Noticias Malí | 29 septiembre 2014
Eliminar a los cristianos del norte
En 2012, los grupos islamistas armados gobernaron la región durante casi un año

 

 

Mientras la atención está puesta en el norte de Irak y Siria, el gobierno francés ha estado atacando puntos militares islamistas en África para detener a los islamistas del Sahel. El 1 de septiembre, se llevó a cabo un encuentro pacífico entre el gobierno y los grupos armados Tuareg.

En 2012, los grupos islamistas armados gobernaron la región durante casi un año, prohibiendo la práctica de otras religiones y violando los lugares santos de adoración. Miles, incluyendo muchos cristianos, escaparon y encontraron refugio en el sur del país o en países vecinos como Niger o Burkina Faso. El 11 de enero de 2013, las tropas francesas atacaron a los islamistas para ganar control de la región ya que continuaban con la conquista hasta el sur del país. Llevó tiempo reestablecer la seguridad y la reconstrucción de edificios, para atender a tantas personas que volvían a casa. Mientras el gobierno y otras organizaciones internacionales, inclusive la UNESCO, se han hecho cargo de reconstruir las infraestructuras destruidas, en especial los mausoleos y monumentos, los cristianos de Mali dicen que sus pérdidas no están siendo atendidas.

Dr. Mohammed Ibrahim Yattara es el presidente de la iglesia Bautista, la iglesia más predominante en Mali, le expresó sus sentimientos a WWM.

WWM: -¿Cuál es su reacción ante los esfuerzos realizados por reconstruir el norte de Mali? ¿Cuándo, según nos dice usted, se deja de incluir los daños causados a las iglesias durante la ocupación islamista?

MIY:-Estamos indignados por esta política de doble standar. No comprendemos por qué una agencia de la UN puede reconstruir los mausoleos, que todavía son usados como mezquitas, donde la gente va a orar, mientras que cuando se trata de iglesias, no se hace nada, a pesar de nuestros esfuerzos por sensibilizar a nuestro gobierno y a las organizaciones internacionales.

WWM:-Entonces, ¿cree que se les ha ignorado?

MIY: -Los hechos hablan por sí mismos. Hasta ahora no se ha hecho nada. Todo indica que ya se han repartido el pastel y, lamentablemente, no van a compartirlo con nosotros.

WWM: ¿Quiere decir que tendrán que buscar su propia forma de financiarse?

MIY: -Esto es de hecho lo que siempre hemos tenido que hacer. Históricamente, las iglesias eran construidas por nativos, pero teníamos la esperanza de que debido a las circunstancias que hemos vivido, nuestro gobierno y la comunidad internacional nos ayudarían en la reconstrucción. Si la ayuda no nos llega de fuera, tendremos que continuar haciendo lo que hemos hecho en el pasado: contar con nuestros propios medios.

WWM:- ¿Disponen de esa capacidad?

MIY: -Con referencia a la situación post-conflicto, no tenemos medios para llevar a cabo un proyecto de reconstrucción. Solo podemos contar con la generosidad de la gente de buena voluntad que nos ayudarán con los esfuerzos de reconstrucción.

WWM:-¿Cuál es el daño exacto causado a las iglesias?

MIY:-Hemos comenzado el proceso de evaluación con el fin de crear una escala de los daños. Pero ya sabíamos que las pérdidas causadas a los cristianos en el norte de Mali ascienden a cientos de millones. Hemos perdido la mayoría de nuestros edificios pero además, hemos perdido nuestros vehículos y objetos de valor inestimable. Las iglesias están en ruinas: en Gao, Niafounké, en Homori y en otros pueblos ocupados por los islamistas. En Timbuktu, por ejemplo, además de los edificios, nuestro "proyecto de agua" en el que se trabajó durante 20 años, y que ha costado billones, ya no está en funcionamiento porque robaron todos los materiales. Esto constituye un golpe enorme para la población, los beneficiarios principales del proyecto.

WWM:-¿Sería una exageración decir que los islamistas intentaron eliminar a los cristianos del norte de Mali?

MIY:-No, teníamos esa misma sensación, pero Dios con su bondad no lo ha permitido. La iglesia está aquí todavía y la mayoría de los cristianos han vuelto, aunque bajo condiciones muy difíciles, sin ayuda y sun los medios necesarios en tales circunstancias. A pesar de las adversidades estamos decididos a continuar con nuestro ministerio, porque después de todo el norte de Mali es nuestro. Tenemos el derecho de practicar nuestra fe libremente y estamos comprometidos a ejercer nuestro derecho.

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