Blog #Perseguidos 11 septiembre 2021
Mujer cristiana y perseguida: necesito aprender a leer

La alfabetización es una vía de comunicación con la Palabra misma de Dios, pero miles de mujeres cristianas en todo el mundo que sufren persecución, no saben leer.

 

 

Mariam, como cada mañana, se ha levantado muy temprano. Se le presenta un día como cualquier otro; lleno de tareas y responsabilidades del hogar. Con cuatro hermanas y una madre enferma, hay mucho que hacer antes de que su padre regrese de su duro día de trabajo.

Con la excusa de colgar la ropa que acaba de sacar de la lavadora, Mariam sube emocionada y de dos en dos los escalones que llevan a la terraza ¡es su momento de tomarse un respiro! Desde la terraza puede tomar aire fresco, y ver el mundo exterior. Mientras se asoma observa cómo los chicos regresan del colegio sonriendo y jugando entre ellos ¡Cómo le gustaría ir al colegio y poder estudiar ella también!

Desde otro lugar del mundo, Rhea ha salido a hacer unas compras. Es una joven madre muy ocupada, sin tiempo para hacer nada que realmente le guste, de hecho, ni siquiera está segura de qué le gustaría hacer, pues la vida la ha mantenido siempre ocupada. Lo que sí sabe es que, a pesar de seguir a Jesús, su vida parece no tener un propósito claro.

Aunque va modestamente vestida, los vecinos pueden fácilmente identificarla como cristiana, ya que no viste como las demás mujeres musulmanas del pueblo. Y a pesar de que por algunos es tratada con amabilidad, sabe que para ellos no es más que una joven mujer sin estudios, y, además, cristiana.

Las historias de Mariam y Rhea son un ejemplo de la trayectoria vital que sufren millones de mujeres en todo el mundo. Desde que nace, una mujer es considerada débil e incompleta y se le preparará para ocupar un segundo lugar en una sociedad que espera muy poco de ella.

En los países del mundo islámico y donde el cristianismo es perseguido, la educación de la mujer se considera un lujo innecesario, y lamentablemente, esta visión de la mujer afecta también a las familias cristianas que mantienen estos comportamientos que han aceptado como la norma. La mujer cristiana es el miembro menos valorado de la sociedad, por lo que se considera una pérdida de tiempo y recursos que las niñas y mujeres cristianas reciban una educación y aprendan a leer.

¿Realmente es necesaria la alfabetización de la mujer cristiana en el contexto de la persecución?

Salam, una joven encarcelada por predicar el evangelio en un país de mayoría islámica, al salir de la cárcel le preguntaron si había aprendido algo durante su encarcelamiento, y su respuesta fue: “He aprendido que tengo que esforzarme más en leer y memorizar la Biblia antes de que lleguen más momentos de dificultad”.

Salam fue una de las pocas niñas de su comunidad que aprendió a leer, pero ¿qué de las miles de mujeres perseguidas que no lo han hecho?

Una de las situaciones más habituales en las mujeres que sufren persecución es perder a sus padres o maridos que son llevados a la cárcel o asesinados, quedando ellas al frente del hogar.

Aldeas de todo el mundo, azotadas por la persecución de los cristianos, quedan a cargo de mujeres; mujeres que no saben leer. Mujeres que, si tienen una Biblia, no pueden leerla ni transmitirla a sus hijos. Mujeres que necesitan el aliento y consuelo de la Palabra de Dios, pero tienen delante Su mensaje en un código que no saben descifrar.

María, en la historia que leemos en Lucas 11, desafiando las normas de la sociedad en la que había crecido, decidió sentarse a los pies del Maestro a aprender. Y aunque fue criticada por ello, Jesús sale en su defensa ¿acaso María no merecía estar a sus pies aprendiendo? ¡Claro que si! ¡Había escogido la buena parte!

Mujeres de todo el mundo necesitan y anhelan hacer como María: sentarse a aprender de Jesús. Y es que ahora Su mensaje llega a nosotros por escrito ¿Cómo podrán aprender del Maestro si no saben leer?

La alfabetización es una valiosa herramienta, más de lo que seguramente te has parado a pensar. La alfabetización nos pone en contacto directo con la Palabra de Dios. Nos ayuda a conocerlo y a conectarnos con Él. La alfabetización es abrir la vía de comunicación, dando lugar a que nos hable a través de su Palabra. Nos ayuda a encontrar nuestra personalidad y nuestro propósito en Jesús. Nos transforma y nos ayuda a transformar a otras personas y a las generaciones venideras.

Miles de mujeres cristianas de todo el mundo luchan para poder recibir clases de alfabetización a través de la oposición de la persecución y la sociedad donde se encuentran, y nosotros, como hizo Jesús con María, tenemos la responsabilidad de salir en su defensa.

Todavía hay miles de niñas asomándose a las terrazas, anhelando poder aprender, así que cuando somos enviados hasta lo último de la tierra, tenemos la necesidad y obligación de hacer algo al respecto.

Y es que, ante la creciente persecución, tenemos una difícil pero importante y urgente tarea: equipar con la espada de la Palabra a las mujeres de todo el mundo.