Uzbekistán

  1. Posición en la LMP 2016:

15ª / 70 puntos (2015: 15º / 69 puntos)

Ouzbekistan

  1. Motores de persecución:

    • Paranoia dictatorial (principal). La paranoia dictatorial en Uzbekistán es un producto de la era comunista y por lo tanto surge de la opresión comunista y pos comunista aunque desde hace muchos años la ideología comunista ha desparecido en Uzbekistán.
    • Extremismo islámico

  1. Contexto:
  2. Uzbekistán tiene una de las dictaduras más duras de Asia central. El régimen hace lo que sea para permanecer en el poder, por lo que todas las formas de oposición y desviaciones de lo que ellos consideran normal son atacados despiadadamente. Los cristianos se consideran un factor extranjero y desestabilizador. Asimismo, los conversos cristianos de trasfondo musulmán (CCM) soportan una presión adicional en su ambiente social y cultural.

  3. Cristianos afectados:
  4. Todos los tipos de cristianismo existen en Uzbekistán y todos experimentan alguna clase de persecución.

  5. Esferas de la vida y violencia:
  6. La persecución es más fuerte en las esferas privadas, nacionales y eclesiales de la vida. La presión sobre los conversos de trasfondo musulmán es especialmente dura en el ámbito privado por culpa del ambiente social mientras todos los cristianos experimentan problemas en la esfera nacional y eclesial. Esta presión es alimentada por un régimen que sufre paranoia y que incrementa su control cada vez más. Menos noticias de violencia se han registrado en comparación con el año pasado pero puede ser debido a que los cristianos tienen miedo de denunciar los incidentes.

  7. Perspectivas de futuro:

La cuestión sobre quién sucederá al envejecido presidente Islam Karimov es de máximo interés. Los expertos pronostican que otro veterano comunista le sucederá. Esto supone poco o ningún cambio para los cristianos. Mientras tanto, los cuerpos del estado (policía, servicios secretos, mahalla (consejo local de la comunidad) etc.) seguirán vigilando las actividades religiosas de distintas maneras (vigilando casas, pinchando teléfonos, infiltrando grupos etc.) y visitando los cultos de las iglesias. Seguirán las redadas de grupos de iglesias en casas, seguirán confiscando materiales religiosos y seguirán con la detención y la interrogación de creyentes. La presión y la violencia contra los conversos de parte de la familia, los amigos y la comunidad seguirán o irán en aumento.