Jaya* tenía sólo 15 años cuando se casó. Su nuevo matrimonio convirtió en añicos su sueño de recibir educación universitaria y ser capaz de mantenerse por sí misma, pero hizo todo lo posible para hacer frente al matrimonio y a sus nuevas responsabilidades familiares, incluso aunque era solo una adolescente.

Con el paso de los años, Jaya y su marido oyeron hablar de Cristo y ambos aceptaron a Jesús. Sin embargo, la nueva fe de Jaya fue puesta a prueba cuando su marido enfermó. Para pagar su tratamiento, sus suegros acordaron prestarles una gran cantidad de dinero. Pero tristemente, Jaya perdió a su marido por la enfermedad, y sus suegros culparon de la muerte de su hijo a la nueva fe de la pareja.

Jaya fue maltratada y atormentada por sus suegros, y trataron de forzarla a dejar a Cristo. También se negaron a darle el préstamo que habían prometido, dejando a Jaya para pagar la deuda del infructuoso tratamiento de su marido, así como para tratar de satisfacer las necesidades de su hijo. Pero a pesar de todo lo que había pasado, continuó confiando y aferrándose a Cristo.

Jaya se mudó a su lugar de nacimiento y comenzó a vivir con sus padres. A través de Jaya, sus padres y hermanos aceptaron a Cristo, y como familia al completo comenzaron a asistir a la iglesia local. Pero los extremistas del lugar estaban en contra de la iglesia y de los cristianos del barrio. Amenazaban a la iglesia y usaban un lenguaje abusivo cada vez que veían pasar a los cristianos. Jaya y su familia no eran una excepción. Incluso cuando pasaban tiempo orando en su propia casa, los vecinos escuchaban a escondidas y ponían música alta o gritaban palabras ofensivas.

Como sus padres tenían dificultades económicas, cuando Jaya regresó a casa empezó a trabajar en el campo y obtuvo ingresos trabajando como jornalera. Ella y su padre mantenían a la familia. Sin embargo, les resultaba difícil satisfacer las necesidades básicas de todos.

Cuando nuestros colaboradores locales de Puertas Abiertas conocieron a Jaya, ella compartió su historia y sus luchas. Compartió su deseo de tener una máquina de coser como una mejor manera de ganarse la vida.

Gracias a tus oraciones y apoyo, los colaboradores locales de Open Doors han proporcionado dos máquinas de coser para Jaya, y actualmente está haciendo ropa para mujeres y niños para los habitantes locales y los miembros de la iglesia. Jaya dice que ahora, con la cantidad que gana, es capaz de cubrir las necesidades de la familia, e incluso ahorrar un poco para la educación de su hijo.

Jaya dice: "Si no hubiera recibido esta ayuda, estaría trabajando en el campo o en otras tareas diarias, luchando por satisfacer las necesidades de la familia. Pero esta máquina de coser ha mejorado mi vida y también he ganado confianza para superarme mejor. Planeo trabajar con las tiendas de la ciudad para coserles la ropa".

En medio de la continua oposición contra los cristianos de la zona, Jaya y su familia encuentran su fuerza cuando pasan tiempo en oración y leen la Biblia juntos. La familia dice que se fortalecen para enfrentar cualquier tipo de oposición de Nahum 1:7, que dice: "El Señor es bueno, es refugio en tiempos de problemas. Se preocupa por aquellos que confían en Él". Jaya y su familia dicen que nada puede impedirles amar a Dios.

Jaya expresa su gratitud por la ayuda que recibió. "No tenía ninguna esperanza de obtener ayuda o apoyo. Pero cuando recibí esta ayuda, mi familia y yo estábamos abrumados. Mi propia gente me rechazó y me dio la espalda, pero todos ustedes, a los que nunca he conocido o con los que me he cruzado, habéis mostrado el amor de Cristo. Doy gracias a Dios por la ayuda y por Puertas Abiertas. En la visión mundana podría haber perdido una familia, pero he ganado una nueva. Estaremos juntos en el cielo adorando juntos a Dios. Siempre tendréis un lugar especial en nuestra familia y en nuestros corazones, y también en nuestras oraciones diarias."