Pero una vez nos encontramos en medio de la angustia, ¿cuál es la respuesta que aplicamos a tal situación? ¿Qué se espera de nosotros como hijos de Dios? Solo hay una clase de respuesta que resultará finalmente beneficiosa para nosotros: Una confianza firme y absoluta en Dios y su cuidado.

Aquellos que mantienen firme su fe, firme su profesión en la esperanza de que Él cumplirá sus promesas, serán los que no se detienen en las circunstancias, sino que mirarán por encima de ellas.

Aquellos que creen harán que su fe se entienda con las cosas sobrenaturales, sean visibles o invisibles, esto es así porque la fe no se apoya en lo que puede verse o tocarse sino en aquello en lo que Dios ha dicho.

Quien quiera volar deberá abrir sus alas y lanzarse al vacío, quien quiera nadar deberá despojarse de su ropa y lanzarse a los lugares profundos del mar. Aquel que quiera creer no deberá apoyarse en nada excepto en las promesas inalteradas de Dios en su Palabra. Es en el momento en el que damos el primer paso al vacío, cuando descubrimos aún un lugar solido por el que avanzar.

La Palabra de Dios está repleta de ejemplos sobre personas que creyeron sin paliativos a la promesa divina y recibieron sus respuestas: Moisés al frente de Israel en el Mar Rojo, el clamor de Ezequías por su enfermedad, la oración de Josafat ante la inminente amenaza o la firmeza de los tres judíos lanzados al horno de fuego. Ninguno de estos se derrumbó ante la necesidad o la desesperación, siguieron esperando en Dios y pusieron su causa en sus manos.

Y esto no es solamente cosa del pasado, aún hoy las maravillas de Dios se manifiestan para los que creen. Aún hoy los hijos atribulados son librados de la desesperación y la incredulidad.

Un día, cuando Vinita estaba orando en su casa con su pastor y su familia, los extremistas hindúes irrumpieron y comenzaron a atacarlos con barras de hierro. Tiraron a su pequeña al suelo y los golpearon a todos sin piedad.

Además de esto, cuando llegaron al hospital público, el personal médico se negó a atenderlos debido a las amenazas de los agresores. Pero gracias a los colaboradores locales de Puertas Abiertas en India, los llevaron a un hospital privado para que se recuperasen de sus heridas.

Vinita y su familia mantuvieron firme su confianza en Dios y hoy puede confesar su agradecimiento por su cuidado en esta situación tan dura: «Doy gracias a Dios por bendecirnos inmensamente. Incluso en esta difícil situación, nuestro Padre nos ha ayudado».

Aún hoy, Vinita mantiene firme su esperanza.

Recuerda, si estás pasando por pruebas y tribulaciones, debes mantener tu ánimo y confianza en Jesús. Expón a Él tu causa y sabrá darte la respuesta que necesitas. Así ha sido siempre y así seguirá siendo.