Historias Colombia | 14 noviembre 2022
El mejor regalo de Navidad
Para Valentina, la mejor Navidad es la que pasa con su familia.

 

 
En muchos lugares del mundo, los niños reciben diferentes regalos de Navidad: juguetes, videojuegos, etc. Desgraciadamente, ese no es el caso de Valentina, una niña para la que el peligro nunca está demasiado lejos.

En el Cauca, Colombia, vive gran parte de la comunidad indígena nasa o Páez. Se caracterizan por sus rituales y prácticas de brujería, así como por la hostilidad con la que tratan a cualquier persona que profese otra creencia que no sea la suya. Los cristianos que conviven con este pueblo se ven privados de la educación, no pueden encontrar trabajo en la comunidad e incluso son sometidos a malos tratos y considerados traidores. Es en esta región precisamente donde vive Valentina con su familia: son cristianos perseguidos por causa de su fe.

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Valentina, de 15 años, lleva el pelo muy largo y viste una camiseta amarilla y gafas que casi esconden su mirada. Su casa está en la sierra, y el camino para llegar hasta allí es difícil. Es un poco tímida, pero nos da la bienvenida con una sonrisa. Habla poco al principio, pero no tardamos en darnos cuenta de que es una chica muy amable que cautiva a la gente de su entorno. Pero esta joven de sonrisa tímida esconde una triste historia de persecución por causa de su fe cristiana.

Valentina vivía en la comunidad con su familia: sus padres, su hermana y un hermano pequeño. Pero debido a la persecución que sufrían por causa de seguir a Jesús, sus padres decidieron mandarla al Hogar Infantil, un proyecto que tiene Puertas Abiertas en Colombia que permite a los niños perseguidos del país recibir educación y apoyo espiritual, psicológico y emocional, por un lado, y por otro, seguridad frente a los peligros que afrontan las comunidades.

  

«Estaba un poco triste y les echaba de menos, pero ahora ya no quiero irme de aquí». 

La iglesia era el único lugar donde tenía amigos de verdad. Ahí sirve su padre, Francisco, en el grupo de alabanza y como tesorero y diácono de la iglesia. Pero no es todo. También ha querido formar una especie de cabildo con otros cristianos de la comunidad. ¿Para qué quiere un cabildo? Para establecer un consejo de comunidades indígenas que puedan tener representación ante el Estado. Son intermediarios que trabajan para conseguir todos los beneficios disponibles por parte del gobierno. 

Surgió la necesidad de organizar consejos porque los padres cristianos no estaban satisfechos con la educación que recibían sus hijos en el colegio local, donde aprendían rituales y prácticas que iban en contra de su fe cristiana. La comunidad privó a Valentina y a otros niños cristianos de la posibilidad de estudiar sencillamente porque eran cristianos. Entonces, se reunieron varios padres cristianos para pedir un colegio que no enseñara este tipo de prácticas. Se rechazó la propuesta y muchos padres optaron por educar a sus hijos en casa. Fue durante esta fase que los padres de Valentina supieron del Hogar Infantil gracias a una maestra cristiana que vivía en la misma comunidad y que había mandado a sus propios hijos a estudiar internos en el Centro.

Separación familiar

Después de hablar con la familia, Francisco y Luz (madre de Valentina) decidieron pedir ayuda para mandar a su hija al Hogar Infantil. Le supuso a Valentina un viaje de más de 15 horas para por fin poder llegar a un lugar en el que recibir una educación con principios cristianos, así como apoyo espiritual y emocional, sin que peligrara su seguridad.

Al principio le costó dejar atrás a la familia y experimentar un cambio tan radical, pero ahora ya Valentina disfruta en el Centro. «Estaba un poco triste y les echaba de menos, pero ahora ya no quiero irme de aquí. No tenía libertad donde vivía y siempre quise salir de allí».

Cuando le preguntamos si le gustaría volver a casa, dice: «Tal vez vaya a visitarles, pero no quiero quedarme allá».

Ora con Valentina
  • Ora por el futuro de Valentina, para que pueda finalizar sus estudios y encontrar un trabajo digno con el que poder sustentarse.

