A los 18 años Vikas se puso muy enfermo. Visitó médicos, brujos y religiosos en un desesperado intento de encontrar el remedio para su mal. Todos le prometieron mejoría y algunos, incluso la sanidad completa. Aun así, la enfermedad no hacía más que progresar y el estado de Vikas solo empeoraba. En esa desesperación, una persona de un pueblo vecino le habló sobre un libro, qué según él, podría ser la solución a sus problemas. Un libro tan poderoso que sin duda le curaría. Este hombre era cristiano, y aun sabiéndolo, Vikas pensó que no perdería nada por probar. Nada más había funcionado así que quizás valdría la pena ir a una de esas iglesias y ver el libro.

Aquel día el joven tuvo un encuentro con Dios y su vida fue impactada. La sanidad física no llegó de inmediato, pero lo que le fue revelado, cambió su vida para siempre. Inmediatamente el joven comenzó a liberarse de su antigua fe y de todo lo que conllevaba. Ahora era un seguidor de Jesús y conforme oraba y aprendía más y más sobre Él, su salud se iba restaurando. Al cabo de dos años, estaba curado por completo, en ese momento entendió su llamado, continuó su formación y con el tiempo se hizo pastor.

Tradicionalmente, los cristianos siempre habían sufrido rechazo en mayor o menor medida a cause de su fe, pero de un tiempo a esta parte, la presión no había dejado de aumentar y la persecución era cada vez más y más evidente. Diez familias que habían comenzado a seguir a Jesús a la vez que Vikas se vieron obligadas a abandonar su fe a causa de esto. Sus vecinos los habían amenazado con expulsarlos de la comunidad e incluso con golpearles si no volvían a sus antiguas costumbres. Solo Vikas y el pastor local continuaron siguiendo a Jesús.

Durante una reunión en la primavera del 2018, la policía irrumpió en la iglesia llevándose a Vikas a la comisaría local, dónde fue encarcelado. El pastor había sido privado de su libertad, pero aun en medio de la desesperación y la incertidumbre tenía muy claro en quién confiar.

“Señor tu no permitiste que Pablo se quedara en prisión, así que tengo fe de que puedes liberarme a mí también” le dijo a Dios desde su celda.

Dios respondió y como muchas otras veces, lo hizo a través de personas. Los socios locales de Puertas Abiertas cubrieron lo necesario para pagar la fianza y Vikas pudo ser liberado a la mañana siguiente.

Ese día Vikas descubrió que no tenía por qué luchar solo. Dios está al control de todo, de una forma u otra. Él coloca personas dispuestas, en el momento adecuado para que su obra pueda llevarse a cabo. Los socios de Puertas Abiertas siguen apoyando al pastor Vikas, ahora él tiene una independencia económica y puede proveer sustento para su familia y su iglesia. Todo esto no podría llevarse a cabo sin los miles de personas que apoyan a la iglesia perseguida en India, algo que reconforta a Vikas y a otros cristianos que están siendo perseguidos por su fe. Ellos pueden sentir nuestras oraciones y ven el apoyo económico que reciben como un regalo de Dios que pasa por las manos de sus hijos.

Cuando Vikas oró, el Señor puso a personas que actuaran y quizás Dios nos esté diciendo ahora, que este es el momento para que nosotros también lo hagamos. En cierto sentido, podemos ser la respuesta a nuestra propia oración.

Aldeas pueden ser cambiadas persona a persona, comunidades enteras puede rendirse a los pies de Cristo e incluso países pueden reconocer a Jesús como su salvador. Desde aquel día en la iglesia dónde su corazón fue tocado, Vikas ha tenido este sueño:

"Sueño con una India donde cada persona es hija Dios."

¿Queremos formar parte?

*Pseudónimo utilizado por seguridad*