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Cómo puedes apoyar a cristianos norcoreanos como Hannah Cho

Vuelve a leer la historia de Hannah Cho

“Hannah es la abuela más simpática que has podido conocer jamás”, afirma el compañero de Puertas Abiertas que ha podido conocerla en persona y escuchar su historia. “Los norcoreanos suelen ser distantes, no se fían de ti al principio. Pero esta señora, aún antes de quitarme los zapatos, ya me dio un abrazo. Luego me contó que para ella había sido muy especial que un hombre caucásico la visitara en su casa para escuchar su historia. Era una respuesta a su oración. Hannah quiere contar al mundo su historia, y cada persona que la lee forma parte de su oración contestada”.

Hannah hablaba rápidamente. “Tenía tanto que contar que al traductor casi no le daba tiempo a traducir. Quizá el momento más bonito fue cuando oré por ella y por su hijo en Corea del Norte. Porque pude ver a su hijo: había un hombre andando a su lado dos o tres veces más alto que él y le puso la mano en el hombro. Era Jesús. Le conté mi visión a ella, y la animó mucho”.

Hannah no recibe ayuda directa de Puertas Abiertas, pero podemos contar su profunda historia porque ahora vive en libertad, aunque una libertad relativa. Como aún sigue queriendo proteger a su hijo, hemos omitido muchos detalles al contar su historia. Pero debes saber que, si apoyas el trabajo de Puertas Abiertas en Corea del Norte, estas dando esperanza, fortaleza y ánimo a muchas “Hannah” que todavía viven ahí. Porque muchos cristianos que pasan hambre reciben nuestra ayuda alimentaria, ropa y medicamentos, y así son capaces de sobrevivir, y ser sal y luz en Corea del Norte, sin tener que huir del país. También estamos apoyando a los refugiados norcoreanos en el noroeste de China con refugio, ayuda, cuidado pastoral y estudios bíblicos.

Por motivos de seguridad no podemos dar detalles sobre estas actividades, pero también ayudamos a los padres a preparar a sus hijos para recibir el Evangelio, así como distribuimos material cristiano para ayudar a las iglesias clandestinas a crecer en su fe y en liderazgo.

“Sin tus oraciones y sin apoyo económico no podemos continuar con esta obra”, dicen nuestros trabajadores allí. Dios escuchó las oraciones de Hannah. También escuchará las vuestras. Y un donativo de unos pocos euros hacen una gran diferencia en un país donde una persona gana un promedio de unos dos euros al mes.

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FuenteGP
TraductorGabriele M.