  • Ora por sus padres y hermanos, para que Dios los proteja y fortalezca su fe en medio de la lucha diaria.

  • Ora para que el resto de su familia pueda escuchar el mensaje del Evangelio y conocer a Cristo.

Durante los cuatro años que estuvo en el Hogar experimentó un cambio radical de vida. Para ella, su tiempo en este lugar le salvó la vida, en muchos sentidos.

Una oración por Valentina
Señor, te doy gracias por la fe de esta familia. Te pido que tú ayudes a Valentina a salir adelante, finalizar sus estudios y encontrar un buen trabajo. También te ruego que ayudes a sus padres y hermanos y los guardes frente a la amenaza de esta tribu. Te ruego que concedas el deseo del corazón de Valentina y el resto de su familia pueda escuchar las Buenas Nuevas y conocer a Cristo. Amén.

«No sé si seguiría con vida si me hubiera quedado allá, o tal vez estaría perdida. Podía haber buscado el camino más fácil». Dejar su casa no solamente le libró de ser reclutada por la guerrilla, sino que también le motivó a caminar con Cristo y a desarrollar unas dotes artísticas que antes desconocía.

Pero Valentina asegura que hay otro motivo mucho mayor de agradecer. Con la ayuda de los donativos de personas como tú, pudo operarse de una afección cardiaca que tenía, que afectaba su salud y que podía haber sido letal

Naturalmente, echa de menos a su familia, sobre todo a su hermana Míriam, con la que estaba más unida. Vivir en el Hogar Infantil implica estar mucho tiempo lejos de la familia. Por eso, la Navidad se convierte en el tiempo de celebración tan importante.


La mejor Navidad

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A pesar de que tiene vacaciones a mitad del curso, la falta de recursos, los riesgos implicados y la larga distancia que le separa de su comunidad impiden a Valentina ver a su familia más de una vez al año. Vive en una permanente situación de ansiedad por la incertidumbre de si su padre sea encarcelado por ser cristiano o si su hermana sea reclutada por la guerrilla o violada por las personas que amenazan a su familia.

La Navidad alivia sus preocupaciones porque puede ver en persona que su familia está bien y a salvo. Para Valentina es un tiempo que puede pasar con las personas que más quiere antes de reanudar sus estudios al comienzo del nuevo curso en el Centro de Niños. «Para mí, la mejor Navidad es cuando la paso con mi familia», dice Valentina. Es un tiempo en que vuelve a su iglesia local y disfruta adorando, ayunando y alabando al Señor junto con su familia.

Cuando le pedimos que describa cómo sería la mejor Navidad para ella, no duda en contestar: «Mi deseo sería que ellos [su familia] conozcan a Dios, porque la mayoría de la familia de mi madre no es cristiana». Nos sorprendió su respuesta. No pide ni juguetes, ni ropa, ni nada de valor material; en lugar de eso, busca los tesoros del cielo, donde la polilla y el orín no corrompen y los ladrones no minan ni hurtan.
Dentro de unos años Valentina se graduará del instituto y su deseo es estudiar Artes, porque un día uno de los profesores del Centro para Niños vio sus dibujos y le animó a desarrollar su talento. Ahora Valentina anhela que sus dibujos tengan «un mensaje propio». Sueña con viajar y conocer a gente con la que compartir sus experiencias y poder difundir el Evangelio.

«Siempre he creído que todo en la vida tiene un propósito».

Mientras tanto, continúa con sus estudios y comparte sus experiencias con otros niños que están pasando por situaciones difíciles como ella o incluso peores. Se mantiene firme en la esperanza en Cristo.

67 €
podrían brindar amparo a un niño en el Hogar Infantil de Colombia
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Valentina lanza un último mensaje a los que como ella sufren la persecución: «A las personas que sufren la persecución les diría que no abandonen la fe. Si están aquí todavía es porque Dios tiene un propósito para ellos, aunque no lo puedan comprender al principio. Dios les dará a entender cuál es su propósito para ellos».