Historias Nigeria | 31 enero 2024

La mayor oscuridad posible

Cuando el pastor Zacarías volvió a su casa en Nigeria, encontró a su mujer y a su hijo asesinados por terroristas

 

 
En mayo de 2023, los cristianos de las comunidades de Mangu (estado de Plateau, Nigeria) experimentaron brutales ataques que dejaron cientos de aldeanos muertos, en su mayoría cristianos, y decenas de miles de desplazados. Los perpetradores hablaban fulani, daban gritos de guerra islámicos y fueron reconocidos como pertenecientes a las comunidades de pastores que migraban estacionalmente por esa zona. Este ataque cambió irreversiblemente la vida del pastor Zacarías al quitarle lo que más quería.
 
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«Vivíamos una vida pacífica en nuestra comunidad antes de este ataque, trabajando y viviendo juntos con los fulani. Ellos incluso venían a nuestras casas a comer y a veces se quedaban a dormir. Seguíamos viviendo en paz unos con otros hasta ese día de mayo del año pasado. Yo acababa de regresar de un viaje cuando descubrí que había habido un ataque en nuestra aldea», recuerda lentamente el pastor Zacarías. 

En la tarde del 15 de mayo de 2023, un grupo armado de terroristas fulani irrumpieron en la aldea del pastor Zacarías.

«Cuando me enteré de lo que estaba pasando, intenté llamar a la gente por teléfono, pero las líneas no estaban disponibles». 

Cuando regresó a la mañana siguiente, encontró gente rescatando lo que podía de sus hogares y huyendo. «Al llegar al pueblo aquella mañana, noté que la gente caminaba en dirección opuesta. La mayoría de ellos estaban descalzos y con el cuerpo lleno de barro».

  

«Sentí como si Dios me hubiera abandonado»  

Este creyente nigeriano no estaba preparado para la destrucción que vio a continuación. «Me encontré con los heridos y vi los cuerpos de las víctimas del ataque en la carretera… Todo lo que pude ver fueron casas quemadas, incluida la mía, que estaba completamente derruida con todo lo que tenía dentro. 

Busqué a mi esposa y a mis hijos, pero no los veía, así que revisé las habitaciones y encontré sus cuerpos sin vida fuera en la cocina. Me sentí devastado», recuerda aún con mucha pesadumbre. Es como si los acontecimientos de ese fatídico día estuvieran grabados en su memoria y se reprodujeran como una presentación de diapositivas de la escena de un crimen. 

«Aquel día lloré como nunca antes y me di cuenta de que la muerte es verdaderamente dolorosa». 

«Cuando vi el cuerpo de mi mujer, recordé la vida que había vivido con ella. Salíamos a predicar a la región del noreste y abríamos iglesias juntos. Cuando fundábamos una, yo me iba a otra mientras ella se ocupaba de la anterior y seguía animando a los miembros. Hacíamos todo juntos, caminábamos de la mano, no teníamos ningún problema». 

Ora con el pastor Zacarías
  • Ora por el pastor Zacarías, para que Dios le acompañe en la curación de su trauma y le llene de vida.
     
  • Ora por los cristianos de los alrededores de Mangu que están traumatizados y expulsados de sus hogares, para que Dios les fortalezca.  
     
  • Ora por las personas que acuden al centro de traumatología de Puertas Abiertas, para que se fortalezca su fe y se restaure su esperanza.

Dios no se queda perplejo ante nuestra complejidad 

Si bien lo que sucedió en Mangu supone un ataque extraordinario, esto no es algo tan infrecuente para cristianos como el pastor Zacarías, quienes constantemente son víctimas de esta violencia. «En mi opinión, creo que fuimos atacados, en primer lugar, porque querían que nos convirtiéramos al islam. En segundo lugar, pensaban que, al echarnos de la comunidad, tendrían un lugar para cultivar y alimentar a sus vacas». 

A pesar de esta devastación, también asegura que, desde el ataque, él y muchos de los aldeanos están luchando por empezar de nuevo. «Este ataque nos afectó personalmente, perdimos nuestras casas y nuestra ropa». 

Una oración por el pastor Zacarías
Señor, no puedo llegar a entender el profundo dolor que ha experimentado el pastor Zacarías, y entiendo todas las dudas que pasarán por su mente. Te pido que le acompañes en este proceso, que pueda recuperarse del trauma de perder a su familia de esta manera y que pueda recuperar la esperanza, que la encuentre en ti, Señor. Te pido por todos esos cristianos expulsados de sus hogares en Nigeria, para que puedan encontrar un buen sitio pronto y sientan que son parte de una comunidad global de hermanos que les apoya y ora por ellos. Utiliza este centro de atención postraumática de Puertas Abiertas para hacer resplandecer tu luz en medio de tanta oscuridad. Amén.

La mayoría de estos cristianos (si no todos) de esta zona de África Occidental subsisten gracias a la agricultura, y ni aun las pequeñas parcelas de tierra destinadas a alimentar a sus familias se han salvado de la destrucción. «Ni siquiera podemos ir a nuestras granjas a menos que vayamos temprano por la mañana. Antes del mediodía, nos tenemos que ir por nuestra propia seguridad, ya que ahí es cuando los extremistas vienen con sus vacas y las alimentan con nuestras cosechas». 

A pesar de todo, el pastor Zacarías sigue comprometido a guiar por un camino de amor al pueblo de Dios. 

«A los compañeros de la iglesia y a mis hijos les digo que se aferren mucho a Dios porque la muerte no sólo llega cuando uno enferma, sino que puede venir en forma de accidente y ataque. Sí, perdimos a mucha gente. Pero yo sigo animándoles para que sepan que, cuando llegue su momento, nada podrá cambiarlo; que estén cerca de Dios y le reconozcan como su salvador, de manera que, cuando mueran, sigan estando con él». 

