Historias Nigeria | 03 agosto 2021
Amina
Amina es una de las muchas personas que lleva en su vida las cicatrices de la insurgencia islámica.

 

 

Amina: Una fe forjada al fuego

Amina

Estas pruebas deberían haberla destruido. Pero hoy, la familia de Amina esla muestra de la resiliencia que Puertas Abiertas busca para una iglesia tan violentamente perseguida del norte de Nigeria y del resto del África subsahariana. La esperanza que ella emite es más grande que su pérdida y ha sido reconfortada a través de tu apoyo.

Amina vivía en Maiduguri con su marido Daniel, sus cuatro hijos e hija. Eran miembros activos de su iglesia, apoyando y ayudando a otros siempre que podían. Cuando la insurgencia de Boko Haram estalló en este rincón del noreste de Nigeria, nunca pensaron en irse.

Le doy gracias a Dios por darme a conocer la Biblia y por no ocultarnos nada en ella (sobre la persecución) lo cual puede ocurrir en cualquier momento. Un cristiano no debería tener miedo”.

El mañana no te pertenece

De algún modo Boko Haram conocía bien a la familia. Y la visitó el 2 de octubre de 2012. “Estábamos en nuestra casa juntos como a las 7 de la tarde. Mi marido no se sentía bien”. Era por el calor sofocante de octubre.  “Quería dormir al aire libre, para poder descansar. Y le preparé la cama en el patio. Los niños estaban viendo la tele”.

De repente, golpearon la puerta. Los niños trataron de avisarse entre sí y a sus padres cuando Boko Haram entró en el recinto por la fuerza. Pero no había mucho que pudieran hacer. Una vez dentro, aquello se convirtió en un caos cuando los hombres armados gritaron para intimidarlos.

Les dijeron a los niños que se tumbaran en el suelo y vi que traían a mi marido dentro…”, dice Amina con calma. Le ataron las manos a la espalda. “Le preguntaron: ¿Dónde están las llaves de tu coche?  ¿Y tus documentos? ¿Y tu dinero? Y esto y lo otro… Se llevaron todo… todos nuestros documentos… nuestras ropas, hasta la ropa de los niños. Llenaron los coches con todo lo que pudieron…”

Entonces una persona le dijo a Daniel:

Ora con Amina
Su marido fue asesinado. Sus hijos, aunque sobrevivieron, casi mueren degollados por los extremistas. Ella fue secuestrada. Sin embargo, Amina continúa consciente de que la gracia de Dios la sostiene.

Sé parte de la respuesta con tu oración. Estas son las peticiones de Amina:
 

  • “Quiero que otros creyentes oren por sabiduría para mi familia, por protección y para que Dios continúe dándonos corazones fuertes”.
  • “Quiero que los creyentes oren por Nigeria, para que termine esto (la violencia) que está ocurriendo en Nigeria. Le pido a Dios que intervenga… en cualquier lugar que esté experimentando lo mismo. Y aún extenderlo al mundo entero porque nadie está a salvo, pero le pedimos a Dios que termine con  todos estos problemas”.

«Hoy es tu día. El mañana no te pertenece

Cuando oí esto, comencé a orar: ‘Dios, no quiero enviudar, por favor, ayúdame, Señor‘. Pero con  horror tuvo que mirar cómo sacaban a los varones fuera. “Comenzaron  a pedirles que negaran a Cristo, pero se negaron…” Los atacantes dijeron: “Si tú no niegas a Cristo, te mataremos hoy”.

Escríbele
Envíale unas palabras de ánimo a Amina para que sienta que no está sola.

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Pero aún así, Daniel y sus hijos rechazaron negar a Cristo. “Mataron a mi marido…” Murió con una oración a Jesús en sus labios. Luego, decapitaron a mi hijo mayor, Daniel, y luego a Manga, mi segundo hijo. Cuando llegaron al tercero, Kambu, comenzaron a discutir sobre la necesidad de salvar su vida porque según sus leyes era demasiado joven para ser asesinado. “Le quitaron la ropa y vieron que era demasiado pequeño, lo desataron y le permitieron ir dentro de la casa...”

