Noticias Etiopía | 18 mayo 2021
El asesino de su marido conoció a Jesús gracias al perdón

Han sido ocho largos años de duelo, luchas y obstáculos para Abebu en Etiopía. En 2013, su marido Reta fue asesinado por su fe cristiana. Desde entonces Abebu ha tenido que proveer para sus ocho hijos.

 

 

Reta iba de camino a casa cuando fue disparado mortalmente. Recientemente se había vuelto al protestantismo, lo que enfadó a algunos  seguidores de la tradición ortodoxa en la que se crio. Alguien prominente en esa comunidad tristemente conocida por perseguir otras confesiones cristianas, amenazó a Reta y le dijo que renunciase a su fe o tendría que asumir las consecuencias.

Él se negó a renunciar a su fe, y por ello pagó con su vida.

Esto fue en 2013, cuando él y su esposa Abebu esperaban su octavo hijo. Desde entonces, Abebu no sólo ha tenido  que lidiar con un dolor abrumador, sino que además ha luchado constantemente para poder proveer para su familia. A esto se sumaron las constantes amenazas por parte del hombre que mató a su marido, incluso estando entre rejas, y el ostracismo que la familia sufrió  de su comunidad.

Este rechazo no se debió sólo a su fe cristiana. Según la cultura Etíope los hijos huérfanos de padre se encuentran en esa situación por culpa de la madre y la «mala suerte» que ella supuso para su marido.

Además, a la viuda se la considera «sin escudo o protección» y cualquier comportamiento indebido en los hijos se achaca al hecho de haber sido criados por una mujer.

Ocho años de apoyo

Todo este tiempo hemos apoyado a Abebu y su familia de muchas formas, incluyendo la provisión de ropa y calzado, tratamiento para el trauma y ayuda económica para que Abebu pudiese empezar su propio negocio. Además cuando Abebu perdió la vista por culpa de una enfermedad, también cubrimos el tratamiento médico que le permitió volver a trabajar.

Tristemente el Covid-19 fue un reto enorme para la familia: «ya hemos acabado todo el dinero que habíamos logrado ganar y no tenemos más opción que quedarnos (confinados) en casa

Eso nos compartía Abebu el año pasado. Los niños, que solían comer y dormir en el internado, ahora estaban en casa y fue difícil para ella alimentarlos a todos. Por si fuera poco, su iglesia tampoco pudo ayudarles, puesto que las reuniones ya no se celebraban y ya no se recibían diezmos. Pero agradecemos a Dios por la ayuda que tú otros colaboradores de Puertas Abiertas habéis prestado para que Abebu y su familia pudiesen tener qué comer.

Abebu nos dice que «tuve miedo. Si no hubiese recibido vuestra ayuda económica, mis hijos podrían haber muerto de hambre

Abebu la emprendedora

Ahora, más de un año después del inicio de la pandemia, Abebu se recupera, y está trabajando más que nunca. Los colegios han reabierto y todos sus hijos excepto el pequeño, han vuelto a las clases. Gracias a Dios y a tu generosidad, Abebu y sus hijos han podido combatir la tormenta de la Covid y ella se ha convertido en una ávida emprendedora con granja propia.

Recientemente nuestros colaboradores locales visitaron a Abebu, y nada más llegar notaron mucha actividad: las gallinas esperaban su pienso, mientras los niños colaboraban o jugaban.

Para asegurarse unos ingresos inmediatos, Abebu ha pedido un préstamo y ha comprado comida a granel para venderla, así como pollos y corderos que está engordando para venderlos, además de las semillas de eucalipto que está cultivando y también planea vender.

La fe de esta familia permanece fuerte: «Mi vida espiritual es buena,» nos cuenta Abebu. «Adoramos y alabamos a Dios juntos. Mis hijos están bien y tienen salud, y continúan sus estudios

El hombre que mató al marido de Abebu conoce a Jesús

En respuesta impresionante a la oración, el asesino de su marido, que recibió ocho años en prisión como sentencia, ¡le ha entregado su vida a Jesús!

Abebu recibió la noticia cuando, al salir de prisión, el hombre pidió unirse a la iglesia de la que ella es parte.

Ella nos dice que «no [buscamos] venganza. No tenemos resentimiento», aunque ha pedido a sus pastores que al hombre se le encuentre otra iglesia, y así lo harán.

Abebu comparte estas palabras con aquellos que apoyáis a Puertas Abiertas: «A mi familia que me ha apoyado y que ha orado a Dios por nosotros: no estaríamos aquí ni tendríamos nada sin vosotros. Que Dios bendiga y ayude a todos los que se preocupan de nosotros.»

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