Puertas Abiertas
Dorcas with her children

12 minutos

Historias

Viudas y huérfanas

Dorcas (Kenia) perdió a su compañero de vida. En memoria del marido de esta cristiana, padre de 3 hijos

Dorcas vive con sus hijos en una zona rural del noreste de Kenia, una región marcada por la pobreza y la violencia. Tras perder a su marido en un ataque, su vida quedó profundamente afectada y tuvo que enfrentarse sola a la crianza de sus hijos. En medio de la incertidumbre, Puertas Abiertas y la iglesia local estuvieron a su lado, ayudándola con alimentos, educación y recursos para volver a salir adelante. Sin embargo, las heridas emocionales permanecieron y Dorcas tuvo que enfrentarse al trauma y al dolor de su pérdida. A través de la atención postraumática y de su fe, comenzó poco a poco un proceso de restauración y esperanza. Su historia refleja la realidad de muchos cristianos que sufren en silencio en esta región de Kenia. Ayúdanos a detener la violencia e impulsar la regeneración.

➡️ Firma la petición de «Levántate África» por protección, justicia y restauración, ¡y compártela para que lleguemos a 1 millón! Fecha límite, 2 de noviembre. Firma aquí: puertasabiertas.org/levantate.

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Dorcas da otro mordisco al trozo de muthokoi (una mezcla de maíz y alubias, primero cocida y luego secada) que sostiene en la mano. Esta cristiana de Kenia parece tener siempre algo en la mano listo para masticar. No es porque tenga siempre hambre, sino porque así evita pensar en las cosas malas que le han pasado...

«Antes no estaba tan gorda», dice. «Es el estrés. La hipertensión me obliga a quedarme sentada en el sitio sin moverme durante mucho tiempo. Puedo mirar los cubiertos que se usaron anoche sin ponerme a lavarlos, porque mi cuerpo es incapaz de hacerlo».

Nos reunimos en la aldea donde vive Dorcas, en la selva del noreste de Kenia, lejos de las carreteras asfaltadas. Unas pocas docenas de casas muy rudimentarias, construidas con maderas en bruto y otros restos de tablones y chapas de hierro, se calientan lentamente al sol. Cada casa tiene pequeños campos a su alrededor donde crecen maíz, alubias y verduras. Unas pocas gallinas y cabras corretean perezosamente por los alrededores.

Este lugar rezuma pobreza. Todo está seco, pero también sigue verde porque la temporada de lluvias acaba de terminar.

Es aquí donde Dorcas y su marido vivieron años felices cuando formaron una familia. Y es aquí también donde su mayor pesadilla se hizo realidad cuando su compañero de vida fue asesinado en 2022.

Descabezar las familias

«Fue a plena luz del día. Mi marido fue el primero en ser atacado. Los agresores lo encontraron trabajando en nuestros campos, que están a unos veinte minutos a pie de nuestra casa. Debieron de obligarlo a seguirles al bosque, porque lo buscamos pero no lo encontramos».

«Me dijeron que habían matado a mi marido. Cogí de la mano a mis hijos cuando fui a ver qué había pasado. Fue muy doloroso cuando lo vimos. Nuestro hijo menor solo tenía seis años. No paraba de preguntar: “Mamá, ¿qué le han hecho a papá?”. No sabía qué decirle»

Junto con otros vecinos del pueblo, Dorcas peinó la zona. Al caer la noche, tuvieron que detenerse. «Volvimos a casa esa tarde antes de que anocheciera y esperamos hasta la mañana siguiente para continuar la búsqueda de mi marido».

Pero aquella noche, los atacantes regresaron al pueblo. « A mi marido le habían atado las manos a la espalda. Los atacantes le obligaron a atraer a otros vecinos para que salieran de sus casas. En la primera a la que llegaron, le obligaron a llamar para que abrieran la verja. La familia que vivía allí reconoció su voz y salió. Una vez fuera, capturaron al padre de la familia y lo decapitaron delante de su esposa.

Luego se dirigieron a la siguiente casa. Allí encontraron a cuatro hombres. Los mataron y quemaron los cadáveres. Un niño de cinco años logró escapar. Para entonces, otros vecinos se habían dado cuenta de lo que estaba ocurriendo y querían alertar al resto».

