Reflexiones Irak | 04 diciembre 2021
Los caminos secretos de Dios
En muchas ocasiones, no podremos comprender los caminos por lo que Dios nos lleva.

 

 

En muchas ocasiones, no podremos comprender los caminos por lo que Dios nos lleva. Tampoco distinguiremos el por qué, el cómo o el cuándo. Pero podemos siempre confiar en su sabiduría y poder, reconociendo que el camino por el que nos lleva de seguro será el mejor.

«Parado a una orilla del río, observé los remolinos cercanos que se vislumbraban en su superficie, a simple vista estos remolinos hacían que el agua hiciera su recorrido en sentido inverso al que le correspondía, pero cuando miré hacia la corriente principal vi que toda ella seguía su camino directamente hasta el mar.

Dios con toda su fuerza y poder, trabaja de una manera parecida. Sus acciones son silenciosas y serenas, indirectas y profundas y en ocasiones lentas en apariencia, de modo que tenemos que explorarlas para comprender su verdadera magnitud…» M. Taylor.

Este es el proceder de nuestro Dios, un proceder silencioso e invisible, un proceder que requiere de nosotros la confianza y la conciencia de que Él está trabajando. A veces en nuestro día a día, en el trabajo, la sociedad o la iglesia, pareciera que Dios y su propósito está siendo derrotado, pero nada más lejos de la realidad.

Es en la corriente general del río y no en el remolino puntual en lo que debemos fijarnos. Al final, Dios vencerá y nosotros con Él. Al final veremos su mano actuar sobre la vida de sus hijos y como estos avanzarán por el camino que Dios ha trazado para ellos.

Fakhri, un pequeño creyente iraquí de solo once años sigue confiando y esperando en la intervención de Dios en su vida y en su país. Aunque es el octavo año que celebrará la navidad lejos de casa, lejos de Mosul, él sigue orando y pidiendo a Dios con verdadera confianza: «Oro para que no haya más terroristas, para que podamos vivir en paz».

No debemos olvidar que es a través de sus siervos, sin importar la edad, como la de nuestro joven hermano, que Dios hace sus obras. Es por medio de sus hijos, que permanecen en absoluta dependencia, que Dios consigue sus conquistas. No es por medio de las estrategias o los recursos que Dios derrota a sus enemigos sino por el poder invisible de su Espíritu en nosotros:

«No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.» Zac. 4:6

Es por lo que, si queremos comprobar que el río del propósito de Dios en nuestras vidas llega finalmente a su inexorable destino, debemos permanecer atentos en su avance y creer que son las aguas ocultas en su profundidad y no la aparente turbación de la superficie las que nos impulsarán a la victoria.

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