Noticias 24 noviembre 2021
«¡Preferimos un asesino!»
Descubre la historia de Amel, un cristiano golpeado por el Evangelio.

 

 

Un día, los padres de Amel descubrieron que era cristiano. Se quedaron en shock y comenzaron a gritarle. Uno de sus tíos comenzó a golpearle con un látigo en la cabeza, mientras sus padres no hicieron nada por defenderle.

No podemos revelar el rostro de Amel*, ni su nombre real, ni el país donde vive. Hacerlo supondría un gran peligro para él. Pero podemos decir que vive en uno de los 50 países más peligrosos para los cristianos. En su país y en toda Asia Central, cualquiera que abandone el islam se enfrenta al odio y, a menudo, a la violencia de su familia inmediata y extendida.

Aquí, Amel comparte su historia con sus propias palabras, un recordatorio aleccionador del coste de la fe y de la necesidad de orar y apoyar a los cristianos perseguidos en esta región:

Me llamo Amel*. Tengo 22 años y vivo con mis padres, que son musulmanes. Intentan ser religiosos y oran cinco veces al día. Su deseo era que me convirtiera en musulmán y siguiera sus pasos. Pero yo no era como ellos.

En 2016, un compañero de clase me invitó a una iglesia donde escuché el evangelio, y acepté a Cristo como Señor y Salvador. No sabía cómo decirles a mis padres que me había convertido en cristiano. Pero tuve que hacerlo, porque ellos me hablaban a menudo del islam, y me aconsejaban que asistiera a la mezquita y a las oraciones.

Un día, mis padres vieron un vídeo cristiano que estábamos viendo unos amigos y yo. Entonces, les dije que era cristiano. Se quedaron en shock y empezaron a reñirme. Me quitaron [el pasaporte y los documentos de identidad], para que estuviera completamente bajo su control. Mi tío estaba trabajando en nuestra granja y se acercó a mí con un látigo en la mano. Empezó a golpearme en la cabeza. Luego trató de llevarme al granero donde pensaba colgarme. Mis padres se quedaron mirando, como si apoyaran a mi tío.

«Sería mejor que te convirtieras en un asesino que en un cristiano», dijo mi tío.  «Intentó persuadirme llamando a los cristianos mentirosos. Soporté todo esto en silencio, sabiendo que, si empezaba a decir algo, me [matarían]».

De alguna manera, Amel encontró el valor para compartir el evangelio con su hermana de 17 años. Ahora se ha ido de casa, con la esperanza de conseguir un nuevo pasaporte y salir del país, para servir a Dios en otro lugar.

*Nombre cambiado por motivos de seguridad


ORA

Da gracias por la fe de Amel, por su valentía y por cómo se ha mantenido firme a pesar de la opresión familiar.
Ora para que Amel continúe viviendo su fe en el lugar al que vaya, conectándose con otros cristianos de la zona.
Ora para que, en algún momento, Dios permita que Amel comparta el evangelio con sus familiares y estos conozcan a Jesús.

UNA ORACIÓN POR AMEL

Señor, te doy gracias por la vida de Amel, por su fe y por la valentía que le has dado; gracias porque, a pesar de la persecución por parte de su familia, él se ha mantenido firme. Te pido que le des denuedo para continuar viviendo su fe en el lugar al que vaya, que siga firme y que pueda encontrar otros cristianos con los que congregarse. También te pido que, en algún momento, le des la oportunidad de compartir el evangelio con su familia y que estos puedan conocerte. Amén.