Un año menos doce días. Ése es el tiempo que Nava, de 21 años, lleva siendo cristiana en el momento que hablamos con ella. Vestida con una falda rosa brillante y con una melena negra ondulada, se sienta en su sitio. Es un poco tímida, pero esa timidez pronto se esfuma al comenzar a hablar de Cristo.

Se toca la cruz que lleva colgada al cuello. «Esto es muy preciado para mí», dice. «Aunque ha habido cristianos en mi familia musulmana durante años, Cristo no llegaba a interesarme realmente», comparte Nava. «Pero esta cruz cambió mi vida por completo

Las lágrimas le comienzan a brotar. «Hace aproximadamente un año, tuve un sueño. Comenzó como un mal sueño; una pesadilla. Había gente malvada que se me acercaba con la intención de arrancarme la ropa. Entonces llamé a Jesús

«No sé por qué lo hice. Por entonces todavía no era cristiana, aunque mi madre sí lo era. Jesús acudió a mi llamada, me abrazó y me dijo: no estés asustada. Me dio un pañuelo. Cuando lo abrí, vi que contenía una cruz en un collar

Sorprendida y confusa por el sueño, Nava fue a una joyería al día siguiente, nos cuenta. «Pregunté si tenían un collar con una cruz, pero me dijeron que no. Un hombre que estaba en la calle lo escuchó y me dijo que él tenía una, pero que tenía que pagarle en el momento y verla cuando estuviese ya en mi casa. Así que le pagué

Lo que ocurrió a continuación, cambió por completo la vida de Nava. Cuando por fin abrió el paquete, comprobó que la cruz que había comprado era exactamente la misma que le había dado Jesús en su sueño. Aquel día, Nava entregó su vida a Jesús. «No puedo encontrar las palabras para expresar como me sentí aquel día. Tal vez privilegiada y bendecida puedan aproximarse: El Señor del universo me ha llamado a ser Su hija, ¿no es asombroso?»

Nava está totalmente entregada Al Señor. Muestra un entusiasmo más propio de creyentes jóvenes. Acaba de traer a uno de sus amigos a la fe. Pero este período de ‘luna de miel’ no la está cegando. Ella sabe los riesgos que corre cuando sale con su Biblia y habla a sus amigos sobre Cristo.

«Leo el testimonio de Farshid Fathi», dice. «Lo que ha tenido que padecer es duro, y sé que yo también me estoy arriesgando cuando comparto mi recién hallada fe. Pero esto no me frena. He pensado mucho sobre ello y puedo decir de todo corazón que estoy preparada para sufrir por Él

A los que, como ella, creen en la libertad, Nava quiere decirles que Jesús les ama. «Espero poder decírselo a ellos en persona algún día», dice. «Y decirles que Jesús es el poder supremo para todos nosotros. Tan solo Él puede llenar nuestro vacío