Historias India | 15 julio 2022
La niña de sus ojos
Shivani sufrió violencia doméstica extrema y persecución por su fe.

 

 
Shivani es una mujer de treinta y pocos años. Ha sufrido violencia doméstica extrema y persecución por razón de su sexo y su fe. Sin embargo, se mantiene firme, consciente de que es Dios quien cuida de ella.

La vida de Shivani no ha sido fácil. Siendo una joven madre de dos hijos, ha sufrido un nivel extremo de violencia doméstica y, además, la oposición por parte de su comunidad por razón de su fe.

Shivani

«Mi matrimonio fue concertado por mi familia», dice Shivani. A los pocos meses de casarse, descubrió que su marido era muy diferente a lo que ella conocía de él: era un hombre alcohólico y extremadamente agresivo.

Eran muchas las noches en las que el marido de Shivani no regresaba a casa, pasando las horas con sus amigos en los bares, bebiendo y gastando el dinero de la familia en apuestas y alcohol. «Tenía trabajos esporádicos, pero el dinero que ganaba no cubría las necesidades de la familia. Dependíamos de mis suegros», cuenta Shivani.

Peores eran las noches en las que el marido sí volvía, ya que cuando llegaba estaba borracho y regañaba a Shivani por cuestiones insignificantes para, posteriormente, maltratarla físicamente. La vida de Shivani era un auténtico infierno.

  

«Jesús me demostró que estaba vivo y que se preocupaba por mí, así que le entregué mi vida». 

Un encuentro con Jesús

Los años pasaban, y Shivani no lograba quedarse embarazada, lo cual suponía una vergüenza para la familia. Además del abuso constante por parte de su marido, comenzó a ser presionada por la familia, quienes deseaban tener un heredero.

En aquella época, alguien compartió sobre Jesús a sus suegros.

«Mi suegro fue el primero que creyó en Jesús, y quiso que toda la familia se convirtiera al cristianismo. Decía que sólo así podría quedarme embarazada».

«Al principio me negué, pero tuve varios abortos y oré: Jesús, si existes, dame un hijo».

Dios no tardó demasiado en responder aquella oración y, al poco tiempo, Shivani tuvo un precioso bebé. «Jesús me demostró que estaba vivo y que se preocupaba por mí, así que le entregué mi vida».

Ora con Shivani
  • Da gracias a Dios por la fe de Shivani y por haber permanecido firme.

  • Ora para que Shivani continúe siendo sal y luz para los que la rodean y que Dios toque los corazones de sus familiares.

  • Ora por proyectos empresariales como el de Shivani, para que otros creyentes puedan recibir ese apoyo.
Una oración por Shivani
Señor, te doy gracias por el ejemplo de fe de Shivani, por haber permanecido cerca de ti a pesar de todo. Te ruego que la ayudes a continuar siendo sal y luz para los que no te conocen, que toques el corazón de sus parientes y que sus proyectos y los de otros creyentes para subsistir salgan adelante. Amén.

Vuelven los días oscuros

Desgraciadamente, la felicidad no duró demasiado. Los suegros de Shivani se apartaron de la fe y trataban de impedirle que asistiera a la iglesia

 La situación ahora era peor que antes de la conversión, ya que, a la situación de maltrato que vivía en casa se le sumaba la persecución religiosa que sufría por parte de sus parientes y su comunidad.
 

Poco tiempo después Shivani volvió a tener otro bebé. Aquello no hizo sino agravar la situación económica de la familia. La comunidad y los parientes culparon a Shivani: «Dijeron que había robado el dinero y me había hecho cristiana. Difundieron rumores sobre mí, mancillando mi reputación, e incitaron a mis suegros a que me presionaran más. Mis propios hijos comenzaron a odiarme».


La respuesta llegó

Shivani prosiguió orando, rogando a Dios que la ayudara: «No tenía tiempo ni privacidad para orar, así que oraba dentro de mi corazón mientras hacía las tareas del hogar. Le pedía a Dios que me ayudase y proveyese un medio con el que cubrir las necesidades familiares».

Finalmente, la respuesta llegó: «Dios abrió un camino. Una de mis amigas tenía un salón de belleza; al ver mi situación, tuvo compasión y me ofreció un curso de formación gratuito para poder gestionar un salón de este tipo. Iba allí y aprendía todo lo que podía; a cambio, la ayudaba».
 
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Fue en aquel momento cuando los colaboradores de Puertas Abiertas se pusieron en contacto con Shivani y supieron de sus dificultades, ofreciéndole apoyo económico para montar un pequeño salón de belleza.

«Al principio, el negocio se vio afectado por la pandemia, pero ahora está empezando a ir bien. Llegan nuevas clientas a las que les gusta mi trabajo y se convierten en habituales».
 

70 €
podrían brindar formación y un préstamo a un creyente para abrir un negocio
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«A pesar de mis aflicciones estoy llena de esperanza. Dios se acuerda de mí y, en mi interior, yo sé que me guarda como a la niña de sus ojos. Mis hijos también me apoyan ahora, y me tranquilizan diciéndome que están conmigo incluso aunque todos los demás estén contra mí. Eso me da fuerza».

La historia de Shivani no es única. Gracias a ti, ella tiene ahora un futuro, pero hay muchas como ella. Nuestra labor es encontrarlas y devolverles un futuro y una esperanza.