Los cristianos han sido severamente perseguidos en Corea del Norte por más de 70 años, desde que Kim Il-sung llegó al poder. Esto me hace pensar en la historia bíblica del cautiverio del pueblo de Dios en Babilonia durante 70 años y la promesa del Señor en Jeremías 29:10:

"Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar."

¿Cuáles serán las palabras de Dios para el cautiverio del pueblo norcoreano? ¿Corea del Norte cambiará alguna vez? La extrema persecución que enfrentan los cristianos norcoreanos, además de la crisis económica, significa que nuestros hermanos y hermanas tendrán que soportar otro año difícil. Es poco probable que el régimen cambie su visión del cristianismo y permita más libertad, o que acepte la ayuda disponible de la comunidad internacional para alimentar a su pueblo.

Pero a pesar de todo eso, los creyentes seguirán susurrando himnos, orando en lugares ocultos y leyendo en secreto la Biblia, si pueden. Por la fe, aún tienen esperanza y son obedientes, aunque saben cuáles serían las consecuencias si su fe es descubierta. El hambre, la prisión o la tortura y no podrán detener su fe en Dios.

Pero ¿por qué es tan peligroso ser un cristiano fiel en Corea del Norte? La respuesta más simple es que el pueblo norcoreano debe mostrar completa lealtad a la familia gobernante Kim. Los cristianos son considerados un riesgo para la seguridad nacional de los líderes de Corea del Norte, porque son leales a otra persona primero, a Jesús.

La escalada de persecución en Corea del Norte parece imparable. En diciembre de 2020, Corea del Norte aprobó una nueva ley contra los "pensamientos reaccionarios", esta dice que el pueblo del país debe "mantener firmemente nuestras ideas, espíritu y cultura", y definirá una amplia gama de actos como traición. Si alguien escucha, graba o distribuye emisiones de radio extranjeras, o si alguien pasa de contrabando o distribuye discos, vídeos, USBs, música, ropa, libros, revistas, periódicos o cualquier material no aprobado por el Estado, será castigado.

En definitiva, no hay lugar para la fe en Jesús en la sociedad de Corea del Norte, pero "lo que es imposible para el hombre es posible para Dios", como dijo Jesús en Lucas 18:27. Puertas Abiertas estima que hay entre 300.000 y 500.000 cristianos en Corea del Norte, y que el evangelismo en secreto ha seguido llevándose a cabo por los cristianos del país. La fe ha sido plantada incluso en el suelo más difícil.

En medio de toda esta situación de presión, el Estado sigue gastando sus recursos en el desarrollo nuclear, como se ha visto con las armas de destrucción masiva que se exhibieron durante el desfile militar para el 75º aniversario del partido gobernante en octubre de 2020.

Mientras tanto, millones de norcoreanos se enfrentan a la escasez de alimentos: más de 10,1 millones de personas, es decir, el 40% de la población total, necesitan alimentos urgentemente.

El gobierno norcoreano pide a sus ciudadanos que conserven los alimentos. Parte del eslogan del país es "lucha por la conservación de alimentos", e insta a la gente a comer menos para poder sobrevivir y proteger el sistema socialista. Pero la gente ya se ha apretado el cinturón y según diversos informes, familias enteras mueren de hambre en la calle.

No obstante, nuestra familia norcoreana en la fe aún mantiene la esperanza. Aún permanece a la espera de que la buena Palabra de Dios se cumpla en sus vidas en forma de liberación y libertad para vivir y expresar su devoción a Cristo como nunca antes.