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Persecución por razón de sexo

La persecución contra mujeres y niñas cristianas busca convertirlas en 𝗼𝗯𝗷𝗲𝘁𝗼𝘀 𝘀𝗲𝘅𝘂𝗮𝗹𝗲𝘀 𝘆 𝘁𝗿𝗮𝗻𝘀𝗺𝗶𝘀𝗼𝗿𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝘃𝗲𝗿𝗴𝘂̈𝗲𝗻𝘇𝗮. Las mujeres son señaladas como «premio» sexual y convertidas en 𝗶𝗻𝘀𝘁𝗿𝘂𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗰𝗮𝘀𝘁𝗶𝗴𝗼 𝗼 𝗱𝗲𝘀𝗽𝗿𝗲𝘀𝘁𝗶𝗴𝗶𝗼 de la comunidad.

Desde Puertas Abiertas queremos dar a conocer los ámbitos en los que los creyentes son objeto de ataques por causa de su fe específicamente según su sexo. Comprender estas diferentes áreas de vulnerabilidad y sensibilidad nos ayuda a acompañar a la Iglesia con mayor compresión y conocimiento. 

Como iglesia global, debemos reconocer abiertamente 𝗲𝗹 𝗮𝗹𝗰𝗮𝗻𝗰𝗲 𝘆 𝗹𝗮 𝗴𝗿𝗮𝘃𝗲𝗱𝗮𝗱 de la violencia contra las mujeres y niñas cristianas, especialmente en las comunidades dónde son 𝗼𝗽𝗿𝗶𝗺𝗶𝗱𝗮𝘀 𝗽𝗼𝗿 𝘀𝘂 𝗳𝗲.

 

¿Qué tiene que ver el sexo y la persecución religiosa? 

¿Cómo es la persecución para las mujeres? 

Para las mujeres, la persecución sigue siendo compleja, oculta y violenta, y a menudo tiene lugar en la esfera privada. Los principales puntos de presión para las mujeres permanecen inalterados: se han documentado casos de violencia sexual contra cristianas en el 90% de los 50 primeros países de la LMP. Los puntos de presión asociados son: Secuestro, en el 62% de países, y seducción específica, que fue registrada en el 24% de países. Este último punto de presión se refiere al acto de seducir a alguien (con una connotación sexual) con el propósito de apartarlo de su fe cristiana. Si bien es menos probable que sean golpeadas y asesinadas por su fe, normalmente se les restringen sus derechos y libertades con el fin de coaccionarlas o castigarlas por ser cristianas. La complejidad de las dinámicas de persecución a las que se enfrentan las mujeres no debe entenderse como que la persecución sea peor para ellas. Más bien, adopta formas diferentes y más numerosas que se acumulan de forma insoportable.

¿Cómo es la persecución para los hombres? 

Para los hombres, la persecución sigue siendo visible, severa y focalizada, y a menudo tiene lugar en la esfera pública. La violencia física, el acoso económico a través del trabajo y el encarcelamiento por parte del gobierno siguen siendo, una vez más, las formas más frecuentes de persecución. En lo referente a hombres, el punto de presión «violencia y muerte» está presente en el 33% de los 76 primeros países de la LMP, comparado con el 23,6% para mujeres. Es muy frecuente el asesinato de líderes de iglesias. Por ejemplo, el 59% de los cristianos asesinados en América Latina durante el período de estudio son hombres implicados en el liderazgo o programas de divulgación de la iglesia.

 

«El trabajo de la iglesia es fundamental porque a veces es la única esperanza de las familias».

¿Cuál es el principal recurso de los perseguidores?

