La vida de Kua Quan comenzó al otro lado de la balanza. Siendo su padre chamán e invocador de espíritus malvados, Kua Quan decidió seguir sus pasos y comenzó a estudiar e investigar para convertirse en brujo. Sus constantes viajes por terrenos peligrosos le obligaron a aprender artes marciales con el objetivo de poder defenderse en caso de necesidad.

Sin embargo, Kua Quan tenía miedo. “Cada vez que invocaba a un espíritu este requería un sacrificio. Aun siendo chamán, estos espíritus me atormentaban. Podía verlos en mis sueños, en mis pesadillas. Solo podía gritar, no podía vencerlos”.

Quan se preguntaba el porqué de su miedo, él era un chamán, no debería tenerles miedo, y aun así lo hacía. Poco a poco comenzó a plantearse si había algo más que pudiera superar este mal y comenzó una búsqueda para encontrar respuestas.

Lo que para nosotros es una respuesta fácil, Dios todopoderoso, a él le costó 7 años de tediosa búsqueda, todo esto debido a la incapacidad de encontrar alguien que compartiera el evangelio con él. Cuando Quan convenció al fin a alguien para que orara por él, comenzó a llorar. De pronto se sentía muy feliz. Se había aliviado un gran peso en su corazón. Tras varias horas en oración, el cambio fue tan instantáneo como evidente. Toda la agresividad y el odio con el que vivía desapareció. Su propia mujer al verlo sonreír le preguntó si estaba loco. “¡Ya no adoro al Diablo, he aceptado a Jesucristo! Ahora Dios está en todas partes” le contestó este.

 Aunque él sonreía y reía, su mujer lloraba desconsolada, sabía que aquella decisión les traería persecución. “Confiemos en Dios” le respondió simplemente a su esposa.

A partir de aquí comenzó la aventura más grande de la vida de Quan. La historia del chamán, luchador de artes marciales que había encontrado a Cristo, era como mínimo interesante. Debido a su reputación como luchador, no se atrevieron a echarle de su aldea ni a demoler su casa, aunque en 2015, tras intentar ayudar a unos cristianos que habían sido golpeados y expulsados de la aldea, varios aldeanos le rodearon y le dieron una paliza en la que habría terminado muy mal si no hubiera sido por su capacidad de bloquear los golpes. Sin embargo, todo esto no sucedió en vano, tras años de seguir a Cristo, Quan había plantado tres iglesias. ¿La clave? Muy fácil. En tierras repletas de espiritismo y ritos ancestrales, Quan presentaba la manera de vencer al Diablo, una entidad del que muchos aldeanos están aterrorizados.

En esta aventura, su principal instrumento es la Biblia. Desde el principio de su conversión Quan comprendió su importancia y comenzó a estudiar y a leerla sin descanso. Tal es su pasión que es capaz de arriesgar cualquier cosa con el objetivo de que la Palabra de Dios pueda llegar a la iglesia. Quan es uno de los principales aliados de Puertas Abiertas en el país, debido a la labor de contrabando de material cristiano que realiza en las zonas más rurales.

Para este pastor nada es más importante que dar a conocer a Jesús a las personas de Vietnam. Cada día que pasa es la confirmación que Jesús era aquel que buscaba que pudiera derrotar a las fuerzas del mal. Cada día sirve a Dios con esa convicción y la esperanza de que muchos puedan encontrar la misma paz que él encontró en su día.

Puertas Abiertas ha podido colaborar con el pastor Quan ofreciéndole apoyo económico a la hora de enfrentarse a las multas derivadas de su trabajo de contrabando de Biblias en Vietnam. Aunque la actividad es en teoría legal, la realidad es que en las zonas rurales las cosas son más complicadas y muchas personas son recelosas de los cristianos y del cristianismo en general por considerarlos invasores. Gracias a tu apoyo económico muchas biblias y literatura cristiana en general pueden llegar a personas en aldea recónditas de Vietnam y todo el mundo.