En Puertas Abiertas muchas veces nos preguntan qué les enseñamos a los cristianos perseguidos. En la India permitimos que las iglesias discipulen a miles de cristianos para que crezcan en fortaleza en medio de la persecución que enfrentan. Y a través de esos programas, aprenden acerca de Dios, de Jesús, del Espíritu Santo, del propósito del sufrimiento en la vida del creyente, de cómo permanecer fuerte en medio de una lucha espiritual y de muchos otros temas bíblicos. La enseñanza de la Biblia se combina con testimonios vistos y escuchados de otros creyentes perseguidos en otros lugares del mundo.  

Uno de nuestros monitores asociados en la India, Ayaan*, nos comparte seis lecciones profundas de una sección de un curso acerca del ministerio integral:

Lección 1: Dios quiere servirnos de una manera integral

Integral significa que todas las partes de un todo se encuentran conectadas. En medicina integral, los doctores tratan a la persona en su totalidad, teniendo en cuenta no solo el problema físico, sino también factores psicológicos y sociales. La palabra ‘holístico’ (integral) viene del griego ‘holos’ que significa todo. Y describe muy bien a Dios, porque Él quiere servirnos de manera holística, y siempre observa la totalidad de la persona. Nosotros debemos hacer lo mismo.

LECCIÓN PRÁCTICA 1: Aunque la tendencia actual de la iglesia es observar solo los asuntos espirituales, debemos observar y servir a la persona en su totalidad.

Lección 2: La iglesia no es un edificio

Hace poco un amigo me invitó a almorzar después de predicar en su iglesia, y para ello me llevó a otra iglesia. Eso me sorprendió, pero una vez dentro descubrí que la ‘iglesia’ era ahora un restaurante. La congregación anterior había crecido muy rápidamente y había agrandado el edificio. Pero se involucraron tanto en el bienestar material de la iglesia, que comenzaron a asistir menos personas. Con el tiempo llegó a no haber suficiente dinero para sostener la nueva edificación, y tuvieron que acabar vendiéndola a un hombre de negocios que la transformó en un restaurante.

Y es que una iglesia no es un edificio. Dios no está interesado en la hermosura de nuestras edificaciones. Pero Satanás sí, y su estrategia es convertirnos en personas muy orientadas a los programas, para que siempre haya problemas que resolver. Sin embargo, Dios está interesado en la condición del ser humano.

LECCIÓN PRÁCTICA 2: necesitamos buscar tiempo para mirar fuera de la iglesia. La vida espiritual siempre es un equilibrio entre la intimidad con Dios y el ministerio hacia el mundo. El tiempo, el dinero y la energía que tenemos le pertenecen a Dios, y debemos utilizarlas para la obra de Dios.

Lección 3: Solo un corazón quebrantado puede sanar un mundo quebrantado

Nuestro amor por Dios debe de ser mayor que el amor por nuestro ministerio. Dios tiene compasión. Lo vemos en la historia del Éxodo, lo vemos la historia de Jesús y en muchas otras historia de la Biblia. Jesús siempre fue compasivo, y la compasión debe dirigir la motivación de nuestro ministerio.

Nosotros no hacemos lo que queremos: ministramos en áreas donde Dios ha quebrantado nuestro corazón. ¿Por qué? Porque solo un corazón quebrantado puede sanar a un mundo quebrantado.

Cuando pensamos en corazones quebrantados, solemos pensar por lo general en un contexto de amor perdido en el que una persona acaba tan herida que no puede comer ni quiere ver a nadie. Imagínate que todos estuviésemos muy activos en un ministerio que hubiese quebrantado nuestro corazón. ¿Qué poder tendría? Un caso: una pareja que conozco perdió un bebe y eso les dejó quebrantados. Así que decidieron adoptar, y fueron de orfanato en orfanato hasta que acabaron adoptando a una niña pequeña. Luego Dios le dijo al esposo: «tu corazón está quebrantado por una sola tragedia. Imagínate cómo debe estar el mío, que se quebranta todos los días». La pareja oró y decidió comenzar su propio orfanato, y hoy cuidan de 200 huérfanos. ¿Qué sucedió? A través de su dolor personal, Dios les mostró a esta pareja el dolor de Su corazón.

LECCIÓN PRÁCTICA 3: Todo lo que hagamos en el ministerio ha de nacer en el corazón de Dios. Así que antes de hacer la obra de Dios, busca conocer Su corazón, y luego actúa.

Lección 4: Sin oración no hay ministerio

Cualquier ministerio requiere dos cosas. Hemos hablado ya acerca de la primera: un corazón quebrantado. La otra cosa que un ministerio necesita es una rodilla doblada: sin oración no hay ministerio. ¿Por qué? Porque a través de nuestra oración es como expresamos el quebrantamiento de nuestro corazón. Clamamos: «Dios, úsame».

Probablemente conoces la historia donde Jesús les dice a sus discípulos que oren al Señor de la cosecha para que envíe más obreros a Su mies. Podemos asumir que los discípulos oraron y, si oraron lo que Jesús les dijo que oraran, podemos asumir que Dios respondió sus oraciones. ¿De qué manera les respondió Dios? Los discípulos mismos se convirtieron en esos obreros por los que pedían y comenzaron un movimiento que llevó el Evangelio hasta los confines de la tierra.

LECCIÓN PRÁCTICA 4: Las personas que oran son las personas que irán.

Lección 5: No lleves a cabo el ministerio por tu cuenta

Tu corazón ha sido quebrantado y has estado orando. Entiendes el corazón de Dios y has compartido tu corazón con Él. Ya estás casi listo para el ministerio. Pero lo único que falta es que no puedes hacerlo solo, necesitas compartir tu carga con otros para que sus corazones también sean quebrantados. Luego orarán y un día te ayudarán. Toda tu iglesia puede ser equipada para ayudarte.

LECCIÓN PRÁCTICA 5: ¿Qué necesitan ver? Solo tu corazón quebrantado. Comparte tu carga.

Lección 6: La compasión atraerá el poder de Dios

Dios es compasivo y lo hemos visto. Y a Dios también le gusta que seamos compasivos, porque Él es atraído hacia nuestra compasión. Jesús no manifestó su poder para mostrarnos lo poderoso que era, porque siempre lo es. Utilizó su poder motivado solo por la compasión: cada milagro que hizo era un acto de compasión.

Una vez me llamaron del hospital porque la esposa de mi amigo estaba muy enferma. El doctor me dijo que tenía cáncer y se iba a morir. Cuando regresé a casa más tarde, no podía comer. Oré con lágrimas, y las semanas pasaron. A pesar de las sesiones de quimioterapia, seguía estando a tan solo unas horas de la muerte. El doctor me preguntó si yo, siendo pastor cristiano, podía orar por ella; nada más podía hacerse. Oré fervientemente. El resultado es que ella aun está viva a día de hoy.

LECCIÓN PRÁCTICA 6: No se trata del poder de Dios, sino de la compasión de Dios.

*Nombre cambiado por razones de seguridad