Un pastor de la turbulenta zona oriental del país, llamado Clemente, encontró esta ayuda tan valiosa, que comentó: "Cuando Elías fue perseguido por Jezabel, Dios se acordó de él a través de los cuervos que lo alimentaban. Ustedes son los cuervos para nosotros los cristianos en la República Centroafricana".

Esta dura situación que el profeta Elías vivió es el reflejo del cuidado amoroso de Dios sobre sus hijos y sus servidores. Esta misma realidad se reproducirá tantas veces sea necesaria cuando haya una Jezabel que persiga y un Elías que sea perseguido, y comience a sufrir las consecuencias. Hoy en día no será diferente para nuestros hermanos perseguidos en todo el mundo, ni para la iglesia de este país africano. Es más, como nos cuenta el pastor Clemente, esto ya ha sido una realidad para más de 5.000 cristianos que han recibido el sustento divino.

La República Centroafricana está tratando de levantarse de una revuelta, un golpe de estado y un caos persistente. Lamentablemente, el año 2020 trajo una carga adicional de sufrimiento en forma de Covid19. La pandemia ha llevado a la intensificación de una situación ya compleja para nuestros hermanos y hermanas.

Entre las personas con las necesidades más importantes se encontraban las numerosas viudas y huérfanos que la crisis había producido, así como los pastores, miembros de las iglesias y creyentes de origen musulmán que, debido a su nueva fe, se enfrentaban a la marginación de las autoridades o las familias. Las iglesias hicieron todo lo posible por ayudar, pero sus recursos no eran suficientes para las inmensas necesidades que les rodeaban.

Puertas Abiertas ayudó a los cristianos más vulnerables de estos grupos en la capital Bangui y en varias ciudades como Kaga Bandoro en el norte, y Bria, Bambari y Alindao en el este del país, una zona dominada por los musulmanes. Donde fue posible, entregamos paquetes de alimentos que contenían arroz, aceite, sardinas, sal, azúcar, leche en polvo, jabón y medicinas básicas. También se ha destinado dinero para otras necesidades como las matrículas escolares, el pago de alquileres o incluso para la financiación necesaria para comenzar pequeños negocios.

El pastor David, un líder de la iglesia en una aldea cerca de Kaga-Bandoro dijo: "Los cristianos de aquí siempre han sido marginados; e incluso con esta pandemia, no ha sido diferente. La ayuda repartida por otras ONG e incluso la de algunas autoridades, no nos incluyeron. No piensan en los cristianos ni en la iglesia cuando vienen para tales distribuciones. Dicen que su distribución no está orientada a la iglesia. Los musulmanes son los más favorecidos con el pretexto de que son una minoría".

También el pastor Ndassi en Alindao dijo: "Estábamos abandonados, desamparados, aislados, pero Dios vino a nuestro rescate a través del apoyo de nuestros lejanos hermanos. Que el Dios Eterno vea lo que habéis hecho por nosotros en Alindao. Lo que hemos recibido nos ayudará a alimentarnos bien durante algún tiempo. Que Dios os muestre su maravillosa misericordia por este acto de bondad."