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Mauritania

Principales motores de la persecución:

El principal motor de la persecución que afecta a los cristianos de Mauritania es la opresión islámica.

Contexto:

Mauritania es una república islámica y lleva más de 30 años gobernada por militares, con solo una pequeña interrupción democrática en 2007. El país es formalmente una democracia multipartidista, pero su parlamento está completamente dominado por el partido gobernante. Hay varios grupos islamistas activos en la escena política del país. La etnicidad es también un factor importante en la política de Mauritania. Se trata de uno de los países más pobres del mundo. Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) ha sido un desafío para el gobierno mauritano desde 2005.

Tipos de cristianismo afectados:

De las cuatro categorías de cristianismo de la LMP, dos existen en Mauritania y sufren persecución: comunidades de cristianos extranjeros o migrantes y comunidades de cristianos conversos de trasfondo musulmán (CTM).

Presión en los cinco ámbitos de la vida y violencia:

  • La presión media sobre los cristianos en Mauritania está en un nivel muy alto.
  • La presión en todos los ámbitos de la vida ha alcanzado un nivel alto o muy alto, y es más fuerte en los ámbitos nacional, comunitario y privado de la vida. Esto es típico de situaciones en las que la paranoia dictatorial y el antagonismo étnico aumentan el efecto del principal motor de persecución: la opresión islámica.
  • La presión derivada de la opresión islámica está presente principalmente en los ámbitos privado, familiar y comunitario, y se ejerce particularmente sobre los CTM en su entorno social.
  • La puntuación de la violencia es muy baja. El único incidente violento registrado fue una expulsión forzada del país de un creyente debido al acoso de otros miembros de su familia.
  • La situación general de la persecución en Mauritania es tan intensa que la mayoría de los CTM están obligados a guardar su fe en secreto.

Perspectivas de futuro:

La turbulencia y la inestabilidad política que caracteriza el pasado y el presente del país no augura nada bueno para el futuro. La falta de instituciones fuertes y de una cultura democrática que respete los derechos de los ciudadanos hace que las posibilidades de que la situación mejore para los cristianos sean muy escasas.