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Justo después, se marcharon diciéndose entre sí: “Dejadlos, morirán”.

Amina comenzó a pedir ayuda frenéticamente. Mucha gente había huido, pero una mujer fue y llamó a la policía. Amina sabía que Daniel estaba muerto, pero aún esperaba, de algún modo, recuperar a sus hijos que ya habían perdido un montón de sangre.

Para su horror, cuando la policía por fin llegó, rechazaron entrar en el recinto porque los atacantes habían dejado explosivos en la puerta. Y también rechazaron llevárselos a un coche fuera del recinto. Amina se sintió completamente abandonada. “Para ser sincera, mi mente estaba muerta, como si estuviera loca. No sabía lo que estaba haciendo”.

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Pero algunos amigos vinieron a ayudarla. “Hay gente que renunciará a su vida por la de alguien más… Ellos pusieron a mis hijos en el coche y los llevaron al hospital inmediatamente”.

El Señor salvó a los hijos de Amina milagrosamente. Estuvieron hospitalizados un mes, y salieron con profundas cicatrices en sus cuellos. Boko Haram les habían cortado la piel, venas y hueso, pero no habían logrado acabar con sus vidas. Manga dijo: “Al principio, nos tapábamos las heridas. Porque llamaban la atención… Pero luego nos dimos cuenta de que era un testimonio, la evidencia de la existencia de Dios”.

Tras la muerte de Daniel, Amina experimentó severo estrés post-traumático y también depresión. Por la gracia de Dios, recibió tratamiento y poco a poco aprendió a vivir sin él.

Pero Boko Haram aún no había terminado con ella.

El bosque de Sambisa

Unos cinco años después, el 20 de Junio de 2017, Amina y otras diez mujeres y cinco hombres viajaron juntos a Maiduguri para enterrar a su cuñada. Amina dice: “estábamos conversando en la furgoneta, cuando oímos disparos… Empezaron a disparar al coche… todos nosotros nos tiramos al suelo de la furgoneta”.

“Yo solo dije, ‘Jesús, Jesús, ¡Ten misericordia de mí!, Señor, si muero hoy, ¿qué será de mis hijos huérfanos? Tú me prometiste que estaría con ellos, lo sé porque esa vez no morí. ¿Por qué tendría que ser ahora?’ Y solo dije, “Señor, que se haga Tu voluntad”. Amina siguió orando Salmos 118:17:

“No moriré, sino viviré para declarar la obra del Señor. Yo dije: ‘Señor, ten misericordia de mí.”

Salmos 118:17

Cuando cesaron los disparos, los militantes habían asesinado al conductor y a todos los hombres de la furgoneta. Amina acabó con tres heridas de bala. “Después de eso, mi mente estaba muerta, como si estuviera muerta”. Recuperó la consciencia en el bosque Sambisa, una fortaleza de Boko Haram muy conocida. Los insurgentes estaban tan organizados que se sometió a cirugía para que le quitaran las balas.

Las mujeres secuestradas pasaron casi las siguientes cinco semanas en ayuno y oración. “Las oraciones no cesaban nunca”.

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“Ellos solían enviarnos su imán para predicarnos y, tras la predicación, preguntaban: ¿Quién de vosotros está dispuesto a negar a Cristo? Por la gracia de Dios, unimos nuestros corazones, y no negamos a Cristo. Para nosotros vivir es Cristo, y morir es ganancia. Cada domingo, solíamos hacer lo que hacíamos los domingos. Pero una vez nos oyeron cantar, y enviaron a un delegado a decirnos que si lo hacíamos otra vez, sería nuestro final”.

Los años de estudio bíblico de Amina la ayudaron a sostener su fe. “La Biblia dice que debes enseñar a un niño las palabras de Dios cuando es pequeño, porque cuando crezca, no las olvidará… y dirigíamos nuestros cultos con esos versículos.”

Pero Amina admite que hubo veces que tuvieron miedo. Sobre todo cuando las fuerzas armadas nigerianas aumentaron su presencia en el bosque Sambisa. “Una vez cuando un avión arrojó una bomba había fuego por todos lados, y tuvimos miedo”.