Los perseguidores hacen uso de la vergüenza. Año tras año, la persecución y la discriminación a la que se enfrentan hombres y mujeres a causa de su fe se manifiesta con frecuencia y de forma sistemática en patrones específicos establecidos, que se alinean con los roles esperados que los hombres o mujeres cristianos desempeñan en su contexto local. Los ataques se dirigen a las áreas más vulnerables de los individuos, a menudo lo que su sociedad considera que da valor a un hombre o una mujer. En el caso de los hombres, esto suele incluir su capacidad para proteger, liderar o proveer a su familia o comunidad. En el caso de las mujeres, suele estar relacionado con su pureza sexual percibida. Cuando se les ataca económica o sexualmente, los hombres y las mujeres han declarado sentirse denigrados y avergonzados. Aunque son ataques diferentes, representan una experiencia vinculada destinada a socavar la estabilidad. Como destaca el informe, la persecución a la que se enfrenta un hombre o una mujer a título individual suele tener como objetivo afectar a la salud y la estabilidad de su familia, su comunidad y su iglesia en general. Los perseguidores son estratégicos, y a menudo atacan intencionadamente a un individuo para perjudicar a la comunidad cristiana en general. Por ejemplo, si un hombre pierde su trabajo o es enviado a prisión bajo cargos falsos, su familia será económicamente vulnerable y estará desprovista de un marido o una figura paterna.

¿Qué ha supuesto la pandemia en cuanto a esto?

El impacto de la pandemia del COVID-19 ha servido para hacer aún más vulnerables a las personas que ya eran vulnerables. Ha exacerbado las vulnerabilidades sociales, económicas y estructurales existentes, tanto para hombres como para mujeres. En el último año, los informes sobre la violencia mortal, la seducción selectiva y las agresiones físicas aumentaron, reflejando en parte el impacto de la pandemia. Las mujeres cristianas que ya sufrían abusos domésticos por su fe se vieron obligadas a pasar días interminables encerradas con sus maltratadores.
En el sur de Asia, el confinamiento retrasó durante tres meses la liberación de Lucina, una mujer cristiana de 19 años que fue secuestrada, casada a la fuerza y violada repetidamente.

Como iglesia debemos:
  • Reconocer abiertamente el alcance y la gravedad de la violencia contra las mujeres y niñas cristianas, especialmente en las comunidades presionadas por su fe.

  • Orar por las mujeres y niñas que son doblemente vulnerables por causa de su sexo y a su fe.

  • Defender a las mujeres y niñas que se enfrentan a esta doble vulnerabilidad.

En América Latina, las bandas criminales han aprovechado el caos para ampliar su control, reclutando por la fuerza a niños cristianos para que se dediquen a la delincuencia y aumentando los ataques a los líderes de las iglesias.

 

Como iglesia debemos:
  • Buscar justicia para las mujeres y las niñas que enfrentan cualquier forma de discriminación, persecución o violencia.

  • Propagar una comprensión bíblica del corazón de Dios por la justicia y la dignidad de todos los seres humanos.

  • Capacitar a las mujeres, los hombres, las niñas y los niños para que accedan a la justicia, con el fin de que los delincuentes rindan cuentas.

¿Qué podemos hacer?

Puede que las comunidades cristianas no puedan detener todas las formas de represión, pero pueden tomar nota de las estrategias que se utilizan contra ellas una y otra vez. Armados y equipados con este conocimiento, los líderes cristianos pueden tomar medidas para proteger a sus congregaciones y crear resiliencia. Esto podría significar desafiar el estigma que rodea a la violencia sexual que existe dentro de las comunidades cristianas, que a menudo impide que las víctimas se curen y se reintegren en la sociedad.
 

«Me disteis refugio cuando no podía encontrar nada».

Sarah, cristiana del norte de África

Dentro de las comunidades, las respuestas unidas y compasivas a la persecución religiosa específica por razón de sexo tienen la capacidad de enfrentar con poder la vergüenza y el rechazo que causan los ataques, y así debilitar la eficacia estratégica de la persecución religiosa específica por razón de sexo. 

Descarga el informe: Persecución según sexo

En pocas palabras, el informe viene a decir que hombres y mujeres, así como niños y niñas, se enfrentan a diferentes formas de opresión y violencia por ser cristianos. Descarga el informe, entiende su realidad y #oraconellos. Sé parte de la respuesta.
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Presenta esta realidad en tu iglesia

Accede al material que hemos preparado para que puedas presentar los resultados de este informe en tu iglesia. Encontrarás una guía, un presentación en PowerPoint y un vídeo.

Material para iglesias