Noticias 08 marzo 2022
La persecución religiosa pone en el punto de mira a las mujeres
Las mujeres de todo el mundo también sufren desigualdad en cuanto al respeto de su libertad religiosa

 

 

Las mujeres de todo el mundo también sufren desigualdad en cuanto al respeto de su libertad religiosa. De acuerdo con el Informe de persecución por razón de sexo 2022 que ha dado a conocer Puertas Abiertas con motivo del Día de la Mujer, hombres y mujeres sufren la persecución religiosa de manera distinta. La violencia sexual, los matrimonios forzados y la trata de personas son las principales armas de la persecución religiosa que padecen las mujeres y las niñas en todo el planeta.

Según la ONU, el 61 % de la población mundial vive en países donde no se respeta la libertad religiosa. La fe cristiana es una de las más atacadas, pues más de 360 millones de cristianos sufren niveles altos de persecución religiosa. Afganistán, Corea de Norte, Somalia, Libia y Yemen son los países que lideran la persecución a los cristianos en el mundo, según el ranking anual que elabora Puertas Abiertas.

Violencia sexual y matrimonios forzados para perseguir a las mujeres

El Informe de persecución por razón de sexo 2022 analiza cómo los hombres y mujeres experimentan la persecución religiosa de manera distinta, y cómo causa estragos en las familias y comunidades cristianas. Se basa en la Lista Mundial de la Persecución 2022 (LMP) que elabora Puertas Abiertas y señala que la violencia sexual y el matrimonio forzado figuran sistemáticamente como las dos armas más frecuentes usadas contra las mujeres en los últimos cinco años. Ambos aparecen en el 88 % de los 50 primeros países de la lista.

Si bien la persecución religiosa contra los hombres se basa típicamente en la violencia concreta y visible, las mujeres son sometidas a formas de persecución más complejas y encubiertas. El objetivo de la persecución contra hombres y niños es anular su papel mediante la violencia severa e incluso letal, mientras que la persecución de las mujeres y niñas cristianas busca convertirlas en objetos sexuales y transmisoras de la vergüenza.

Para ello, las mujeres son señaladas como «premio» sexual y convertidas en instrumento de castigo o desprestigio de la comunidad cristiana a la que pertenecen. Se han documentado casos de violencia sexual contra mujeres y niñas cristianas en el 90 % de los 50 primeros países de la LMP. Las supervivientes de abusos sexuales quedan traumatizadas y simbolizan el poderío de sus agresores, sobre todo si regresan embarazadas o con bebés.

Por su parte, cuando se casan contra su voluntad, a menudo se les obliga a abandonar su religión. Otra forma de presión habitual, presente en el 58 % de los 50 primeros países de la LMP, es negar la custodia de los hijos a las mujeres que deciden divorciarse, cuando tienen acceso a esta posibilidad.

La persecución religiosa, presente en todos los continentes

Por continentes, el matrimonio forzado es la práctica más extendida en los países de Asia donde existe persecución religiosa. Por su parte, en África el problema más acuciante es la esclavitud sexual practicada por grupos extremistas, que consideran a las mujeres de otras creencias como trofeos de guerra y las utilizan para alumbrar a los futuros guerreros de sus milicias.

En Latinoamérica, el mayor peligro proviene del auge del narcotráfico. El poder y control omnipresentes de los cárteles y las bandas criminales en algunas regiones favorecen la persecución religiosa, con un tipo de violencia específica según el sexo en la que se emplea manipulación física y psicológica asociada al uso coaccionado de drogas. También se ejerce violencia contra las comunidades que rechazan las actividades relacionadas con la droga.

En Europa, ha aumentado la preocupación por la invasión de Ucrania, donde el 85 % de su población es cristiana. En las provincias de Donetsk y Luhansk, autoproclamadas independientes en 2014 con el apoyo de Rusia, se ha impuesto un registro de organizaciones religiosas que excluye a las comunidades protestantes y se han cerrado y confiscado diversas iglesias. Se teme que la violencia contra la comunidad cristiana se extienda a otras zonas del país a medida que caigan en manos del ejército ruso o sus milicias afines.

«La persecución religiosa específica por razón de sexo no es estática, ciertos contextos y eventos pueden exacerbarla como ha sucedido recientemente con la ocupación de Afganistán por parte de los talibanes, el auge del narcotráfico e incluso la pandemia de COVID-19. Ahora nos preocupa en especial la violencia que puede desencadenarse contra la población cristiana en Ucrania, tras los precedentes que hemos visto en las regiones ocupadas por Rusia», señala Ted Blake, director de Puertas Abiertas España.

El Informe de persecución por razón de sexo 2022 ha sido elaborado por la Unidad de Investigación World Watch (WWR), el departamento de investigación de Puertas Abiertas Internacional, y está disponible aquí.