Consuelo en el acompañamiento 

Aunque ahora el pastor es un hombre sin mujer ni hijos, sigue siendo un creyente maduro. Eso sí, nadie puede estar completamente preparado para manejar este tipo de pérdida y trauma. «Honestamente, reconozco que este ataque me ha afectado mucho. Desde sus muertes, no importa lo que esté haciendo, siempre estoy pensando en lo que pasó. Incluso cuando estoy orando, me pierdo recordando este incidente». 

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A pesar de todo, él continúa sirviendo, tratando de animar a los creyentes a permanecer firmes en su relación con Dios. «Siempre me esfuerzo por unir a nuestra gente para que podamos tener compañerismo, pero algunos de ellos parecen sentir que Dios ni siquiera nos está ayudando; se preguntan por qué permitió que pasaran estas cosas si él puede ayudarnos». 

Estos ataques, ya sean intencionales o no, impactan duramente en el caminar del creyente con Dios y lo confrontan con preguntas sobre el valor de la fe. 

«Sinceramente, cuando ocurrió este ataque, sentí como si Dios me hubiera abandonado, porque dije: si Dios tiene el control, ¿por qué permitiría que estas personas nos causaran este tipo de agresión? ¿Dónde está Él y por qué no se hace cargo de la situación? Al fin y al cabo, tiene el poder de matarlos, pero decide no hacerlo».

«Ahora, le pido a Dios que perdone a los asesinos»

Los colaboradores de Puertas Abiertas han estado ofreciendo apoyo a los cristianos de Mangu. «Su organización nos llamó para brindarnos asesoramiento y atención postraumática, y la verdad es que aprendí mucho. Pudieron enseñarnos que Dios permite que nos sucedan algunas atrocidades en su propio tiempo y nos enseñaron a perdonar a quienes nos atacaron. Esta enseñanza me ha animado mucho porque, en este momento, le estoy pidiendo a Dios que perdone a los asesinos de mi familia para que puedan entrar en su reino y no mueran en sus pecados, tal como nos dice la Biblia. Si no hubiera asistido a este asesoramiento de Puertas Abiertas, no podría vivir bien. Antes no podía dormir, ya que mis pensamientos volvían a los ataques; pero, después de este programa, mi mente ya está en reposo». 

Sólo en Mangu, al menos 36 683 personas (unas 3 683 familias, según los colaboradores de campo) están desplazadas. Si bien la Agencia Nacional para el Manejo de Emergencias (NEMA) ha distribuido algo de ayuda humanitaria, la magnitud del desplazamiento ha hecho imposible que llegue a todos. Los colaboradores de Puertas Abiertas sobre el terreno también comparten que la necesidad tan grande que hay excede el presupuesto de ayuda de este año y, por lo tanto, a algunos creyentes como el pastor Zacarías solo se les ha podido brindar atención postraumática. 

Gratitud y consejo

«La razón por la que doy gracias es porque Dios lo sabe todo. Él permitió que mi familia se fuera porque era su momento. Dios decidió llamarlos a Su casa». 

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«Para aquellos que se han encontrado en situaciones similares a la nuestra, mi oración es que confiemos en Dios, porque Él es todo por lo que vivimos. Si apartamos nuestra atención de él, lo veremos como alguien que no puede ayudarnos, pero si creemos que puede hacer todas las cosas, entonces no nos hundiremos». 

Zacarías también quería compartir el versículo de Juan 14 que ha fortalecido su fe en Dios en medio de su dolor: «Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí».  

«Estos versículos me han animado porque Jesús fue a preparar un lugar para nosotros y confío en que mi esposa, mi hijo y mis hermanos que se han ido están descansando junto con él. Nosotros somos quienes todavía estamos aquí esperando que el Señor venga a llevarnos a ese hogar maravilloso. Estos versículos realmente me animan porque sé que hay un lugar mejor esperándome». 

Por qué pasa esto en Nigeria  

En mayo de 2023, presuntos pastores fulani atacaron dos comunidades en el área del gobierno local de Mangu en el estado de Plateau, en el cinturón medio de Nigeria. Los ataques contra comunidades, principalmente cristianas, en Mangu continuaron impunemente durante casi tres meses. La LGA ha sido testigo de aún más violencia en junio y julio. Según los líderes comunitarios, estos ataques han dejado más de 346 muertos. 

Aunque los grandes medios de comunicación siguen etiquetando estos ataques como ‘enfrentamientos étnicos entre pastores y agricultores’, los testimonios y pruebas sobre el terreno muestra que la violencia está afectando grave y desproporcionadamente a los agricultores cristianos

Las causas fundamentales de esta violencia son diversas, pero se ha demostrado que la religión desempeña un papel importante. Aunque estos ataques se producen contra el contexto del cambio climático, la degradación ambiental y el crecimiento demográfico, han empujado hacia el sur y hacia los estados del centro-norte a los pastores de ganado fulani (principalmente musulmanes). La tensión que este choque cultural de convivencia está causando en las relaciones entre pastores y agricultores se suele utilizar como herramienta de poder por los líderes políticos y religiosos para promover la agenda de islamización. Los cristianos nigerianos denuncian que esta violencia debería verse como parte del plan expansionista islámico para eliminar por completo la presencia crsitiana de regiones estratégicas como el cinturón medio (el granero de Nigeria). 

La respuesta del gobierno no ha abordado suficientemente las causas ni los resultados de esta violencia con consecuencias devastadoras para las comunidades cristianas. 
 

*Nombre ficticio e imágenes representativas utilizados por motivos de seguridad.