Noticias Corea del Norte | 02 diciembre 2021
Prisioneros de esperanza
Desesperación ante la falta de alimentos en Corea del Norte.

 

 

Dada la actual escasez de alimentos en Corea del Norte, el líder Kim Jong-un ha dicho a su pueblo que «debe comer menos alimentos hasta que el país reabra sus fronteras con China en 2025». En una situación aparentemente desesperada y a pesar de todo, el norcoreano Timothy Cho, que vivió la última hambruna en Corea del Norte, reflexiona sobre su esperanza -y la del pueblo norcoreano-: Jesús.

«¿Cuánto tiempo tendrá que cubrir esta oscuridad a Corea del Norte, Padre?»

Esta es mi pregunta frecuente en mis oraciones. He visto la muerte de mi pueblo delante de mis ojos, incluso desde que era un niño. El aislamiento, el hambre, la oscuridad, la opresión y la persecución son constantes. Y, sin embargo, las autoridades norcoreanas siguen diciendo: «Apriétense el cinturón y sigan a nuestros queridos líderes».

El líder de la nación, Kim Jong-un, dijo recientemente que la gente «debe comer menos alimentos hasta que el país reabra sus fronteras con China en 2025», una petición chocante cuando tantas personas en Corea del Norte ya pasan hambre todos los días. Según la ONU, al menos diez millones de personas, el 40% de la población total, necesitan ayuda alimentaria urgente.

Y Kim Jong-un no puede culpar de la crisis alimentaria a la pandemia del Covid-19: muchos norcoreanos pasaban hambre mucho antes de que comenzara la pandemia. Un informe de la ONU de 2017 reveló que el 40% de la población estaba desnutrida.

¿Cómo es ser cristiano en Corea del Norte?

La situación humanitaria de Corea del Norte ha sido una grave preocupación desde la década de 1990, cuando millones de personas murieron de hambre en la terrible hambruna a menudo llamada «Marcha Ardua». El país corre el riesgo de volver a enfrentarse a una crisis similar. Pero no pierdo la esperanza por mi pueblo, porque, aunque una sola persona fiel permanezca en este país y se levante en nombre de nuestro Padre Celestial, creo que Él escuchará sus oraciones. Y, de hecho, sabemos que hay decenas de miles de creyentes secretos en Corea del Norte, que invocan el nombre del Señor.

Orar con esperanza en la espera

Debido al sufrimiento y a la oscuridad que yo mismo he atravesado, mi corazón ha podido confiar en Dios, aferrándose a Él como mi esperanza.

En una ocasión, cuando estaba en la celda más oscura, fría y aterradora de la cárcel en China, no perdí las fuerzas, porque mi esperanza estaba en el nombre de Dios. Esta es la fe descrita en Hebreos 11:1: «la confianza en lo que esperamos y la seguridad en lo que no vemos». Entonces no sabía lo que me iba a pasar, pero puse mi esperanza en Dios.

Hay fuerza y esperanza en el nombre de nuestro Padre, y nuestros corazones están unidos cuando nos unimos para orar y ofrecer apoyo a quienes se encuentran en circunstancias vulnerables, incluidos nuestros hermanos y hermanas perseguidos en Corea del Norte y otros países del mundo.

Vuestras oraciones y apoyo hacen que, a través de casas seguras y redes en China, Puertas Abiertas proporcione ayuda alimentaria vital a 60.000 norcoreanos cada año. 

Dios está trabajando todo el tiempo, y sigue cumpliendo sus promesas. Nuestra fe lo cree, y nuestra esperanza lo anticipa y espera pacientemente.

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ORA

Ora por los norcoreanos cristianos que viven en la clandestinidad, para que encuentren la manera de mantenerse juntos y firmes en Cristo.
Ora para que nuestras redes puedan continuar proporcionando ayuda básica a los norcoreanos que están en China.
Ora para que el corazón de los líderes cambie y la nación sea transformada.

UNA ORACIÓN POR COREA DEL NORTE

Señor, te ruego por tus hijos en Corea del Norte. Tú has visto su sufrimiento y dolor por causa del Evangelio; fortalécelos y consuélalos, para que puedan seguir siendo un fiel testimonio de ti en medio de tanta oscuridad. Te pido que ayudes a los colaboradores de Puertas Abiertas para continuar abasteciendo de recursos a estos refugiados en China, y también que transformes la realidad de este país para que las personas puedan vivir en libertad. Amén.