Noticias Malasia | 04 marzo 2021
Jóvenes malayos equipados con la Biblia para enfrentar la persecución

Cuando los creyentes se enfrentan a la persecución, una de las armas espirituales a la que recurren es la Biblia, la Palabra de Dios. Pero en Malasia Oriental, muchos cristianos tienen una fe nominal, y los jóvenes que son cristianos de segunda y tercera generación suelen saber poco sobre la Biblia.

 

 

Por eso, los colaboradores locales de Puertas Abiertas decidieron recientemente organizar un curso de formación con un grupo de adolescentes cristianos, para enseñarles a mantenerse firmes cuando llega la persecución, incluyendo la lectura de la Biblia y meditar en la Palabra.

Uno de nuestros colaboradores locales compartió: "Nuestro objetivo es animarles a leer el Nuevo Testamento repetidamente a lo largo de su vida en la escuela secundaria (bachillerato) y tener un buen conocimiento del contenido, especialmente de los cuatro libros del Evangelio".

Esta formación ha tenido un gran impacto en los estudiantes que han participado. Es la segunda formación que el equipo realiza con ellos, y esta vez los alumnos tienen mucha más confianza para leer los pasajes de las Escrituras y compartir por qué les gustan los versículos. Muchos de ellos incluso han terminado de leer los cuatro evangelios.

Los alumnos más avanzados también ayudaban a sus compañeros que necesitaban ayuda para buscar versículos en las Escrituras. "Es alentador ver cómo inician ese camino, con prácticas de repetición de lectura y marcando los versículos que les gustan", dijo otro formador.

No sabemos qué persecución pueden sufrir estos jóvenes en el futuro. Malasia es un país de mayoría musulmana, y aunque los cristianos sólo representan el 9% de la población del país, se intenta reducir aún más esta cifra; por ejemplo, si un cristiano desea casarse con alguien que está oficialmente registrado como musulmán, debe convertirse también al Islam. Por el momento, los cristianos de origen cristiano son generalmente libres de seguir su fe, pero es ilegal que compartan el evangelio con los musulmanes malayos, y sus actividades son a veces vigiladas por el gobierno.

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