Noticias Bangladés | 04 octubre 2021
Golpeado y avergonzado publicamente, Shalman no negó a Jesús

Shalman conoció a Jesús a principios de 2021 a través de un evangelista. Durante mucho tiempo, mantuvo su fe en secreto porque sabía de las consecuencias de ser conocido como creyente, pero después de algún tiempo, se volvió más audaz y compartió el evangelio a sus amigos. Por ello, fue golpeado y avergonzado públicamente.

 

 

Shalman vivía en el noreste de Bangladesh y trabajaba como guardia de seguridad en una tienda de ropa. Es conocido entre sus jefes y compañeros de trabajo como un hombre honesto y fiel, siempre puntual y dispuesto a trabajar sin quejarse. Cuando Shalman oyó hablar de Jesús a través de otro creyente de trasfondo musulmán, se convirtió en la primera persona de su familia en ser creyente.

Fue a principios de agosto de 2021 cuando la gente local de la comunidad de Shalman se enteró de su conversión después de que lo encontraron compartiendo sobre Jesús con sus amigos. Cuando se enteraron, los lugareños lo detuvieron y lo interrogaron. Sin dudarlo, dijo a sus perseguidores: «Jesucristo es mi Señor y Salvador y decido seguirle».

Furiosos, los locales arrastraron a Shalman a la mezquita más cercana para darle la oportunidad de arrepentirse. Pero cuando se negó, lo golpearon y lo humillaron en público. Los líderes de la mezquita también informaron de su fe a su familia y amenazaron con excomulgarlos si Shalman no se arrepentía. Los padres de Shalman estaban cabizbajos. Tristes y enfadados, le rogaron que renunciara a su fe en Jesús y volviera al islam. «He hecho lo correcto. Estoy siguiendo a la persona correcta», dijo a sus padres y a los lugareños que lo escuchaban. «Jesús es el salvador. Todos deberíais seguirle». Esta declaración no hizo más que enfurecer a los locales, que expulsaron a Shalman de la comunidad.

Incluso lo denunciaron en su lugar de trabajo e hicieron que el gerente lo despidiera inmediatamente. Ese día, Shalman perdió a su familia, su casa y su trabajo. «No sé por qué hay tantos problemas con esta verdad», dice Shalman, entre lágrimas. «Perdí mi trabajo por mi fe. ¿Por qué a la gente no le gusta que esté en el camino correcto y la verdad? Estoy sufriendo mucho, pero nadie lo sabe. A la gente le doy asco. Todos me ignoran. Nadie quiere aceptarme. Me rechazan en todas partes». «Mis padres me han pedido que me arrepienta, pero me resulta imposible. Mis vecinos me torturan. Ahora, no tengo refugio, ni lugar donde ir. Lo he perdido todo. Todo el mundo me odia, me golpea y se burla de mí. No sé cómo sobrevivir solo. ¿Qué he hecho tan mal para que cualquiera pueda golpearme, torturarme? No hago daño a nadie, pero ¿por qué la gente tiene tantos dolores de cabeza por mi fe? La gente me ve como lo más sucio, como un desecho. No sé cuánto tiempo podré mantener mi fe en medio de este sufrimiento».

Ahora, Shalman se esconde por miedo a más persecuciones. Quiere saber más sobre Jesucristo, saber por qué es tan odiado cuando sólo le ha dado amor y paz. Los colaboradores locales de Puertas Abiertas, continúan orando y ministrando a Shalman. Hasta ahora, le han apoyado con ayuda de emergencia y necesidades básicas.

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