A pesar de que siempre habrá situaciones que puedan producirnos esa sensación en nuestro camino y no podamos deshacernos de ellas, porque forman parte de nuestra batalla terrenal, lo que todos nosotros podemos hacer es enfrentarnos a ellas con el poder que del Espíritu Santo nos ha sido otorgado, ya que la iglesia de Jesucristo tiene un mandato, una encomienda final: Testificar de Él, de su salvación y de su victoria sobre la muerte y el pecado. Afortunadamente, esta misión cuenta con el respaldo sobrenatural y los recursos de Dios para su cumplimiento.

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor.” 2 Tim. 1:7-8

Si solamente, en lugar de salir huyendo ante la menor amenaza, ejerciéramos la fe en las promesas de Dios, estoy seguro de que veríamos a ese lobo alejarse de nosotros y empezaríamos a sentir como el espíritu del amor y del poder de Dios en nosotros, se activa para salvación de los que necesitan entender el evangelio.

En lugar de quedarse paralizados por la amenaza del coronavirus, sumada a la ya existente persecución, la Iglesia en India ha respondido al temor con fe, con esperanza y con amor, venciendo al miedo y mostrando ese espíritu de poder y valor.

A pesar del confinamiento impuesto por el gobierno indio y el riesgo del virus, los colaboradores locales de Puertas Abiertas han comenzado a buscar formas para proporcionar la ayuda que innumerables familias cristianas necesitan. Akash, uno de los colaboradores, nos cuenta la situación de estas familias afectadas: "Fue muy triste saber de su condición. No son capaces de proveer ni siquiera una sola comida para su familia". Y añade: "Vemos a la gente con grandes necesidades, tenemos que ayudarles, incluso si es arriesgado".

Nuestro equipo en la zona pudo llegar a muchos cristianos perseguidos y proveerles comida. Akash concluye: "Les estamos proporcionando alimentos secos suficientes para 15 o 20 días. Las lágrimas corrían por las mejillas de las personas mientras recibían los alimentos, es como si les estuviéramos dando un tesoro.”

Gracias a las oraciones y al apoyo de personas como tú, el proyecto sigue en marcha y será cada vez más grande en los próximos días, ya que la necesidad es cada vez mayor.

Sigamos el ejemplo de la Iglesia Perseguida, mirémonos en su espejo y decidamos desterrar el miedo que nos impide actuar conforme al amor que hemos recibido. Pongamos por obra ese poder que está depositado en nosotros a favor de los demás.