Entonces, los bandidos decidieron marcharse. Pero no sin antes asesinar al marido de Dorcas.

Dorcas no se enteró del ataque hasta la mañana siguiente. «Me dijeron que habían matado a mi marido. Fue un momento muy duro. Cogí de la mano a mis hijos cuando fui a ver qué había pasado. Fue muy doloroso cuando lo vimos. Nuestro hijo menor solo tenía seis años. No paraba de preguntar: “Mamá, ¿qué le han hecho a papá?”. No sabía qué decirle».

Nunca se llegó a localizar a los agresores. Por eso,  Dorcas sigue sin saber quién mató a su marido ni por qué lo hicieron. «Hasta hoy, cada vez que me despierto por la noche, pienso en ello. Nunca se acaba. Ojalá le hubieran dejado llamarme, al menos para decir unas últimas palabras. Para decirnos por qué le estaban haciendo tanto daño».

Ora con Dorcas

* Ora para que los cristianos de Kenia perseveren y sean de bendición en esta situación de tensión. Nuestros colaboradores nos dicen que el odio y la desconfianza hacia los seguidores de Jesús no han cambiado. 
* Ora por Dorcas. Está aguantando, pero sigue siendo muy vulnerable. Necesita desesperadamente más apoyo para cuidar de sus hijos. Ora para que encuentre formas (y energía) de ganar más dinero. 
* Ora por su completa sanación, tanto emocional como espiritual, para que Dios complete la buena obra que ha comenzado en su vida.

Zona peligrosa

Kenia es conocida como un atractivo destino turístico en África Oriental, con hermosos parques nacionales y acogedoras playas de arena blanca. Sin embargo, algunas partes del país están prohibidas para los turistas.

Enormes zonas del noreste, donde Kenia limita con Somalia, están señalizadas como zonas prohibidas para visitar.

Durante muchos años ha habido tensiones entre cristianos y musulmanes en el condado de Lamu, donde vive Dorcas. Estos choques se recrudecieron en 2014, cuando los ataques contra la localidad de Mpeketoni se saldaron con más de 70 muertos.

Fue un ataque de gran envergadura, pero desde entonces se han producido muchos otros de menor magnitud en el condado de Lamu.

El ataque de 2022 contra la aldea donde vive Dorcas causó un gran revuelo en Kenia. Ella ya estaba devastada por la muerte de su marido. Pero no estaba preparada en absoluto para el caos que se desató en tan solo unas horas.

«Los ancianos de la aldea informaron a los jefes sobre el ataque», recuerda. «Los jefes informaron a las autoridades locales; estas, a su vez, al comisario del distrito, y así sucesivamente. Ese mismo día, helicópteros del Gobierno aterrizaron en las cercanías para ver qué había sucedido. Parecía como si todo el Gobierno estuviera allí, además de muchas organizaciones internacionales como la Cruz Roja».

«¿Volvería a producirse la violencia? Y me preguntaba por qué tenía que ser yo. ¿Por qué mataron a mi esposo? ¿Qué pasaría con nuestros hijos? ¿Quién cuidaría de nosotros? Tenía tantas preguntas en la cabeza... No tenía fuerzas para mantener a mi familia»

A Dorcas y a otras familias se les ordenó que permitieran que los cadáveres de los asesinados fueran trasladados a las morgues para su examen. «No pude negarme», recuerda Dorcas. « No entendía lo que estaba pasando. Estaban sucediendo tantas cosas a la vez... Nadie me explicó por qué se llevaron el cadáver de mi marido a la morgue. Me quedé con la duda».

Al cabo de unos días, los vecinos recuperaron los cadáveres de los hombres asesinados. Les dijeron que los enterraran. Dorcas y sus hijos se fueron a vivir con sus padres, porque ella no podía cuidar de los niños por su cuenta.

