Milagros en prisión: "Desearía que no me hubieran liberado tan pronto"

Encarcelaron a Sohan* para que no compartiese el Evangelio, pero no esperaban que el remedio fuese peor que la herida.

Después de que Sohan* entregara su vida a Cristo, comenzó a ayudar al pastor de su iglesia. Compartía el evangelio y hablaba de su testimonio a todas las personas de su entorno. Pero recientemente fue víctima de una persecución atroz cuando los vecinos de su aldea le asaltaron por ser cristiano. Su pastor y él fueron brutalmente golpeados e insultados y finalmente entregados a la policía. Se les encarceló por acusaciones falsas hasta que los colaboradores de Puertas Abiertas lograron pagar su fianza para liberarlos. Durante los cuatro días que pasaron en prisión, siguieron compartiendo el evangelio y tres de sus compañeros de celda se hicieron cristianos.

 “A veces desearía que no me hubieran liberado tan pronto. Desearía haber podido estar más tiempo en prisión”. Sorprendentemente (aunque no tanto si hablamos de Dios), estas fueron las palabras de Sohan cuando fue puesto en libertad gracias a la ayuda de los colaboradores locales de Puertas Abiertas.

Sohan recuerda el momento del alboroto. Confiesa que ese día sintió mucho pánico: “fue uno de los momentos más horribles de mi vida. Mi pastor y yo fuimos rodeados por un grupo de más de 35 extremistas hindúes del pueblo donde vivíamos. Nos insultaban a gritos, nos llevaron al centro de la comunidad y nos obligaron a tumbarnos. Me temía lo peor.” Hace una breve pausa.

“Pensé que nos matarían… Éramos como sacos de boxeo. La gente nos rodeaba y nos daba golpes y patadas en todo el cuerpo. Nos pidieron que alabásemos a dioses hindúes. Al negarnos, las patadas y los golpes se intensificaron.

Sohan y su pastor soportaron la paliza durante casi una hora hasta que los propios agresores llamaron a la policía. Poco después, entregaron dos nuevos testamentos y testificaron falsamente a la policía que los dos habían estado intentando convertir a gente al cristianismo utilizando esas biblias. “No sé de dónde sacaron las biblias, pero nos obligaron a tenerlas en la mano cuando nos denunciaron a la policía,” comparte Sohan.

Los dos fueron arrestados. Mientras la policía los llevaba a la comisaría, la muchedumbre los seguía, gritando que debían castigarlos golpeándolos brutalmente.

“Yo temblaba de miedo mientras oraba. Me sentía muy culpable. Mi pastor era de otro pueblo y yo fui el que le pidió que viniera a mi aldea para dirigir la reunión de oración aquella tarde. La muchedumbre había planeado el ataque con la intención de matarle”.

Los días en prisión

Sohan no podía imaginarse que Dios tenía tan grandes planes para él detrás de los barrotes de su celda. “Después de ser arrojado en la celda, algunos de los presos se acercaron a mí y me preguntaron por qué me habían encarcelado. Confesé que era cristiano y que compartía el Evangelio con otras personas. Compartí mi testimonio sobre cómo Dios había cambiado mi vida y expliqué que él podía hacer lo mismo con sus vidas”.

Dentro de la cárcel, Sohan sentía que tenía libertad para predicar el Evangelio, algo que nunca habría podido hacer fuera de las paredes de prisión.

“Prediqué el Evangelio y oré por un preso que estaba enfermo. Se curó y creyó en Cristo de inmediato”. Sus ojos brillan de emoción cuando habla de aquellos momentos. “Mi otro compañero de celda era una persona que sufría de una profunda depresión. Había sido acusado de contrabando de madera de teca. No paraba de decir que quería quitarse la vida. Oré por él y los pensamientos de suicidio le abandonaron. También aceptó a Cristo”.

“La tercera persona que me encontré era un hombre joven acusado falsamente de haber violado a una mujer. También se mostraba muy disgustado y desesperanzado con su vida. Compartí el Evangelio con él y también aceptó a Cristo dentro de la prisión. Así pude comprobar el inmenso poder de Dios y su enorme capacidad de salvación”.

Sohan tuvo la oportunidad de encontrase con más cristianos que habían sido encarcelados bajo falsas acusaciones. “Los habían golpeado brutalmente como a mí. Me contaron todo lo que habían padecido por ser cristianos. Eso me hizo sentir alentado. No era el único que sufría por Cristo. Había muchas personas conmigo que perseveraban en su fe a pesar de todo”.

“Solo deseo vivir para Él, aunque eso conlleve persecución”

“Tenía muchas dolencias físicas y problemas económicos antes de hacerme cristiano. Ahora he sido liberado de todos esos problemas y tengo una nueva vida. En esta nueva vida solo deseo vivir para Él, aunque eso conlleve persecución.” afirma Sohan con semblante serio.

Pero también expresa su agradecimiento a quienes contribuyen al trabajo de Puertas Abiertas: “Le doy las gracias a su organización por la ayuda. Habéis fortalecido a las personas perseguidas y les habéis demostrado que estáis con ellos”.

Sohan sigue viviendo en el mismo pueblo rodeado de la misma gente que lo agredió. Puertas Abiertas le ayudó en su liberación y le apoya en la lucha contra las falsas acusaciones que hay contra él. Él y su familia necesitan que oremos por ellos, así como por otros cristianos que están compartiendo el Evangelio valientemente en la India.

Todos los líderes cristianos en la India que comparten el Evangelio activamente corren un gran riesgo. Pueden ser golpeados y arrestados en cualquier momento bajo acusaciones falsas. Los extremistas hindúes gozan de impunidad en estas conductas. Puertas Abiertas paga la fianza a través de sus colaboradores locales y les proporciona atención médica si lo necesitan. A través de nuestros contactos jurídicos, Puertas Abiertas también les ayuda a luchar contra estas falsas acusaciones y a ganar los juicios siguiendo procedimientos judiciales legales y adecuados.

*Nombre cambiado por motivos de seguridad

FuenteGP
TraductorSilvia M. N.