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El marido de Kirti fue asesinado en 2019 debido a su fe. Ella y sus hijos quedaron desamparados.
En 2019, compartimos la historia de Kirti, cuyo marido fue asesinado por radicales maoístas al decidir entregar su vida a Jesús. En aquel entonces, Puertas Abiertas ayudó a Kirti con los gastos del hospital, así como proporcionarle comida y un refugio seguro.

Ahora, Kirti comparte su vida bajo el confinamiento por causa de la pandemia.
Dijo que Dios está con ella, ya que incluso cuando se le negaron apoyos debido a su fe cristiana, su gracia siguió acompañándola, no permitiendo que su familia sufriera escasez.
Después de pasar un tiempo en recuperación tras la muerte de su marido, Kirti ha vuelto a su pueblo con sus cuatro hijos, en dónde ha sido acogida por sus suegros, que la ayudan a cultivar y vender verduras para vivir.
Hay algunas peticiones por las que a Kirti le gustaría que pudieses orar. Ora:
* Para que la educación de sus hijos y sus necesidades sean suplidas.
* Para que Dios la use para expandir su Reino y su gloria en los próximos años.
* Por salvación para los habitantes de su comunidad.
* La suegra de Kirti se quebró el brazo por accidente, y su suegro ha perdido el oído. Kirti pide oración por sanidad y restauración.
« Trabajo en mi granja, tengo cultivos de verduras que vendo en el mercado, esto nos ayuda a sobrevivir» dice Kirti. « Debido al confinamiento he tenido muchas dificultades para vender arroz, ya que ha quedado prohibido trasladarnos a cualquier lugar».
Kirti expresó su tristeza después de que al llegar a su granja encontrara la mitad de la cosecha perdida. A pesar del dolor, oró para que el Señor cambie la vida de sus perseguidores, y que ellos también sean salvos.
Las pruebas para Kirti no pararon después de la pérdida de sus cultivos, sino que aumentaron cuando llegó el encierro y con él se comenzaron a negar las raciones de alimentos al pueblo cristiano.
« A muchos de nosotros dejaron de darnos raciones en nuestra cartilla de racionamiento».
«Tuvimos que quejarnos a los funcionarios, que empezaron a darnos alimentos, pero en menor medida que a los demás».
A veces el desánimo y la frustración llegan a la vida de Kirti al ser responsable de sus suegros y sus cuatro hijos. Le duele que no sean alimentados debidamente. Sin embargo, sigue agradecida con Dios que en siempre tiene todo en control.
« Doy gracias a Dios porque nos ayuda en todo».
Gracias a tu apoyo, Puertas Abiertas ha podido continuar apoyando a Kirti durante la contingencia.
« La organización me ha ayudado mucho. Nos construyeron una casa, nos dieron ropa, utensilios y alimentos… El trabajo se detuvo debido al virus, pero el Señor no permitió que mi familia se quedará sin nada. A tiempo, Dios ha satisfecho todas nuestras necesidades. No hemos tenido problemas durante el confinamiento: Dios ha estado conmigo».
Además de satisfacer las necesidades económicas de nuestra hermana, Dios ha ablandado los corazones de sus suegros, quienes la culpaban por la muerte de su marido.
« Antes, mi suegro me molestaba por mi fe, pero ahora se quedan conmigo porque nadie más se ocupa de ellos. Me culpaban por ser cristiana y provocar que mi marido fuera asesinado. Mi suegro solía beber y hostigarme, pero gracias a Dios ha comenzado a creer en Jesucristo».
En medio de la adversidad, el gozo se hace presente en la vida de Kirti al conocer que la comunidad de creyentes va aumentando pese a todo, llegando a ser diez nuevas familias conversas.
« Durante el confinamiento, muchos vecinos han venido a mi casa para pedir a Dios sanidad y han comenzado a creer en Jesús».
«Soy analfabeta, pero todo lo que oigo de la Biblia lo comparto con los vecinos; oro por ellos y Dios los sana».
Pese a que aún sufre persecución, Kirti sigue confiando en Dios.
« Todavía me persiguen por ser cristiana, pero no tengo miedo. Dios está conmigo».
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