Estos ataques causan un enorme sufrimiento a los cristianos del norte de Nigeria.

Abigail fue trasladada con su bebé a un campo de desplazados donde la vida era muy dura. Apenas podían arreglárselas con el alimento que tenían, y con el agravante Del impacto económico de las restricciones de la Covid-19, el futuro se presentaba desolador. No sabía cómo ella y su hija, de tan solo 1 año de edad, iban a poder sobrevivir.

Desafortunadamente, muchas otras personas se enfrentan a situaciones similares, ya que la violencia contra las comunidades cristianas continúa a pesar de las restricciones de la Covid-19. Abigail es uno de los 9,000 cristianos de Nigeria en situación de vulnerabilidad con necesidad urgente de ayuda para poder sobrevivir los próximos meses.

Hace varias semanas, hicimos llegar esa ayuda a Abigail y a otros cientos de familias cristianas de su zona. Fue un acontecimiento muy celebrado.

Estamos felices de informaros del regreso de Abigail a su hogar. Ahora, gracias a tu generosidad, Abigail tiene suficiente alimento para cubrir los próximos tres meses. También le hemos dado fertilizante para que pueda impulsar su cosecha, que ahora recae por completo sobre sus hombros.

Con una gran sonrisa en su rostro nos dijo: “¡Soy realmente feliz! De verdad lo soy por todo el alimento que hemos recibido hoy. Casi ninguna noche lograba conciliar el sueño pensando en cómo conseguiría la próxima comida y de dónde sacaría el dinero para fertilizante. Entonces Dios intervino, ¡y hoy lo he recibido!

Mi corazón está lleno de alegría porque el maíz en mi huerto estaba raquítico a causa de la falta de fondos para comprar fertilizante… estoy muy agradecida a las personas a través de las cuales Dios me ha provisto. Que Dios también abra puertas para ellos.”

Ayer sembré arroz y me planteaba quién me podría ayudar con el fertilizante. Dios me ha provisto a través de estas personas. Y les estoy muy agradecida.”

"Además, también me han dado un saco de arroz, otro de maíz y otro de alubias, y es lo que estoy utilizando para cocinar en este momento. Hasta ahora no teníamos comida. Estoy muy agradecida a Dios y a las personas a través de las que me ha ayudado, que Dios les bendiga. ¡Estoy realmente feliz, de verdad lo estoy!

Debido a tu generosidad la historia de Abigail no acabó en tragedia. De hecho, se ha tornado en un testimonio de la provisión milagrosa de Dios.