Naomi y su marido, Eli, tenían buena relación con los vecinos musulmanes de su aldea tranquila y pacífica. Sin embargo, esta paz se destruyó completamente cuando un grupo de terroristas islámicos comenzó a atacar a la comunidad cristiana.

“Era sábado, Eli acababa de preparar la predicación para el día siguiente” nos cuenta Naomi mientras hace memoria. “Ese día fue a ver su amigo, que también era pastor. De pronto empezamos a escuchar disparos. Fuera, la gente estaba corriendo y gritando”.

Naomi cogió a sus hijos y buscó refugio. “Tranquilicémonos y oremos” dijo Naomi intentando calmar no solo a sus hijos sino también a ella misma “Estaba bloqueada, no podía orar. Solo podía balbucear palabras sin sentido y llorar”.

“El tiroteo continuó durante dos horas. Cuando todo terminó salí de casa y esperé a que mi marido volviera. Al rato, vi a su amigo llegar. Pude ver el dolor en su cara” nos relata Naomi.

“Naomi, ¡Sé fuerte!” le dijo el pastor. “Tu marido ha muerto” continuó diciendo. Eli, el esposo de Naomi había sido asesinado en la calle mientras corría de vuelta a casa para proteger a su familia.

El día que mi mundo se detuvo

“Mi mundo se detuvo”, nos dice Naomi. “Con 45 años, me vi en la situación de tener que sacar adelante a mis nueve hijos yo sola. Mi marido arriesgó su vida por nosotros y ahora ya no estaba aquí. Mis hijos y yo lloramos amargamente la pérdida de Eli”.

Naomi tuvo que mudarse con su familia a un campamento de refugiados en la ciudad de Kaya. La situación, tal y como ella nos cuenta, era difícil:

“Estos hermanos cristianos tuvieron la amabilidad de poner un techo sobre nuestras cabezas, pero no podían alimentarnos. No había suficiente comida para todos. En esas circunstancias clamábamos a Dios día y noche”.

El pastor Samuel Sawadongo, responsable de las personas que han huido de sus casas en el área, nos

describe la situación:

“No sabemos quienes son los responsables del tiroteo, ni de quien reciben el apoyo. Solo sabemos que su objetivo son los cristianos. Nuestros corazones están angustiados y llenos de amargura y dolor debido a la muerte de nuestros hermanos y hermanas. Sin embargo, quiero animar a nuestros hermanos cristianos a no perder la esperanza nunca, sino a confiar en que Dios vendrá a su rescate”.

La violencia, prácticamente diaria, en el norte del país ha causado cientos de muertes desde enero del 2019. Muchos sufren a causa de esto, pero los más vulnerables son los cristianos, que han sido fijados como objetivos principales por parte de los terroristas extremistas. Según las Naciones Unidas, 289.000 personas han tenido que dejar sus casas y 2.024 escuelas han sido clausuradas.

Ayuda de emergencia

Gracias a tu apoyo Puertas Abiertas ha podido responder a la situación crítica con ayuda de emergencia. 560 personas en situación de vulnerabilidad extrema han podido recibir alimentos para al menos dos meses.

“Honestamente no tengo palabras. Oro para que Dios bendiga de forma abundante a todos aquellos que nos han apoyado. Confío en que el Señor cubrirá sus necesidades, tal y como ha cubierto las nuestras hoy”, nos cuenta Naomi en agradecimiento.

“Hoy nuestras oraciones han sido contestadas”, dice el pastor Samuel. “En el momento que vi a los jóvenes descargando la comida de los camiones, me puse a alabar a Dios Él ha cumplido sus promesas. La gente lloraba de alegría, no podían creer que iba a haber tanta comida como para alimentar a todos”.

“Tu apoyo ha tenido un gran impacto en la vida de las personas refugiadas y en las nuestras”.