Noticias China | 11 julio 2021
El centenario Partido Comunista chino hace muestras de fuerza y adaptabilidad

Fue el 1 de julio de 1921 cuando un pequeño grupo de personas se reunió en Shanghai’s French Concession para celebrar el Primer Congreso Nacional del Partido, con la esperanza de que su reunión ilegal no se notara en un enclave del Imperio Francés. No fue así. Fueron descubiertos y tuvieron que continuar su reunión en un barco en la provincia rural de Zhejiang.

 

 

Estos fueron los humildes comienzos de lo que hoy, 100 años después, es un poderoso actor en el escenario mundial. Un artículo de China Source explora cómo el Partido Comunista de China creció a través de la lucha violenta, los desafíos de 1921 fueron sólo el comienzo, y por ser ideológicamente flexible. Por ejemplo, adaptando las ideas comunistas al contexto chino, creando un modelo económico llamado «capitalismo de Estado» y mediante decisiones políticas flexibles para responder a un mundo en línea.

El escritor pide a los lectores que se alejen de una forma simplista de ver a China, buscando únicamente historias sobre el control y la represión.

«Si realmente queremos entender lo que ha permitido al Partido no sólo subsistir, sino prosperar durante los últimos cien años, debemos mirar más allá de nuestras narrativas preferidas y «buscar la verdad a partir de los hechos», dice el escritor.

«El Partido ha forjado un camino de riqueza y poder para China en el mundo moderno apoyándose en gran medida tanto en las musculosas narrativas de lucha de los tiempos de guerra como en ser lo suficientemente flexible para hacer frente a los desafíos contextuales. A veces duro y rígido, otras veces suave y flexible, el Partido seguirá adaptando sus respuestas políticas a los retos modernos a los que se enfrentan el Partido y el pueblo de China».

Restricciones a la libertad religiosa

En cuanto a su trato con los cristianos y otras minorías religiosas, en este año 2021, el Partido parece estar pasando de ser «suave y flexible» a ser más «duro y rígido». Los informes de dos organizaciones de libertad religiosa publicados a principios de este año advertían sobre nuevas restricciones a la libertad religiosa.

Señalaban un aumento de los casos en los que se había acusado a los cristianos de «perjudicar la seguridad nacional», así como una mayor vigilancia de las iglesias. Además, en la intensificación de la campaña de «sinización» de la religión, las religiones con conexiones percibidas como extranjeras, como el cristianismo y el islam, fueron objeto de especial atención.

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