Bajo el amparo de la oscuridad de la noche nos dirigimos a visitar a Aynur en su apartamento. Durante el camino comprobamos que no estamos siendo seguidos, y damos gracias por la ausencia de guardas en la puerta del aparcamiento de la vivienda de Aynur.

Conocer a un creyente oculto es siempre una aventura emocionante, pero no debemos dejarnos llevar, si nos descubren las consecuencias serían fatales. Rápidamente entramos en el apartamento de Aynur y somos bienvenidos por sonrisas, saludos y susurros. En la minúscula habitación podemos ver a 4 personas. El sobrino de Aynur y su novia, la hermana de Aynur, una amiga y por supuesto Aynur, que ronda los cincuenta y pocos. Esta es la iglesia de Aynur, solo 5 personas. No conocen más cristianos en la ciudad, y no es que no haya más creyentes ocultos, es que nadie se atreve a declarar abiertamente su fe por Jesús.

En esta ocasión pudimos compartir la palabra de Dios y orar por ellos. Pudimos ver el hambre de la palabra de Dios en sus miradas. Fue como regar una planta a punto de marchitarse, pudimos ver como volvían a la vida ante nuestros propios ojos.

La novia del sobrino de Aynur nos explicó que aún no era cristiana, pero que había estado leyendo un ejemplar de la biblia en su idioma y escuchado a Aynur y su novio hablar de Jesús durante muchos meses.

“Antes de que venir hoy le pedía a Dios que me mostrara de una vez por todas si realmente Él era el camino la verdad y la vida. Hoy he podido escuchar sus palabras, ´Esto es lo que estabas buscando. Esto es lo que habías estado buscando´. Ahora de verdad creo que Jesús es el camino, solo necesito aceptarlo con fe en mi corazón”.

En el pequeño apartamento de cemento no había ni tan solo una bañera, así que trajimos agua en un recipiente para bautizar a la joven convertida. En aquel apartamento, hacía un frío espantoso, pero en la habitación podía sentirse la calidez del amor del Señor. Entre susurros cantamos una canción, oramos por la joven y la bautizamos (intentando sumergirla lo máximo posible en aquel recipiente).

Aynur y su familia han mostrado un valor increíble decidiendo seguir a Cristo. Dejar el islam por otra fe te convierte en objetivo inmediato de la persecución. Sin embargo, a pesar de todos los impedimentos el evangelio sigue moviéndose en China, a través cristianos comprometidos como Aynur y su familia o incluso de forma sobrenatural, como Jason, un cristiano de origen musulmán que vive en otra parte de china. En una visita nos contó cómo, sus dudas sobre el cristianismo, la palabra de Dios y Jesús se desvanecieron cuándo en tres ocasiones distintas fue despertado en medio de la noche por una brillante luz a los pies de la cama. No había duda, reconoció a Jesús, mientras era llamado por su voz. Un llamado a seguirle. Sin embargo, aún no ha podido reconocer a Jesús como su salvador por miedo a las represalias de su familia y sus amigos.

Oremos por Jason, Aynur, su familia y los miles de cristianos con trasfondo musulmán de China. Oremos para que el Señor se siga mostrando de manera poderosa y sigamos apoyando con nuestras oraciones y recursos a las personas y ministerios, que como este equipo de Puertas Abiertas, se encargan de fortalecer a los que cristianos que sufren persecución.