De la misma manera que entonces, hoy día, para unos, Jesús es un buen hombre con grandes ideales que sucumbió ante la maldad del mundo, para otros, es un personaje importante en la religión y la cultura. Tristemente, también hay muchos cuyo nombre les genera una absoluta indiferencia.

Finalmente, la iglesia perseguida nos enseña acerca de aquellos que adoptan una actitud mucho más radical: Los que ven en el nombre de Jesús una amenaza que deben combatir y exterminar.

Yilber, un pastor con más de nueve años de experiencia en Cuba nos recordaba como el Evangelio es visto como una amenaza contra los ideales comunistas. En 2010 recibió una orden de prisión a causa de su servicio a Cristo. Él mismo nos cuenta la situación de la iglesia allí: "El trabajo de los pastores no tiene un enfoque político. Sin embargo, enfrentamos problemas constantes con las autoridades cuando la gente que conoce la Palabra de Dios cambia y causa un efecto liberador verdadero en ellos".

Como nuestros hermanos en Cuba, solamente los que han caminado con Cristo, los que han experimentado el perdón de sus pecados y reconocen el efecto liberador y transformador del evangelio, tienen una visión acertada acerca de la identidad de Jesús. Solamente ellos responderán a la pregunta de nuestro Señor de manera adecuada: “Él les dijo: Y vosotros, ¿Quién decís que soy?”. Esta es una pregunta que no puede ser contestada desde el intelecto ni la opinión, sino desde el ferviente ardor del Espíritu Santo en un corazón que ha sido limpiado por la sangre del Hijo de Dios, confesando que Él es el “Cristo de Dios”.

Esto es más que una declaración teológica, es toda una expresión vital. Sin su muerte, nosotros no tendríamos vida. Sin su vida, nosotros permaneceríamos en la muerte.

Si Jesús te preguntara ahora a ti: Y tú, ¿Quién dices que soy?

¿Qué responderías? ¿Es Jesús para ti el Cristo, el enviado de Dios para morir por tus pecados y darte una nueva vida? ¿O solo es parte del ámbito religioso y cultural que nos rodea?

Es hora de que, como nuestro hermano el pastor Yilber de Cuba, estemos dispuestos a demostrar que Jesús es mucho más que cualquier otra opinión, que Jesús es parte de nuestra vida, que es el motivo por el que trabajamos, por el que sufrimos y por el que morimos.

Sergio Moro.