Durante los dos últimos años, Puertas Abiertas ha estado muy involucrada en la vida de Esther. Además de la asistencia más práctica cómo alimento o ropa también le hemos proporcionado atención psicológica programas de formación y capacitación.

A través de una campaña de envío masivo de cartas para Esther, mucha gente ha podido conocer su historia, orar por ella y ser bendecida por personas de alrededor de todo el mundo, algo que no ha pasado desapercibido por ella.

Cuando Esther vio a Hanna* (una colaboradora de Puertas Abiertas) que había ido junto con otras personas a visitarla para entregarle algunas de las cartas que la gente había escrito, salió corriendo para abrazarla mientras sonreía sin parar.

"¡Estoy bien!", nos dijo emocionada. 

"Siendo honesta, no ha sido un viaje fácil para mí. Me resulta difícil hacer frente a los estudios después de haber estado fuera de la escuela durante tanto tiempo. Pero estoy decidida a continuar hasta el final. Dios me está ayudando. Si no hubiera sido por su gracia, me habría quedado atrás como muchas otras chicas y habría perdido la esperanza. Creo que Dios tiene planes buenos para mi vida", dijo casi sin pararse a respirar.

Nuestra charla se adentró en temas menos agradables, como la relación con sus abuelos. Respecto a esto las cosas siguen siendo muy difíciles. Sus abuelos y su madrastra no quieren cerca ni a Esther ni a Becky. Ahora, mientras Esther asiste a la universidad, Becky se queda con la tía de Esther en un campamento local de desplazados internos. No está segura de lo que hará durante las vacaciones escolares, ya que no hay espacio para ella en el campamento.

Cuando reflexionó, "La vida a veces parece injusta", parecía el momento adecuado para entregar unas pequeñas palabras de ánimo, la primera de todas, una carta muy especial. Esta carta había sido escrita especialmente para Esther por el Ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Jeremy Hunt. Cuando se le entregó la carta impresa y supo de quién era, ella miró a Hanna confusa y finalmente preguntó: "¿Cómo me conoce?"

"Los cristianos de todo el mundo han escuchado tu historia y están muy preocupados por ti. Están orando contigo", explicó Hanna. Esto causó que su cara estallara en una gran sonrisa mientras sujetaba la carta con fuerza contra su pecho. Es imposible para mí describir la alegría en su rostro mientras leía la carta, dándose cuenta de que la gente se preocupa mucho por ella.

Esther respondió inmediatamente con una nota escrita a mano: "Estimado señor, me sorprendió cuando el equipo de Puertas Abiertas me visitó en Maiduguri para entregarme una carta suya. Lo considero un privilegio, muchas gracias. Que Dios te bendiga en el nombre de Jesús. Gracias por tus palabras de aliento, me siento amada. Por favor continúen orando por mí y por Becky. Gracias y que Dios los bendiga. Esther.

Pero aún había más amor y palabras de aliento. Mientras le entregábamos la bolsa rebosando de cartas de tantas personas, apenas podía creer lo que veían sus ojos "¿Qué es esto...?" se preguntó y entonces, "¡Ohhh!”, exclamaba Esther sorprendida ante la vista de tantas cartas.

Durante un rato siguió abriendo los sobres cerrados para leer sus cartas. Becky se sentó a su lado, jugando y comiendo sus galletas. ¡Qué hermosa escena hacían madre e hija cuando Esther leyó las cartas en voz alta y le mostró a Becky algunos de los coloridos dibujos de los niños! Ella se sintió positivamente abrumada por la comprensión de la enorme cantidad de cuidado y amor que los creyentes de todo el mundo tienen hacia ella y, "¡Gracias por estas palabras de aliento! Dios os bendiga", fueron las únicas palabras que pudo encontrar.

Al concluir nuestra visita con Ester, nos sorprende el marcado contraste entre el rechazo de su propia gente y el amor y cuidado que recibe del Cuerpo de Cristo en todo el mundo. Le confiere un sentido de pertenencia. Gracias a todos los que os habéis tomado el tiempo para escribir a Esther. Tu aliento la ha fortalecido y le ha devuelto la esperanza y le está ayudando a darse cuenta de que en realidad no está sola.