Historias Camerún | 26 diciembre 2021

«Necesito a Dios conmigo»

A pesar de las duras experiencias, Fadi se aferra con fe y firmeza al Padre.
 

 

 

Conoce a Fadi

La devastadora influencia de Boko Haram y otros grupos extremistas islámicos no solo se sufren en el Noreste de Nigeria. Esta brutal violencia, comandada por una ideología radical, también afecta a las comunidades de los países limítrofes, como Camerún, Chad y Nigeria.

«En 2013, cuando vivía en mi pueblo, Barawa, fuimos atacados por Boko Haram. Vinieron por la noche y asesinaron a mucha gente; también quemaron nuestras iglesias», explica Zara. Aquella fue la primera vez que Boko Haram forzó a Fadi a tener que huir, pero no sería la última.
«Huimos a otro pueblo, Vreket, en Camerún. Pero allí nos volvieron a atacar por la noche. Quemaron las casas de la gente. Robaron muchas de sus propiedades. Volvimos a huir, en esta ocasión a Laoudzaf, pero también nos atacaron allí. Asesinaron a mucha gente, especialmente mujeres. Finalmente nos fuimos a Zeleved, en octubre de 2015. Allí también atacaron de noche; vinieron y quemaron las iglesias. Asesinaron a tanta gente que sería difícil de contabilizarlos».

Fadi pasó unos cuantos años en Zeleved. Su vida era la de alguien que simplemente trata de sobrevivir en un lugar tan hostil para los cristianos. Durante el día, trabajaba en su casa y en las tierras de alrededor. Antes de ponerse el sol, subía a las montañas para pasar allí la noche, ya que la amenaza de un ataque de Boko Haram era real.

 

«Teníamos que pasar la noche en las montañas. Por la mañana regresábamos a nuestras casas y trabajos en nuestras granjas. Pero cuando la noche cae, vamos al bosque para dormir allí».

Pero vivir así es insostenible a largo plazo. Después de un nuevo ataque violento, Fadi y su familia no pudieron soportarlo más. Empaquetaron sus pocas pertenencias y volvieron a huir, esta vez al pueblo de Koza.

Además de ser forzados a estar huyendo durante muchos años, la violencia de Boko Haram ha dejado una profunda herida en el corazón de Fadi: su hermana fue secuestrada en 2015.

«Su nombre era Vusa. Tenía 14 años cuando la secuestraron. Fue a la granja con sus amigos, pero no regresó con ellos. Algunas personas dicen que la mataron, que no la dejaron viva. Otros dicen que no matarían a una jovencita como ella; que simplemente la casaron y la hicieron esposa de alguno de ellos. No sabemos qué pensar».

«Cuando mi madre supo esto no supo digerirlo. Dos semanas después, murió. Tras años de huida y tras el asesinato de muchos de nuestros amigos y vecinos, secuestraron a su hija. Tras una subida de tensión, mi madre murió».

 

Ora con Fadi
  • Da gracias a Dios por su provisión a través de donantes como tú que nos han permitido llevar esperanza a Fadi y a otros 3.000 creyentes en situaciones como la suya.

  • Ora para que Fadi encuentre una comunidad y, como ella pidió, para que Dios esté siempre con ella y que su poder esté cada día presente en su vida.

  • Ora por los miles de viudas y huérfanos desplazados en la región de Far North, en Camerún, para que sean consolados por Dios y que Él cubra sus necesidades.

«Cuando intento dormir no puedo conciliar el sueño. Vienen muchas cosas a mi mente».

Una oración por Fadi
Señor, te doy gracias por los recursos que has provisto para bendecir a las víctimas de la violencia en África Occidental. Te pido que ayudes a Fadi a integrarse en una comunidad en la que pueda tener relación con otros creyentes, y que Tú siempre la acompañes y ella experimente tu presencia. Te pido por aquellos que han sufrido la violencia de los extremistas en sus familias, para que tu consuelo esté con ellos y sus necesidades sean cubiertas por ti. Amén.

Finalmente, Fadi logró iniciar una nueva vida en otro lugar, pero pagó un alto precio. «Cuando intento dormir no puedo conciliar el sueño. Vienen muchas cosas a mi mente. Suelo llorar porque me he quedado sola; mi padre murió, y también mi madre. Continúo sin saber nada de mi hermana. Me he quedado sola»

En 2021, Puertas Abiertas repartió ayuda urgente a 449 familias cristianas. Fadi fue una de las beneficiarias. Recibirla fue uno de los pocos momentos felices de Fadi, pero ha pasado mucho tiempo desde que ella y otros desplazados recibieron esa ayuda.

«Me dieron arroz, pescado, jabón y maíz, una esterilla, un cobertor y aceite vegetal».

«Cuando no estás en tu pueblo natal, es muy difícil sobrevivir. No tenemos granjas en las que trabajar o de las que conseguir algo para comer. Por eso, estoy sorprendida de haber recibido todas estas cosas en mi vida. Soy muy, muy feliz».

45€
Podrían cubrir necesidades básicas de una familia que huye de la persecución
DONA AHORA

No hay duda de que las necesidades de la iglesia perseguida en esta región son importantes. Por ello, queremos invitarte a sumarte a un año de oración por Afganistán. 
También puedes contribuir con tu donativo a crear un fondo que servirá para dar apoyo a largo plazo a los creyentes que viven en los primeros países de Lista Mundial de la Persecución, los más peligrosos para seguir a Jesús. Con tu ayuda, nuestros equipos de campo podrían llegar a todos los creyentes clandestinos y proveerles la ayuda que necesitan.

Tu apoyo lo es todo para cristianos perseguidos como Zabi. «Gracias a Dios por la comida y la ropa, así como por el dinero, y por las oraciones y el ánimo», dice Zabi.

«Sólo quiero contemplar el rostro de Dios cuando la noche llega».