El hombre que fue decapitado el día que aceptó a Cristo

Autor: Michael Brown. Fuente: Stream.org.

A través de su fe, los cristianos coptos nos están mostrando cómo superar el mal con el bien.

La mayoría de nosotros conocemos la historia de los 21 cristianos coptos de Egipto que se aferraron a su fe y fueron decapitados por ISIS en febrero de 2015. Pero ¿sabías que sólo 20 de ellos eran realmente cristianos coptos de Egipto? ¿Sabías que uno de los mártires era de Chad y no había sido cristiano antes del día de su decapitación?

Esta historia fue contada anteriormente, pero yo no la había escuchado antes asistir a la Cumbre Mundial en Defensa de los Cristianos Perseguidos organizada por la Asociación Evangelística Billy Graham. Un líder copto compartió este tributo a la fe de los mártires coptos.

"Su Dios es mi Dios"

Los 21 hombres habían estado trabajando en Libia cuando fueron secuestrados por ISIS. Pero como se puede ver en las escenas en las que están en línea en la playa para ser asesinados, uno de ellos tenía piel más oscura y rasgos faciales diferentes. Este era el hombre de Chad.

A los cristianos coptos se les dio la opción de negar a Jesús o morir. Se rehusaron a negarlo, sabiendo que les costaría la cabeza.

Cuando los terroristas ordenaron al hombre de Chad que negara a Jesús o muriera, él respondió: "Su Dios es mi Dios", sellando así su destino.

Así de conmovido estaba por la fe de estos cristianos. La decisión de estos de no negar a su Salvador, incluso en el momento de la muerte (al punto de tener un cuchillo en la garganta) le movió a hacer una profesión de fe, una que también le costaría la cabeza. ¿Puedes captar la intensidad de esta historia?

El hombre no había sido creyente. Todo lo que tenía que decir era: "No creo en Jesús" o "Jesús no es el Hijo de Dios", y así podría irse como un hombre libre. Estaría de nuevo con su familia. No tendría una muerte brutal. Viviría para ver otro día.

¿Cuántos cristianos serían tentados bajo tales circunstancias? ¿Cuántos vacilarían y, en ese momento, negarían a su Señor, solo para evitar la decapitación? Sin embargo, este hombre, que antes no había sido un seguidor de Jesús, estaba tan conmovido por la dedicación de estos cristianos que se convirtió a Cristo en el acto.

"Adelante, decapítenme" decía. "Tu dios no es mi Dios. Su Dios es mi Dios ".

El poder del Evangelio

Ese es el poder del evangelio, y así es como vencemos a Satanás, negándonos a nosotros mismos hasta el punto de la muerte (Apocalipsis 12:11).

Es por eso que esta historia necesita ser contada una y otra vez hasta que la fe de esos mártires se convierta en nuestra fe, hasta que la gente vea nuestras vidas y diga: "Tu Dios es mi Dios, a pesar de todo lo que pueda venir en mi camino".

Y aquí hay algo sorprendente. Mientras escuchaba esta semana las historias de cristianos perseguidos, incluso escuchaba a familiares de mártires, no he oído una palabra de autocompasión. Ni una sola palabra.

He escuchado palabras de coraje y dedicación. He oído palabras de gran amor por Jesús. He escuchado peticiones de oración y ayuda. Pero no he oído ninguna de autocompasión.

La hija de un pastor iraní martirizado hace 20 años habló de su propia experiencia y de la negativa de su padre a retroceder. Ahora, 20 años después de que su padre fuese enterrado en una tumba sin marcar, podía hablar de cientos de miles de musulmanes iraníes conociendo la fe en Jesús. La sangre de su padre no fue derramada en vano.

Así es como una semilla plantada en el suelo primero muere y luego produce mucho fruto (Juan 12: 24-25).

Un líder cristiano sirio compartió cómo un grupo islámico radical ofreció armarlos para luchar contra otra facción islámica radical. Él respondió: "Ya tenemos dos armas, amor y perdón. No queremos convertirnos en otra milicia". Así es como vencimos el mal con el bien (Romanos 12:21). Incluso Algunos cristianos dijeron a ISIS: "¡Gracias por ayudarnos a estar unidos!"

Somos más que vencedores por medio de Cristo.

Sin embargo, sería erróneo pensar que estos creyentes que sufren son súper santos, esa es otra lección para todos nosotros.

La mayoría de ellos son simplemente cristianos ordinarios, no son predicadores o pastores, y ciertamente no son grandes evangelistas. Son madres y padres, jóvenes y ancianos, obreros y amas de casa, educados e incultos. Sin embargo, han permanecido fieles ante la opresión del enemigo, pasando intachables por el sufrimiento. Aun así, en lugar de maldecir a Dios, le bendicen y en lugar de tomar represalias contra sus enemigos con odio y venganza, ofrecen perdón y amor.

A principios de este año, una pareja me habló de su viaje a Etiopía donde se reunieron con miembros de las familias de los cristianos etíopes decapitados por ISIS. Hablaron con la viuda de uno de los mártires que estaba embarazada cuando fue asesinado, haciendo su muerte aún más dolorosa.

Pero cuando hablaron con esta joven, en lugar de lamentar su terrible pérdida, les dijo: "¿Cómo es que tuve el privilegio de estar casada con un mártir de Jesús?" Era una mujer sin educación, sin estatus social, y se sentía honrada más allá de las palabras por haber sido elegida para ser la esposa de un mártir.

Esta es la razón por la que el islam radical caerá en última instancia ante el nombre de Jesús y por qué todas las demás fuerzas que buscan erradicar a la iglesia fracasarán al final. Es también por eso que debemos dejar de sentir lástima por nosotros mismos cuando las cosas se ponen un poco ásperas. ¿No somos nosotros también más que vencedores por medio de Aquel que nos amó? (Véase Romanos 8:37)

FuenteStream.org
TraductorCecilia M.