Es más que pura poesía o una simple declaración teológica. Se trata de una confianza y entrega tal al cuidado del Señor, que sean cuales sean las consecuencias de andar en su camino, nunca, nadie te podrá alejar de él.

Esta misma verdad se ve claramente reflejada en la vida del pastor Daniel, cuando su aldea fue atacada en abril de 2020, siendo parte de una ola de violencia contra los cristianos en la franja central de Nigeria. En esta región, los Fulani están llevando su ganado a través de las regiones donde los cristianos han vivido durante generaciones. Cuando estos radicales atacan, lo hacen con brutalidad, matando a cualquiera que se cruce en su camino, quemando casas e iglesias para ganar más tierra y acabar con la presencia cristiana en la región.

"Hemos pedido al gobierno que intervenga, pero no han hecho nada", dice el pastor Daniel.

El 23 de abril de 2020, alrededor de las 4 de la tarde, sus peores pesadillas se hicieron realidad.

"Escuchamos disparos cerca de nuestra vecindad, así que les dijimos a nuestras mujeres y niños que fueran al siguiente pueblo, mientras los hombres hacían guardia. Unos 15 minutos después, los ganaderos Fulani armados rodearon el pueblo", dice.

Muchos de los atacantes llegaron con armas automáticas, disparando a cualquiera que estuviera a la vista, y antorchas para quemarlo todo.

Era imposible proteger el pueblo contra hombres fuertemente armados, así que todos huyeron. Algunos corrieron hacia el bosque, otros a las rocas, y otros trataron de correr al siguiente pueblo. "A mí me dispararon mientras corría", dice el pastor Daniel.

Fueron de casa en casa, incendiándolo todo. También entraron en la iglesia del pastor Daniel. Apilaron las sillas de plástico en el interior y las colocaron en un montón encima de los bancos de madera de la iglesia. Prendieron fuego a las sillas con la esperanza de que el fuego quemara los bancos, y destruyera la iglesia. Sorprendentemente, los bancos no se incendiaron.

"Dios permitió que sólo las sillas de plástico se quemaran y se derritieran en lugar de prender los bancos de madera y que ardiera toda la iglesia", comparte el pastor Daniel.

A la mañana siguiente, después de que los fulani se fueran, el pastor Daniel y otros regresaron al pueblo para inspeccionar los daños.

"Cuando volvimos por la mañana, todo lo que vimos fue fuego y humo saliendo de las casas y los graneros", dice el pastor Daniel. "Algunos comenzaron a echar agua para salvar sus provisiones, para tener algo de comer, aunque fuera por unos pocos días."

Las casas se econtraban sin techo, y las paredes de ladrillo de barro estaban agujereadas por el incendio.

"Hicieron esto porque quieren ser dueños de esta zona", dice el pastor Daniel. "Por eso atacaron con la intención de matar a la gente de aquí. Pero Dios no permitió que eso sucediera."

Este tipo de persecución violenta es parte de la vida cristiana de muchos creyentes en Nigeria hoy en día. Incluso durante la pandemia del coronavirus, los ataques mortales aumentaron en la región.

A pesar de este terrible ataque, el pastor Daniel sigue guiando a su congregación hacia la esperanza, recordándoles que han sobrevivido por la gracia de Dios, y que el Señor todavía tiene planes para ellos. Planes para dar gloria a Su nombre.

"Debemos dar gloria a Dios. Él está vivo y nos ayudará", añade el pastor Daniel. "Así como una gallina abre sus alas para cubrir a sus crías. Incluso si morimos, estamos en las manos de Dios", dice.

Puertas Abiertas ayudó al Pastor Daniel y a los otros creyentes que viven alrededor de Kufana con la compra de alimentos, medicinas y materiales para reconstruir sus hogares, junto con el apoyo espiritual y atención psicológica, para ayudar a animarlos en se fe.

"Si no hubierais venido, habríamos sufrido aún más", dice el pastor Daniel. "Puertas Abiertas, en nombre de mi pueblo, os decimos: gracias."

Estos cristianos de Kufana representan a cientos de miles de creyentes en toda Nigeria y el África subsahariana. Arriesgan sus vidas cada día para vivir su fe en Jesús en regiones hostiles al evangelio.

Pero lo que también es crítico es lo que nuestro apoyo representa: Compañerismo.

"Dios nos ha permitido tener comunión entre nosotros", comparte el pastor Daniel, hablando directamente a los cristianos que han orado y enviado apoyo a su pueblo. "Incluso con todas nuestras diferencias, juntos, por Él, somos Uno."