«Estaba muy confundida. Nadie me dijo por qué habían asesinado a esos hombres, incluido mi marido. No sabía si estaba a salvo en mi pueblo. ¿Volvería a producirse la violencia? Y me preguntaba por qué tenía que ser yo. ¿Por qué mataron a mi esposo? ¿Qué pasaría con nuestros hijos? ¿Quién cuidaría de nosotros? Tenía tantas preguntas en la cabeza... No tenía fuerzas para mantener a mi familia».

Una ayuda que sigue siendo necesaria

«Fue entonces cuando me presentaron a vuestra organización. Trajisteis comida a la casa de mis padres, donde vivíamos. Pagasteis las tasas escolares para que mi hija mayor pudiera seguir yendo al instituto. Fue muy alentador. Incluso me dio fuerzas suficientes para volver a dedicarme a la agricultura».

«Incluso ahora, cuando las dificultades del día a día me hacen sentir abrumada, recuerdo estas capacitaciones y siento que Dios está ahí. Las sesiones de formación me han ayudado a abrir de nuevo mi corazón a la felicidad»

Puertas Abiertas no fue la única fuente de ayuda para Dorcas. Sus vecinos y su iglesia le proporcionaron semillas y otras cosas que necesitaba para empezar. Volvió con sus hijos a su propia casa. Pero no todo fue bien de inmediato. Había comida en la mesa y los pequeños iban al colegio, pero Dorcas se sentía vacía. Como si solo funcionara, pero no viviera.

«No podía dejar de darle vueltas a las cosas. Desarrollé diabetes e hipertensión. Ni siquiera entendía por qué estaba tan confundida. ¿Por qué mi vida ya no era la misma que antes? Me sentía como si estuviera enferma todo el día. Pero no lo estaba. Estaba traumatizada».

Los colaboradores locales de Puertas Abiertas invitaron a Dorcas a recibir atención postraumática. Gracias a la ayuda, esta madre cristiana llegó a comprender dos cosas. Una: si quería seguir viviendo como madre para sus hijos, tenía que aceptar lo que le había sucedido. Y dos: aprendió a aceptar el asesinato de su marido. «No entendía lo que era el perdón. ¿Cómo podía perdonar a esas personas que me habían hecho daño? Me negaba a entenderlo. Quería que los agresores fueran castigados con dureza. Que desaparecieran de la faz de la tierra. Pero, después de que vuestra organización me explicara que el diablo tiene poder y cómo utiliza a las personas para hacer el mal, comprendí que Dios me perdona lo que yo hago mal y que yo puedo perdonar a los demás. Comprendí que mi estado de confusión y odio me impedía seguir adelante con mi vida como lo hacían mis vecinos. Que tenía que dejar atrás mi odio y aceptar mi situación de viuda para poder volver a ser una madre para mis hijos».

«Incluso ahora, cuando las dificultades del día a día me hacen sentir abrumada, recuerdo estas capacitaciones y siento que Dios está ahí. Las sesiones de formación me han ayudado a abrir de nuevo mi corazón a la felicidad».

Dorcas aún no ha llegado a ese punto de recuperación. Es capaz de volver a sonreír, pero sigue comiendo en exceso. Todavía tiene días en los que no es capaz de realizar las tareas cotidianas. Como agricultora, aún no gana lo suficiente para mantener a su familia. Sigue necesitando ayuda. Y no es la única que la necesita. Muchos vecinos de todo el condado de Lamu y de otras zonas del noreste de Kenia sufren en silencio.

En medio de la lucha

Muchas personas de todo el mundo asocian Kenia con el turismo debido a sus numerosos parques nacionales y a sus atractivas playas de arena blanca; pero el noreste y muchas partes de la región costera, aunque son seguras para los turistas y en los complejos vacacionales, pueden suponer un gran desafío para los cristianos locales.

58 €

podrían dar a un creyente como Dorcas ayuda para su subsistencia, medicamentos y cobijo, además de apoyo a largo plazo mediante un proyecto de generación de ingresos.

A menudo se enfrentan a la hostilidad de la población mayoritariamente musulmana, que tiene profundas raíces. Muchos lugareños se sienten marginados por el Gobierno central y se consideran parte de Somalia (el segundo país más peligroso del mundo para los cristianos en la actualidad), en lugar de Kenia.

