Normalmente ya están desnutridos. Luego, de repente, mueren rápidamente. Algunos incluso simplemente caen muertos en el suelo", dice el hermano Simon, coordinador de Puertas Abiertas para el ministerio entre los norcoreanos. "Es un asesino invisible".

Corea del Norte no tiene medios para defenderse del virus. "No hay vacuna, no hay medicinas y no hay pruebas", dice el hermano Simon. "¿Cómo va a sobrevivir la gente? El gobierno central y las autoridades locales tienen mucho miedo de la propagación. Lo único que pueden hacer es imponer cierres. Incluso muchos mercados están cerrados, aunque la población depende completamente de los mercados negros. Pero incluso si están abiertos, hay poca comida que se pueda comprar. Y los precios se han cuadruplicado. Te costará varios meses de salario comprar un kilo de arroz. Incluso el maíz es muy caro. La frontera con China está cerrada, lo que impide la mayoría de las actividades comerciales y de contrabando".

Según fuentes locales, trabajadores norcoreanos que trabajaban en el extranjero trajeron el virus al país. Muchos de ellos eran originarios de Pyongyang y regresaron allí, haciendo de la capital uno de los puntos calientes del virus.

"El gobierno no sabe realmente qué hacer", dice el hermano Simon. "Kim Jong-Un incluso ha dejado Pyongyang para disminuir la posibilidad de que se enferme. Es joven, pero con sobrepeso y tiene un problema de corazón. No debe haberse sentido seguro, por eso fue a Wonsan. Probablemente todavía esté allí."

2020 se ha convertido en un año muy difícil para los norcoreanos, los cristianos secretos informaron al equipo y contactos del hermano Simon. "No es sólo el coronavirus, los cierres, la poca comida y los precios inasequibles lo que castiga a la gente. También han visto fuertes lluvias, aludes de lodo y ahora una ola de calor. Los norcoreanos están sufriendo realmente este año. También están bastante molestos con sus líderes que no los cuidan y sólo piensan en su propia seguridad. Mucha gente recurre a actos criminales, sólo para sobrevivir".

Puertas Abiertas tiene mucha comida, medicinas, ropa de invierno y otros bienes necesarios listos para los cristianos norcoreanos. "Pero primero Dios tiene que abrir la puerta", dice el hermano Simon. "Una vez que la gente pueda salir del país, podemos darles los medios para sobrevivir. Recientemente hemos tenido una oportunidad para aliviar la situación. Estamos esperando la próxima".

Esta dura realidad que el país junto con el gobierno norcoreano está atravesando, me recuerda a las plagas que Dios mandó sobre Egipto para demostrar sobre faraón que el pueblo que oprimía era solamente suyo. Esto me recuerda también que, aunque la sociedad pueda estar derrumbándose, Dios mantendrá protegido a su pueblo y al final lo liberará:

Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque, aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre… Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba. Apoc. 3..