Cristianos de Sudán inician campaña contra la demolición de iglesias

La Iglesia de Cristo en Sudán (SCOC, por sus siglas en inglés) ha escrito una carta abierta al gobierno de Jartum, capital de Sudán, en protesta por “la violación sistemática de los derechos de libertad religiosa para los cristianos”, incluyendo la reciente demolición de una de sus iglesias en el área de Suba, de Jartum. La SCOC representa a cerca de 220.000 de los casi dos millones de cristianos en Sudan *, en más de mil congregaciones. “Este es el movimiento más valiente que los líderes de SCOC han llevado a cabo contra la constante presión que han tenido que enfrentar por parte del gobierno”, nos explica un trabajador que está bastante involucrado en el trabajo con la iglesia en el Sudán, quien debe mantenerse en el anonimato por cuestiones de seguridad.

“Durante los últimos años se han quejado de todas las violaciones a los derechos religiosos frente a todos los órganos pertinentes del gobierno, pero esta es la primera vez que una carta como esta se distribuye en los medios de comunicación”. En la carta, con fecha 16 de mayo, las oficinas principales de la SCOC detallan las “difíciles condiciones” que han enfrentado en los años recientes, incluyendo la demolición de iglesias, la confiscación de propiedades de la iglesia, el fracaso en el otorgamiento de tierras para la construcción de nuevas iglesias por parte del Gobierno o las restricciones para viajar que ponen a los líderes de las iglesias.

Su carta fue enviada al Gobierno solo un día antes de que un edificio de la SCOC fuera demolido en Algadisa al este de Jartum. De acuerdo con “Middle East Concern”, una organización solidaria que monitorea la situación de los cristianos en Sudán, alguien ha reclamado que es dueño del lugar, pero se niega a dar cualquier prueba de ello. Las autoridades por lo tanto ordenaron que la iglesia dejara libre el terreno. Aunque la iglesia mostró los documentos que señalaban la propiedad del terreno, las autoridades rechazaron atender el caso diciendo que ellos tenían órdenes de seguir adelante con la demolición. El 7 de mayo los funcionarios ya habían demolido el edificio de la iglesia SCOC en Suba, Al Aradi.

Además de estas dos, hay 25 iglesias más, desde católicas hasta ortodoxas coptas, la iglesia Evangélica Presbiteriana de Sudan, e incluso las iglesias de los Testigos de Jehová también han sido designadas para ser demolidas. El Gobierno alega que no cumplen los propósitos para los que ha sido designado el uso de la tierra.

“Sentimos mucho y condenamos enérgicamente estos procedimientos abusivos en contra de los lugares de culto y creemos responsables de estos daños a los Servicios de Seguridad e Inteligencia Nacional (NISS por sus siglas en inglés) así como las consecuencias que se pueden producir por la confiscación de documentación. También hacemos responsables a las autoridades de la tierra del Ministerio de Planeación y Desarrollo de Infraestructura de Jartum por los ataques en contra de la iglesia y los daños financieros causados”, dice la carta. Y su petición, al mismo ministerio para completar la inscripción de congregaciones de SCOC en Suba y El Ezba.

También insta a la presidencia a asignar tierras para las iglesias y que garantice a los cristianos su derecho constitucional a poseer tierras en todos los estados de Sudán. Además, solicita al presidente Omar al-Basir que ordene al NISS que devuelva todos los documentos de propiedad y documentos de viaje que fueron arbitrariamente confiscados y así prevenir al NISS de llevar a cabo hechos más graves que violan los derechos de los cristianos.

En abril de 2013, el Ministerio de Orientación y Dotación de Sudan anunció que no se darían nuevas licencias de construcción para nuevas iglesias en el país, alegando que no eran necesarias nuevas iglesias, porque la mayoría de los cristianos de Sudan del sur eran refugiados y habían vuelto a sus propios países después de la secesión del sur de Sudán en 2011.

Las autoridades también continuaron confiscando gradualmente propiedades pertenecientes a la iglesia Presbiteriana Evangélica en Bahri (Jartum norte) que fue demolida en abril, y Omdurman.

La carta de la SCOC hace un llamado a nivel nacional, regional e internacional a las instituciones de derechos humanos para que intervengan en nombre de la iglesia de Sudán, para asegurar que estas violaciones terminen. El enviado especial de la UE para la libertad de creencia o religión, Ján Figel, planteó el tema de las demoliciones en marzo durante su visita a Sudán y le dijeron que algunas de las demoliciones habían sido temporalmente detenidas.

En mayo, el señor Figel, en una carta al nuevo Ministro de Asuntos Religiosos, escribió lo siguiente: “Estoy seguro de que usted estará de acuerdo conmigo en que estos sucesos producen mucha tensión y van en contra de los esfuerzos que está haciendo Sudán por preservar su valor de diversidad religiosa.

 “A propósito de la continua confiscación de propiedades religiosas de las iglesias evangélicas, le solicito cordialmente, en su nueva e importante misión, asegurar que su gobierno otorgue una protección completa a los comités de las iglesias legalmente constituidas; como se reconoce por los respectivos líderes religiosos y la Suprema Corte de la República de Sudán. La anterior práctica de señalar comités alternativos, solamente ha traído confusión y sufrimiento a los comités religiosos”.

“Quiero llamar su atención en cuanto a los procedimientos relacionados con la construcción de nuevas iglesias. Durante la reunión con su predecesor, sus servicios mostraron que desde 1989, diez y nueve iglesias fueron construidas en Sudán. Mi impresión, basada en la información recibida, durante y después de mi visita, es que el procedimiento para obtener una licencia no es claro para las partes interesadas y las licencias son difíciles de obtener. Lo animo a compartir la información en este procedimiento con el fin de evitar falsas percepciones y malos entendidos”.

El señor Figel confirmó a “World Watch Monitor” el 20 de junio, en la reunión del intergrupo del Parlamento Europeo sobre libertad de religión o creencia y tolerancia religiosa, que no ha recibido respuesta a su carta hasta ahora.

Después de su vista a Sudán en marzo, el señor Figel mencionó que él ha “recordado a las autoridades acerca de la importancia de mantener en la Constitución la libertad de religión o creencia y recomendó la construcción de un estado civil basado en la igualdad de ciudadanía para todos”. Añadió, además, que ha hecho énfasis en que “la vida pública debe ser organizada alrededor de la ciudadanía no la religión y aboga por la reforma del marco legal con el fin de asegurar la consistencia con los acuerdos internacionales en el área de libertad religiosa”

(*World Christian Database 2017)

FuenteWorld Watch Monitor
TraductorAngélica D.