Historias Siria | 06 septiembre 2021
Joseph
Joseph Hakimeh, un hombre cristiano que huyó a Damasco durante la invasión del ISIS ha vuelto a Siria y ha abierto un restaurante con tu apoyo.

 

 

El primer restaurante de Irbin

La guerra se prolonga desde hace diez años en Siria. Todos los habitantes tuvieron que huir de Irbin, un suburbio de Damasco, en julio de 2012 cuando ISIS tomó el control de la zona. Joseph Hakimeh, un hombre cristiano, huyó a Damasco. Desde que el área quedó bajo control gubernamental en 2018, la gente regresó gradualmente. Joseph, ahora con 42 años, abrió recientemente un café-restaurante en Irbin. El primero en esa zona. Uno de los cinco proyectos generadores de ingresos que se iniciaron en la zona con nuestro apoyo.

Joseph

Nos encontramos con él en su restaurante, el cual pudo abrir con nuestra ayuda. Viste unos simples vaqueros con una chaqueta azul, que lo mantiene abrigado. Joseph está casado y tiene 3 niños. En el ataque de 2012, fue desplazado de su casa en Irbin. «Ese período fue muy duro, no sabíamos qué hacer ni adónde ir. Tengo una familia que cuidar. Estudié infraestructura eléctrica, pero no pude encontrar un buen trabajo. Pasamos momentos difíciles. Tan pronto como se reabrió la carretera a Irbin, ya estaba en ella». Joseph se apresuró a volver a casa con el corazón lleno de nostalgia por el lugar que tanto ama. Desafortunadamente, encontró todo destruido. «Mi corazón estaba afligido.»

«Sin embargo, decidí no rendirme y me prometí a mí mismo volver».

«La primera vez que regresé a Irbin, me vino a la mente la idea de que debería abrir un restaurante aquí. No existe un lugar parecido en toda la zona. Hablé con el padre Danial sobre ello y él les contactó, y a principios de 2021 el restaurante estaba listo para abrir», explica Joseph. Todavía no regresó de vuelta al suburbio. Muchos cristianos que fueron desplazados de áreas controladas por los rebeldes, a menudo no se sienten cómodos regresando allí o no pueden porque perdieron sus casas.

La cafetería y restaurante «Al Yousef» es la primera y única cafetería y restaurante de Irbin. «Es un lugar para que los jóvenes se reúnan, jueguen, vean fútbol y para que las familias tengan una cena agradable juntos. Nuestro espacio también se utiliza para conferencias, ya teníamos un médico haciendo una conferencia educativa para mujeres. Es la única sala espaciosa de la ciudad».


« Mi sueño es que Irbin vuelva a ser como era antes de la guerra. Nací aquí y también mi esposa y mis tres hijos. Quiero traer a mi familia de vuelta y asentarme aquí, la comunidad de Irbin es muy amigable con las familias. La iglesia nos enseñó acerca de la lealtad y el cuidado y que somos una familia. Me criaron de esta manera y quiero que mis hijos también lo experimenten», declara Joseph con una voz firme y convincente: «Tengo muchas esperanzas en el futuro; mis hijos son una fuente de mi esperanza».

«El dinero que estáis donando, realmente está salvando a las familias de debajo de las cenizas.»

Joseph sabe que el dinero que obtuvo para iniciar su negocio provino de donaciones. «El dinero que estáis donando, realmente está salvando a las familias de debajo de las cenizas. Les estáis dando una dosis de esperanza y optimismo a personas quebradas y exhaustas», dice. «Que Dios os dé fuerza y os bendiga. Sois una fuente de alegría para mí y para muchos otros que reciben vuestra ayuda».

55€
Podrían proveer alimento y ayuda médica a un cristiano
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Joseph es uno de los beneficiarios de los proyectos de generación de ingresos apoyados por Puertas Abiertas. A través de nuestros colaboradores locales, a menudo Centros de Esperanza, invertimos en 1,734 proyectos de generación de ingresos, ayudando a personas como Joseph a emprender un restaurante, una tienda, una pequeña fábrica, un taller o apoyándolos con inversiones en sus actividades agrícolas.

« Esto les da la oportunidad de apoyar a sus familias y construir un futuro nuevamente en su país. Anima a los hermanos y hermanas que los rodean, cuando ven que tienen éxito. Por lo tanto, estáis devolviendo la esperanza a muchos sirios. En medio de la destrucción en el país, estas son las velas encendidas de la esperanza, que muestran que la situación en el país no es solo de profunda tristeza y desesperación. La guerra no tiene la última palabra», dice un colaborador de Puertas Abiertas.

«La guerra no tiene la última palabra»

Colaborador de Puertas Abiertas