Tras la independencia en la década de 1960, Kenia reasentó en esta zona del noreste a personas de la tribu kikuyu, mayoritariamente cristianas, procedentes del centro de Kenia y de otras partes del país. Se formó un asentamiento llamado Mpeketoni que pronto se convirtió en una pequeña ciudad. Los cristianos también se establecieron en otras localidades cercanas, como Hindi y Witu, y en otras tierras infrautilizadas de la sabana. Esto provocó el descontento de algunos habitantes autóctonos. Como musulmanes, suelen considerar a los cristianos locales como infieles que han profanado su tierra.

En la década de 1980, se produjeron enfrentamientos entre combatientes somalíes y el ejército keniano. Se acusó al ejército de cometer violaciones de los derechos humanos, lo que avivó el resentimiento ya existente entre la población local. Al-Shabab, activo en Somalia, avivó el resentimiento entre los somalíes que vivían en Kenia contra el Gobierno central. Muchos somalíes kenianos fueron reclutados en las filas de Al-Shabab. En un momento dado, más del 10 % de los combatientes de Al-Shabab procedían de Kenia. En 2011, el ejército keniano invadió el sur de Somalia en un intento por eliminar las amenazas que Al-Shabab representaba para Kenia.

En 2014, las tensiones en el condado de Lamu se recrudecieron después de que más de 70 personas perdieran la vida en una serie de atentados perpetrados en Mpeketoni y sus alrededores. En un principio, estos ataques se atribuyeron a Al-Shabab. Sin embargo, el Gobierno keniano afirmó que habían sido perpetrados por militantes locales motivados por resentimientos locales. Desde entonces, se han producido diversos atentados en esta zona de Kenia.

Según la investigación de los colaboradores de Puertas Abiertas, Al-Shabab cuenta con varios bastiones en el noreste de Kenia. Además, la radicalización y el reclutamiento por parte de Al-Shabab en Kenia siguen en marcha. La mayoría de los ataques de los últimos diez años han sido cometidos por jóvenes procedentes de zonas costeras como la isla de Lamu y otras islas. Las autoridades han creado recientemente comités interreligiosos para apoyar a cristianos y musulmanes; pero, según los cristianos locales, su éxito ha sido limitado.

Damos gracias a Dios por toda la labor que nuestros colaboradores en Kenia han podido realizar en el noreste del país, especialmente durante los últimos quince años. Hemos ayudado a los cristianos a encontrar respuestas bíblicas a sus preguntas sobre la persecución que sufren.  Con el apoyo de gente como tú, hemos realizado capacitaciones para pastores que sean líderes fuertes y fieles. Hemos realizado sesiones de formación para muchos profesionales especializados en la atención postraumática que ahora pueden atender a los cristianos perseguidos en sus contextos locales y ayudarles a restaurar su relación con Dios a través de esta ayuda psicológica.

Una oración por Dorcas

Señor, quiero ponerme en oración en esta zona de Kenia tan peligrosa al noreste del país. Aunque de los cristianos que viven allí solo conozco a Dorcas, quiero pedirte por todos ellos, para que tú los protejas, les acompañes y fortalezcas su fe. Están en gran necesidad, oh Dios, y te pido que les hagas llegar toda la ayuda necesaria: la comida, la atención postraumática, la comunidad... Ayúdales a resistir y sánales, tanto emocional como espiritualmente hablando. Sé un padre también para estos 3 hijos que han perdido al suyo en esta Tierra. En el nombre de Jesús, amén.

FIRMA Y COMPARTE

Si aún no has firmado la petición Levántate África, todavía estás a tiempo de ayudarnos a alcanzar nuestro objetivo global de 1 millón de firmas para presentar a los gobiernos nacionales, la UE y la ONU. Puedes firmar hoy en  puertasabiertas.org/levantate. Y si ya la has firmado, ¡compártela! El plazo acaba el 2 de noviembre.

*Nombre e imágenes reales de las víctimas y supervivientes de la persecución violenta en el África subsahariana.

➡️ Conoce a más cristianos africanos que han perdido a sus seres queridos por la persecución violenta dentro de la campaña «Levántate África»: puertasabiertas.org/levantate.

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