Samira* creció en una familia musulmana y se hizo cristiana hace ya muchos años. Ahora ella coge su móvil, mira una foto y nos dice: "Esta foto muestra a toda mi familia paterna, durante la fiesta de cumpleaños de mi abuela que está sentada en el medio".

Si miras bien la foto de esta gran familia de Asia Central, cuentas más de cincuenta mujeres, hombres y niños. Samira nos habla sobre la conversión a Cristo de casi toda su familia: "Excepto una tía y sus dos hijas, todos en esta foto vinieron a Cristo por el testimonio de mi hermana, que se hizo creyente después de recibir una Biblia."

Qué asombroso testimonio es capaz de desarrollarse en toda una familia porque alguien pueda llegar a recibir una sola copia de la Biblia. Y la gran noticia es que esta familia no es la única. Más familias de Asia Central están viniendo a Cristo porque hay valientes miembros de estas familias, que no pudiendo dejar de dar testimonio de su nueva fe, comparten la Palabra de Dios y el Evangelio con todos los que les rodean en casa.

La iglesia perseguida nos enseña el valor de dar la oportunidad a que las cosas aparentemente pequeñas, como el regalar una Biblia a un miembro de una familia que necesita escuchar de su mensaje, cobren verdadera dimensión en el Reino de Dios. Lógicamente todas esas acciones deben ser acompañadas con la fe necesaria para que pueda dar el resultado esperado. Un pequeño fuego que es capaz de hacer arder un enorme bosque. Así piensan nuestros hermanos en Asia Central.

Este mensaje es en realidad, verdaderamente inspirador para cada uno de nosotros que también nos enfrentamos a diversas barreras a la hora de compartir nuestra fe en occidente, ya que nos muestra que no hay acción grande o pequeña que, realizada con fe, sea totalmente carente de fruto.

De la misma manera, toda semilla que se siembra en el campo del Reino de Dios conseguirá germinar y hacer crecer su planta.

Es por lo que, gracias a tu ayuda, Puertas Abiertas puede llegar a los creyentes de Asia central con Biblias y libros cristianos, cuando son encarcelados, excluidos de sus familias y comunidades y privados de medios de vida y empleo debido a su fe en Cristo. Aquí es donde, con tu siembra, los equipos de Puertas Abiertas pueden seguir equipando a la iglesia perseguida en Asia Central.