Atentado en iglesia mata a 25 cristianos coptos en El Cairo

El domingo 11 de diciembre, un atentado terrorista acabó con la vida de 25 cristianos coptos de la Iglesia de San Pedro en El Cairo. La siguiente historia nos la ha hecho llegar nuestro responsable en Egipto. Unámonos con él a la oración.

Como cada domingo, Marcelle* vistió a sus hijos George y Sarah, de 4 y 6 años, para ir a la iglesia. Su marido Girgis no pudo acompañarles ya que trabaja los domingos. En Egipto, el domingo también es día laboral.

Con Marcelle iba su madre, Hana*, que vivía en su pequeño apartamento del mismo bloque. La familia vivía justo enfrente de la catedral copta de San Pedro, así que cruzaron la calle junto a los niños para asistir a la reunión de las 8 de la mañana.

Al entrar en la histórica iglesia, inmediatamente se dispusieron a alabar a Dios. El olor del incienso, los tonos de la música copta cantada por los sacerdotes y el mensaje desde el púlpito durante la liturgia matutina les llegaba al corazón mientras caminaban hacia sus asientos en la sección de mujeres a la derecha en la iglesia. Las dos mujeres se cubrieron el cabello con el velo como se hace por tradición en las iglesias coptas.

La reunión dominical, de dos horas de duración, transcurría pacíficamente. El pequeño George se acurrucaba sobre el hombro de su madre. Cuando el culto se aproximaba al final del tiempo de comunión del pan y del vino, las dos mujeres se acercaron al frente para recibir su parte. Una a una recibieron la Santa Cena y se sentaron de nuevo en sus lugares.

El reloj marcaba las 9:55 cuando la explosión ocurrió. El incienso se fundió con el humo de los explosivos y los gritos de horror llenaron la destrozada iglesia. 25 vidas cristianas se hicieron añicos, la mayoría mujeres y niños. Los restos humanos, el polvo, los bancos partidos… era todo lo que quedaba después del estallido. Otros 40 cristianos resultaron heridos, algunos de ellos siguen en situaciones críticas.  

Ayer por la noche, en mi iglesia, oramos también por aquellos que pusieron las bombas en la iglesia de San Pedro. Oramos por todos aquellos a quienes el maligno a lavado los cerebros. Oramos para que el amor del Señor se muestre a través de su Iglesia en Egipto incluso en tiempos de dolor y agonía como este. Nos damos cuenta del privilegio que tenemos de ser hijos e hijas de nuestro Padre celestial y nuestra responsabilidad de reflejar la luz de Cristo en medio de la oscuridad.

Que el Señor consuele a nuestros hermanos invadidos por el dolor tras el ataque de ayer y sane a aquellos que aún sufren de dolor físico. Y sobre todas las cosas, que Su nombre sea glorificado por medio de su Iglesia en Egipto y en todo el mundo.

Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados;  perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.  – 2ªCorintios 4:7-10

*Los nombres usados en la historia no son los nombres reales de las víctimas

FuenteGP - EG
TraductorPau A.