Esta es la pregunta que con más interés se le podría preguntar al Pastor Neelesh* de India. Su historia bien podría compararse a la de Job. Al igual que la famosa figura bíblica, Neelesh perdió sus tierras, su casa, su trabajo e incluso su hijo. Es impactante encontrarnos a una persona que vivifica de manera tan real el relato que podemos encontrar en la Biblia.

Neelesh es un hombre pequeño, peinando ya canas a sus cincuenta y tantos. Su forma de hablar alegre dificulta en sobremanera que sospechemos la vida de sufrimiento que hay tras su sonrisa. El gozo del Señor que sobrepasa todo entendimiento se hace real en su vida.

Su encuentro con Dios, el cuál le sanó de una enfermedad terminal, le llevó a dedicarse al ministerio a tiempo completo. La gente se maravilló ante tal milagro, y es que los días que le quedaban de vida podían contarse con los dedos de las manos.

Como muchos otros pastores de India, su ministerio se ve amenazado por su propia comunidad. La mayoría de estas personas, siendo contrarios al cristianismo se oponen y procuran el mal para él y su familia. A pesar de esto, Neelesh da las gracias a Dios, pues sus hijas y su mujer son un apoyo importante para él y su ministerio. Sonriendo nos cuenta: “Tengo cuatro hijas preciosas y todas ellas me ayudan en mi trabajo. El Señor me ha bendecido grandemente”. Aun así, para él hablar de su familia no es siempre fácil. “Tenía un hijo, fue asesinado por ser cristiano” dice con un leve tono de dolor mientras momentáneamente desaparece toda su felicidad por completo. Como todas las historias sobre pérdidas, esta es una muy difícil de contar para Neelesh.

Neelesh y una de sus hijas

Hace diez años, el hijo de Neelesh fue golpeado hasta la muerte por varios alumnos budistas de su propia escuela. Aunque Neelesh al enterarse recogió a su hijo malherido y lo llevó al hospital de la forma más rápida que pudo, ya era demasiado tarde, en el camino su hijo perdió la vida.

“Murió en mis propios brazos, no pude hacer nada” dice Neelesh mientras cada una de esas palabras desgarran su corazón.

¿Quién puede cometer tal atrocidad? ¿Cómo pueden reponerse unos padres de esa tragedia? El hecho de que tu hijo muera a causa de tu fe fácilmente puede llevarte a la locura. Neelesh no pudo soportarlo, él y su mujer se refugiaron en el alcohol durante las noches, en un desesperado intento de olvidar su tragedia. Para el propio Neelesh, esta fue la prueba más dura que había tenido que soportar en toda su vida. No podía encontrar el propósito de Dios en los acontecimientos, ¿Por qué dejaría Dios morir a un niño inocente de solo siete años?

En medio de la depresión, es posible que este padre de familia atormentado se hubiera apartado un poco de Dios, pero Dios no lo había abandonado ni un solo momento. Un día, mientras salía de comprar alcohol en una tienda, Neelesh se encontró con su antiguo pastor. “¿Quieres ver a tu hijo de nuevo?” le preguntó, a lo que este enfadado y atónito le recordó que su hijo estaba muerto.

“Si sigues bebiendo así y te apartas de Jesús jamás volverás a ver a tu hijo de nuevo, él está en el cielo”.

Esta respuesta le llegó a lo mas profundo. Su hijo amaba a Dios, aún recordaba su voz cantando himnos durante la alabanza en los cultos. Él tenía total seguridad de que su hijo estaría en el cielo.

Dios le habló esa noche, mediante una visión en sueños pudo ver a su hijo jugando en un jardín y este le habló:

 “Papá, no puedes estar aquí. Todavía no ha llegado tu hora. No te preocupes, estoy muy feliz aquí”.

Tras aquella noche, Neelesh sintió de nuevo la paz del Señor en su corazón. Consoló a su mujer contándole lo que había visto y continuó con su ministerio y aunque esta no ha sido la única circunstancia difícil a la que el pastor ha tenido que enfrentarse (su casa fue destruida hasta dos veces por la gente de su comunidad) la fe de Neelesh no volvió a flaquear.

Neelesh y su hija en un curso de preparación contra la persecución.

Cuando leemos historias como las de Job en la Biblia, pensamos que estos personajes eran “super-humanos” y que la fe que muestran es imposible que la alcancemos. Nada más lejos de la realidad, en testimonios cómo el de Neelesh podemos ver que Dios siempre provee el consuelo, sea cual sea el mal que nos oprima. Quizás nunca tengamos las respuestas que queramos o creamos necesitar, pero la misericordia de Dios siempre está disponible para sus hijos. Puertas Abiertas es parte de ese apoyo y amor incondicional. A través de los cursos de formación que Puertas Abiertas ofrece, Neelesh y su familia son preparados para la persecución y gracias a esto, su fe se fortalece. 

A través del dolor han entendido una de las lecciones más valiosas que cómo cristianos debemos guardar en nuestro corazón:

A veces el Señor nos pide que le entreguemos las cosas que mas apreciamos y valoramos en la vida. Aunque a veces vemos esto como pérdidas, realmente Jesús se encarga de guardarlas y protegerlas por nosotros. Él nos ha prometido que en sus manos están seguras y nosotros tenemos confianza en esto.

*Pseudónimo utilizado por seguridad*