Sin embargo, lo que sí hemos experimentado la mayoría es que “El trabajo dignifica a la persona”, y digo trabajo y no dinero, porque no es lo mismo tenerlo que conseguirlo mediante el esfuerzo propio.

Muchos atribuyen la autoría de la frase anterior a Karl Marx, pero su origen es muchísimo más antiguo, de hecho, su incipiente se encuentra específicamente en Génesis 2:15, donde podrás descubrir que, tras crear Dios al ser humano, lo siguiente que hizo fue darle una ocupación.

El trabajo por tanto no es un castigo, como algunos pueden creer, sino un medio con doble propósito. Por un lado, proporciona el sustento tan necesario para cubrir las necesidades básicas, y por otro lado, ayuda a la persona a alcanzar la realización personal. Y es que, a través de un trabajo u ocupación el ser humano puede sentirse útil, capaz, autosuficiente e integrado en la sociedad.

Si no sabes que es un trabajo digno, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) lo define como todo trabajo que genera un ingreso justo, que ofrece seguridad al trabajador o trabajadora en el lugar de trabajo, que asegura protección social a las familias, que posibilita que las personas puedan expresar libremente sus opiniones, y que garantiza la igualdad de trato para hombres y mujeres, así como igualdad de oportunidades para ambos géneros.

De este modo, la existencia de un trabajo digno está supeditada a la coexistencia de condiciones de equidad, libertad, seguridad y dignidad humana para la persona.

Te preguntarás por qué tanto rodeo para hablar de persecución contra los cristianos, pero sin ir más lejos la persecución vulnera todos los derechos y principios relacionados con la prosperidad económica de los cristianos.

En un artículo anterior analizamos cómo afecta la vulneración de la Igualdad Social a los cristianos.

Una de las estrategias principales de la persecución es la marginalización de los cristianos de forma individual y colectiva, y esta marginalización se puede hacer posible negándole a los cristianos cualquier vía por la cual puedan prosperar económicamente.

De esta forma, el robo de bienes, la destrucción y confiscación de propiedades de cristianos y la negación de un trabajo digno y de oportunidades a estos, se convierte en objetivo y arma de los perseguidores.

Un cristiano empobrecido y marginalizado está excluido de la sociedad, no es siquiera un buen ejemplo para alcanzar a no cristianos, de hecho, es un ejemplo vivo para otros de lo que te puede suceder si te conviertes al cristianismo.

Como ejemplo, podemos hablar de los ataques que perpetran los ganaderos fulani a las aldeas de cristianos en el norte de Nigeria con el objetivo de destruir sus bienes y expulsarlos, y así quedarse sus tierras para sus propias explotaciones ganaderas.

Podemos hablar de cómo los musulmanes pierden sus trabajos cuando se convierten al cristianismo, además de ser expulsados por sus familias y teniendo que cambiar de ciudad para intentar comenzar sus vidas de nuevo.

También podemos hablar de cómo los cristianos en Vietnam pueden ser acosados y discriminados en el trabajo debido a su fe, llegando a perder sus empleos. Dado que en Vietnam el hombre es el principal sostén de la familia, la pérdida de un trabajo puede paralizar económicamente a la familia y debilitar su posición en la sociedad. Si estos hombres son líderes de la iglesia, estar sin trabajo puede debilitar una congregación e incluso llevar a su cierre.

Con estos ejemplos, te quiero mostrar que el objetivo final de la persecución es el de detener el avance del evangelio y la propia expulsión de los cristianos.

¿Qué parte tiene Puertas Abiertas en todo esto? la misión de Puertas Abiertas es la de fortalecer y equipar a los cristianos que viven en áreas amenazadas o inestables para que puedan enfrentar la persecución y el sufrimiento, y permanecer firmes en los lugares más cerrados a la evangelización.

Como hemos estado viendo en este artículo, el cristiano necesita un trabajo digno que le permita sobrevivir tanto a él como a su familia en contextos muy hostiles y duros, para que además pueda ser luz y ejemplo de la bendición de Dios.

Con este objetivo, Puertas Abiertas proporciona diferentes niveles de ayuda adaptadas a los diferentes niveles de persecución que se dan en los países. La ayuda pasa por la formación para reforzar o adquirir nuevas capacidades laborales, la alfabetización, el apoyo a emprendedores, empresas y demás proyectos de desarrollo socioeconómico, la asistencia y defensa jurídica etc. Todo esto sin olvidar el apoyo anímico que los colaboradores de Puertas Abiertas proporcionan directamente a los cristianos perseguidos visitándolos y preocupándose por ellos, así como la oración de miles de compañeros de oración en todo el mundo que reciben las noticias y las peticiones de oración desde Puertas Abiertas.

Recuerda que todos tenemos parte en esto, todos podemos marcar la diferencia en la vida de nuestros hermanos perseguidos. Todos podemos ser “Compañeros de Oración”.