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“Nos quedamos allí en medio de los problemas, el trauma, el hambre y el miedo. Siempre le decía a Dios: ‘Dios, no conozco al diablo. Es a Ti a quien conozco. Así que, haz algo. No diré que no sé por qué me dejaste viva a mí, porque debe haber una razón. Ayúdame a entenderla.”

“Sus líderes vinieron y nos entrevistaron… Les pedí ayuda y ellos enviaron una carta al Gobierno nigeriano. Estábamos felices porque sabíamos que al menos nuestra gente vería y sabría que seguíamos vivos.”

“El segundo líder en el mando, siempre que iba a haber una conversación con el Gobierno, venía a nosotros diciendo: ‘Si vienen a rescataros, volveréis a ser nuestros esclavos. No regresaréis.”

Tras muchas negociaciones, al final las mujeres fueron liberadas.

“La gente nos recibió muy animada… Vi a mucha gente aquí cuando vine, mis hijos y sus amigos… gente de nuestra iglesia y vecinos. Vinieron y llenaron esta casa. Me levantaron en alto gozosos… Fui a la habitación… me arrodillé y oré antes de salir y estuve mostrando mi agradecimiento a la gente. Comencé a cantar una canción que dice: Por su gracia estoy viva, por eso estoy cantando. Jehová salvó mi vida.”

Restaurando esperanza

“Puertas Abiertas ha sido de gran ayuda para mí. Especialmente la primera vez que me llamaron para tratar mi trauma. Me ayudó muchísimo porque una persona que pasa por este trauma queda con muchas secuelas: miedo, aislamiento, ira… Pero gracias al tratamiento, todo eso desapareció por Su Gracia.”

Tu apoyo ha hecho también posible para Puertas Abiertas ayudar a Amina a construir su casa y proveerle de comida durante el COVID-19.

“Vosotros también me disteis de comer. Fue una gran ayuda para mí. Estaba pensando en qué iba a hacer a final de mes. Aún no había terminado de pagar mi alquiler cuando llegó la comida… Es un gran alivio para mí”

“Puertas Abiertas me ayudó a ser consciente del amor de Dios, sobre todo a través del tratamiento del trauma y de la otra ayuda, porque no podría haber conseguido todas estas cosas si no fuese por el amor de Dios. Mostrasteis amor ocupándoos de los que sufren, de los que están pasando por un trauma, o por problemas. Les hicisteis darse cuenta de que Dios existe.”

Boko Haram ha cambiado la vida de Amina para siempre. Pero mediante la provisión permitida por Dios a través de tu ayuda, Amina ha logrado sanar y ahora vive una vida más cerca de Dios.

“Ahora mi foco es Dios y mis hijos… todo esto que me ha ocurrido me hace correr más a Dios, y cada vez acercarme más y más a Él”.

Bienaventurados los que dan

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En agradecimiento a los que la han ayudado a través de Puertas Abiertas, Amina cita Proverbios 11: “Bienaventurados los que dan por que sus riquezas aumentan cada día, pero los que no lo hacen se empobrecen”. Y sigue: “Lo que quiero decirles a los que nos ayudan es que decir meramente ‘Gracias’ no es suficiente. De hecho, desde entonces, desde los incidentes vividos y desde las palabras de ánimo y otras cosas que Puertas Abiertas me ha estado dando… lo único que puedo decir es GRACIAS una y otra vez."

Le pido a Dios que os bendiga, y que siga fortaleciéndoos en todos los aspectos de vuestra vida.”

40€
Podrían proveer 1 mes de alimentos a una familia de 5 que ha huido de casa
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“Quiero orar por todos los que ayudan a Nigeria, especialmente a Puertas Abiertas… Oro para que nunca os canséis de fortalecer y traer bienestar a las vidas de la gente de Dios. Que el Señor os recompense por ello. Que el Señor bendiga a vuestras familias. Que el Señor os dé buena salud. Que el Señor os prospere en todos los aspectos. Y oro para que esto no se detenga aquí, sino para que continúe hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo. En el nombre de Jesús”.

Escríbele

Ahora, tú tienes la oportunidad de enviarle unas palabras de consuelo en este tiempo difícil para Amina.