. Las despierto para orar juntas y leer la Palabra de Dios para animar nuestros corazones. Lo hago para ayudarles a asimilar lo que le pasó a su padre y a su hermana». 

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«Me alegra el corazón cuando mi pequeña Joy hace la oración del Señor; es lo único que tengo para darles, la Palabra de Dios. Les enseño a orar por sus necesidades, y cuando Dios provee, les digo que oren y den las gracias por la provisión».

Rose también confiesa que cuando los recuerdos de su marido y de Patience la entristecen, se recuerda a sí misma la fidelidad de Dios. 

«Durante el último año, después de quedarme viuda, verdaderamente, el Señor no me ha abandonado. La razón por la que digo que no me ha abandonado es la siguiente: he recibido ayuda de diferentes personas. Dios también bendijo mi granja. Tengo una buena cosecha».

Debido a las restricciones del COVID-19 y a la inseguridad, la vida se ha vuelto extremadamente difícil para muchas personas en Nigeria. Puertas Abiertas dio apoyo a Rose con ayuda alimentaria para que pudiese superar su necesidad más inmediata, y con apoyo financiero para iniciar un negocio. 

«Este negocio me ha hecho autosuficiente. Ya no espero la ayuda de la gente, sino que, con el trabajo duro y la bendición de Dios, he podido pagar las tasas escolares de mi hija y comprar lo esencial para cuidar de mis hijas. Ya no me veo como una viuda porque Dios es realmente mi marido, y tengo una nueva familia en ti». 

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Podrían servir para capacitar a una mujer para desempeñar algún trabajo
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Nos anima el testimonio de Rose sobre la fidelidad de Dios y el impacto que ha tenido en ella, sus hijas y su comunidad. Antes de irnos nos dice: «Dios es realmente el padre de los huérfanos. Cuando la gente ve a mis hijas en la comunidad, se ve obligada a creer que Dios es real, porque no ven en nosotros lo que hemos pasado. No importa qué tormentas traiga la vida, yo sonreiré, porque Dios está en el barco conmigo, y Él es quien controla la tormenta».