Lejos de como muchos injustamente tratan de mostrar a Dios, la realidad nos muestra que Él es un padre para aquellos que están en necesidad y han sido dados de lado por sus semejantes.

La atención y el cuidado divino a los desfavorecidos, y en especial a las viudas, es una constante en la Palabra de Dios, desde el Antiguo Testamento donde ya le enseñaba a su pueblo como debería dirigirse en estos asuntos, hasta el Nuevo Testamento donde la Iglesia se hacía cargo de las necesidades de esas mujeres que, habiendo quedado sin apoyo familiar alguno, eran sostenidas fielmente por el amor de su familia en la fe.

En esta jornada donde internacionalmente se recuerda a las viudas del planeta, es nuestro deber, hablar sobre ellas y más especialmente, sobre aquellas que forman parte de nuestras hermanas en la fe. Mujeres fieles a la Palabra de Dios y llenas de fe, que esperan en todo momento el sustento tanto físico como espiritual que de parte de su Señor, saben que les llegará.

Mujeres como Georgina (R.D. Congo), que le dijo adiós a su marido en la mañana del 4 de enero, no sabiendo que iba a ser la última vez que lo vería con vida. Su marido nunca volvió a casa, ya que este profesor de una escuela cristiana pentecostal fue asesinado por el grupo ADF.

También como Françoise, cuya tragedia ocurrió en su presencia. De camino a su granja junto a su nieto y su marido, escucharon de pronto unos disparos. Rápidamente intentaron esconderse, pero tristemente fueron encontrados por miembros del ADF. Su marido fue asesinado en el acto.

Desde Puertas Abiertas queremos ser obedientes y participar de la ayuda que podemos brindar a estas valientes mujeres y hermanas en Cristo mediante nuestras campañas de envío de correspondencia. Es una gran oportunidad el hecho de poder dedicar unas palabras ánimo, consuelo y restauración a nuestras hermanas que se encuentran pasando malos momentos. Queremos ofrecerte la oportunidad de ser parte de la respuesta a las oraciones de nuestros hermanos perseguidos.