La región de Qarvachar donde se encuentra el monasterio tendría que ser desalojada en pocos días por los armenios. 

El conflicto militar terminó con la caída de Shushi, una ciudad dominada por la Catedral del Santo Salvador del siglo XIX. Cuando el ejército azerbaiyano entró en la ciudad tras el alto el fuego firmado en la noche del 9 de noviembre, la catedral fue uno de sus primeros objetivos: los muros exteriores e interiores fueron inmediatamente objeto de vandalismo por medio de los graffitis. La catedral ya había sido objeto de fuertes bombardeos y de grandes daños por parte del ejército azerbaiyano, que entre sus militantes contaba con miles de mercenarios yihadistas sirios. 

Los armenios de la región temen que su patrimonio cristiano ancestral esté ahora amenazado bajo el control de Azerbaiyán. El Padre Hovhannes, abad de Dadivank, dice que tales temores son justificados: en 1993, cuando Armenia obtuvo el control del territorio, descubrieron que Dadivank y otros lugares sagrados fueron profanados. Las paredes de sus iglesias y capillas con frescos, cruces grabadas y escritos bíblicos en la lengua armenia, se habían convertido en cobertizos para los animales. 

La primera capilla del monasterio fue fundada en el siglo I por San Dadi, que fue alumno del discípulo de Cristo, Tadeo. A medida que el cristianismo se extendió en Armenia y fue adoptado como religión estatal en el 301 D.C., Dadivank siguió creciendo con el tiempo y se completó en el siglo XIII. La tumba de San Dadi fue descubierta bajo el altar de la iglesia principal en 2007. 

Rodeado de un pintoresco paisaje natural, Dadivank es uno de los símbolos de la herencia cristiana armenia en Nagorno-Karabaj. A lo largo de los siglos ha resistido numerosos ataques y ha seguido siendo uno de los lugares sagrados más apreciados por los armenios para peregrinaciones, bautismos y matrimonios. 

Tristemente, los cristianos armenios cargan sus pertenencias en camiones y abandonan sus pueblos y ciudades, añadiéndoseles el dolor de tener que decir un último adiós a sus iglesias que son parte de su identidad, temiendo lo que será de ellas. 

Pero ¿quiere decir esto que es el final de la iglesia en esta región del mundo? Aunque es posible que las ancestrales iglesias armenias sean destruidas o vandalizadas, aún quedará la promesa de Cristo acerca del poder e impacto de su Iglesia frente a las puertas del Hades. Estas no conseguirán vencerla, igual que a los cristianos en el Nagorno-Karabaj, sean de origen azerbaiyano o armenio.