Levantando escuelas cristianas donde gobierna la "ley sharía"

Desde 2005, Puertas Abiertas trabaja duro para apoyar escuelas cristianas en varias zonas del norte de Nigeria, regidas por la ley islámica de la sharia. Balat*, que forma parte de nuestro trabajo en la zona, reflexiona sobre la necesidad de nuestro apoyo y la esperanza que eso genera.

Felicia se sienta en la biblioteca de su escuela, una espaciosa sala con mucha luz natural que entra por las grandes ventanas. Alrededor de ella se ven otros estudiantes concentrados en sus libros. En la escuela se siente un ambiente de felicidad, de niños jugando, aprendiendo, forjando amistades y siendo formados espiritualmente.

¿Por qué apoyar a las escuelas?

El secuestro de cerca de 300 estudiantes cristianas en la escuela secundaria de Chibok en abril de 2014 fue sonado en todo el mundo. En cuanto al estado de las niñas secuestradas, los protestantes estaban furiosos por la osadía de los rebeldes de negarles el derecho a la educación. ¡Y con razón!

Pero lo que muchos no saben es que los estudiantes cristianos en el norte de Nigeria no tienen los mismos derechos que el resto. Esta es la realidad de los estados del norte gobernados por la ley sharia, donde los gobiernos locales y las comunidades dan poca libertad a los cristianos para que vivan en base a su fe. Las comunidades cristianas suelen ser excluidas de los servicios sociales básicos como escuelas, clínicas y subvenciones por parte del gobierno, ya que este lo delega a los pueblos musulmanes.

La evidente discriminación contra los niños cristianos en las escuelas estatales es difícil de soportar. En algunos estados, se requiere el conocimiento de la religión islámica para ingresar en las escuelas, mientras que el conocimiento de la religión cristiana está prohibido. Algunos padres nos han dicho que sus hijos han sido forzados a aprenderse versos del Corán (libro sagrado islámico) desde temprana edad. Las estudiantes suelen ser obligadas a usar hiyab (velo que cubre la cabeza y el pecho).

Imagina tener que cambiarle el nombre a tu hijo de un nombre cristiano como Juan a uno musulmán como Amir, Muhammad o Yusuf, solo para que pueda ser aceptado en la escuela. Ahora imagínalo siendo apelado a convertirse en musulmán para poder seguir avanzando hacia el nivel universitario. Para algunos padres, esto es un precio muy alto que pagar y prefieren mantener a sus hijos en casa antes que enviarlos a la escuela.

Incluso ha habido casos en los que los cristianos han construido y puesto en marcha su propia escuela, aunque es una iniciativa difícil de llevar a cabo. La falta de ayuda por parte del Estado hace que las escuelas cristianas sean algo caras y a veces las facilidades son lamentables. Hemos recorrido lugares donde las clases se daban sobre los árboles, con rocas como sillas y rodillas como escritorios.

Además, estas escuelas son pocas y están alejadas unas de otras. Los chicos deben levantarse al amanecer y caminar varios kilómetros hasta llegar a la escuela. Al terminar su turno escolar llegan a casa, al atardecer, para ayudar a sus padres con el cultivo de sus granjas y con el cuidado de su ganado. Se acuestan exhaustos, solo para repetir la misma rutina agotadora al día siguiente para evitar quedarse atrás con respecto a sus vecinos musulmanes.

Esto es lo que hace tan valioso y significativo nuestro apoyo a las escuelas cristianas de esta zona.

¿Qué implica nuestro apoyo?

Tiempo atrás, cuando Puertas Abiertas visitó la comunidad de Felicia, presenciamos una increíble resolución para llevar adelante la escuela. El Gobierno había provisto algunos de los edificios, pero se encontraban muy deteriorados y con necesidad de ser renovados. Las autoridades no tenían la intención de ayudarnos. Por ende, la comunidad cristiana decidió hacerlo por su cuenta, a pesar de que no tenían idea de cómo completar el proyecto. Después de nuestra visita, nos ofrecimos a ayudarles a construir tres nuevas clases, una biblioteca y un dormitorio para las estudiantes.

En la actualidad, esa escuela brinda una educación de buen nivel a 445 estudiantes. Sesenta chicas, incluida Felicia, viven en la residencia. Esta escuela es una de las 16 que Puertas Abiertas ayudó a renovar o a construir desde cero desde 2005: 5 en el estado de Katsina, 5 en el estado de Kano, 4 en el estado de Bauchi, una en Zamfara y otra en Kaduna. Dependiendo de la situación de cada comunidad, ayudamos con la construcción o provisión de clases, laboratorios, oficinas, dormitorios, bibliotecas y más. En otros casos facilitamos la perforación de hoyos. Además, colaboramos con libros de texto y libros para bibliotecas, formación para la enseñanza y gestión para los miembros administrativos.

Las escuelas tuvieron que verse envueltas en el proyecto de construcción y tomar la responsabilidad de cosas como la compra de tierras, así como negociar con el gobierno local sobre los permisos y demás. Nosotros (Puertas Abiertas) no nos involucramos en aspectos operacionales y la escuela normalmente cobra ciertas cuotas para poder cubrir gastos operacionales, pero nuestro apoyo permite que esas cuotas sean menos costosas.

El lugar favorito de Felicia en la escuela es la biblioteca. "Esta biblioteca nos ayuda de varias maneras. En tiempos de trabajos prácticos venimos aquí a realizarlos. Nos ayuda a buscar temáticas particulares. Investigamos y entendemos todo de manera más fácil. Gracias por proveernos esta biblioteca".

Las escuelas no suelen ser un lugar muy divertido para los niños y jóvenes, pero los recursos a los que Felicia y sus compañeros tienen acceso aquí valen su peso en oro. De no haber sido por el apoyo de Puertas Abiertas a estas escuelas, muchos hubieran llegado a la adultez con poca educación y con muy pocas esperanzas.

La declaración del reverendo Ayuba Haruna, de la comunidad de Felicia, es un ejemplo de la profunda gratitud que sienten por el trabajo realizado: "Gracias por venir a ayudarnos cuando perdíamos toda la esperanza de recibir ayuda por parte del Gobierno, quien nos ha estado negando todo tipo de ayuda social. Sentíamos que la educación era lo único que podíamos darles a nuestros hijos. De hecho, Dios respondió las peticiones de sus hijos a través de Puertas Abiertas de maneras diferentes e inesperadas. Queremos agradecerles a quienes han brindado recursos para ayudarnos. ¡Dios los bendiga ricamente! Las palabras no pueden describir el gozo y la gratitud que sentimos en nuestros corazones".

Gracias a tu apoyo, Puertas Abiertas está invirtiendo en el futuro de cientos e incluso miles de niños de familias cristianas que viven en los cinco estados de Nigeria que se rigen por la ley islámica o “sharía” a través del establecimiento y apoyo de 16 escuelas cristianas. Creemos que una educación de calidad les dará en el futuro las posibilidades que la sociedad de alrededor no les da por ser cristianos. ¡Gracias por hacerlo posible!

*Nombre cambiado por razones de seguridad

TraductorLeandro F.