La misión en Oriente Medio no solo se centra en alcanzar a los musulmanes, sino también a los cristianos. Sí, has leído bien: cristianos. La iglesia ha existido en algunos lugares de Oriente Medio desde mucho antes que en Europa. Pero muchos creyentes de las confesiones históricas (católicos y ortodoxos principalmente) no tienen un conocimiento profundo de la Biblia y son lo que conocemos a veces como cristianos “nominales”. ¿Cómo podrán vivir la Palabra de Dios sin conocerla?

Según nos informan nuestros trabajadores de campo y socios locales de Puertas Abiertas en Jordania, la Biblia está impactando una a una las vidas de un número creciente de jóvenes de iglesias de confesiones históricas a través de grupos de estudio bíblico. Guiados por líderes maduros en la fe, jóvenes como Nada*, Tareq* y Rami* están descubriendo que la Biblia es la Palabra viva de Dios y que es capaz de obrar con poder en cada uno de ellos.

Nada: “Ahora sé lo que es ser parte del Cuerpo de Cristo”

Nada, de 21 años, fue invitada por uno de sus familiares a unirse al grupo de estudio bíblico. La respuesta que recibía en su escuela cristiana a sus preguntas sobre su fe era que no pensara tanto en Dios y en la fe, y que simplemente creyera. Pero los estudios bíblicos a los que asistió tienen el enfoque contrario: “Nos piden que profundicemos y que realmente pensemos en lo que escuchamos de la Palabra de Dios”.

Comenzó visitando un campamento de verano y después acabó involucrándose cada vez más en las reuniones de estudio bíblico: “Antes solía pensar que podía practicar mi fe por mi cuenta. Pero ahora soy parte de este grupo, y sé lo que significa ser parte del Cuerpo de Cristo, y compartir tus debilidades y sufrimientos con los demás. Y esto marcó un antes y un después mi corazón”. Ahora Nada lee la Biblia y ora todos los días: “Para mí, es muy importante tener una Biblia, estar cerca de ella, porque es la manera en que Dios me habla”.

El texto bíblico preferido de Nada es el versículo Romanos 8:28. “Me encanta este versículo porque así creo que las cosas que me pasan no son una coincidencia, que hay un propósito en ellas y que funciona. Y que es Dios quien ha preparado ese propósito para mí”, dice.

Tareq: “Cada vez me parezco más a Él”

Tareq, de 21 años, fue invitado a un campamento anual de estudio bíblico en verano: “En ese tiempo no era creyente. Pero el campamento fue el punto de transformación de mi fe. En cierto momento, me levanté, miré hacia el cielo y le pregunté al Señor: ‘Si realmente estás vivo y aquí, por favor déjame sentirlo’”.

Después de esto, el líder del grupo oró con él: “Cuando lo hizo, sentí que el Espíritu Santo se derramaba sobre mí. En aquel momento cambió mi vida. Solía ser un camorrista, creaba problemas. Pero ahora soy un miembro comprometido con estos grupos, y voy a las reuniones de estudio bíblico dos veces a la semana. Ahora soy una nueva creación en Jesucristo. Cada vez me parezco más a Él”.

El versículo bíblico favorito de Tareq es Hebreos 3:6.

Rami: “Quería convencerles de que Dios no existía”.

De todos los jóvenes con los que hablaron nuestros compañeros de Puertas Abiertas, Rami*, de 25 años, fue quizá el que sufrió el mayor cambio después de su involucramiento en el grupo. Aunque venía de una familia cristiana nominal jordana, Rami se consideraba ateo.

Y tenía una agenda secreta: “Me uní porque creía que sería capaz de convencer al grupo de mis propias ideas, rechazando a Dios. Asistía a las reuniones, pero en mi corazón sabía que solo estaba fingiendo. Durante el tiempo de alabanza, alababa y durante el tiempo de oración, también simulaba orar, pero el deseo de mi corazón era convencerles de que Dios no existía”.

Sin embargo, nuestro Dios tenía otro plan para Rami: “Mi fingimiento se hizo cada vez más difícil de mantener, porque cuando estaba allí sentía algo muy profundo que nunca había experimentado antes: gozo. No podía negar el amor que el grupo me estaba mostrando”.

Poco a poco, Rami fue abriendo su corazón a Dios y, durante uno de los campamentos, tomó la decisión de seguir a Jesucristo: “Cuando tomé aquella decisión, sentí una alegría y paz que nunca había sentido antes. En mi vieja vida había experimentado la alegría en el mundo, pero ahora conozco por experiencia el significado bíblico de la alegría”.

Dios también ayudó a Rami a salir de una serie de adicciones con las que estaba luchando: “Día a día, Dios me está transformando en lo que Él quiere que sea. Él cambia mi carácter, mi actitud. Incluso mi familia y mis padres notan este cambio en mi vida. Ahora la cosa más importante en mi vida es servir a Dios”.

El versículo favorito de la Biblia para Rami es Josué 1:9. “Me doy cuenta de que tengo un mensaje de buenas noticias dentro de mi corazón que Dios ha confiado en mis manos para enviarlo y entregarlo. Incluso para personas que aún no lo conocen. Sin el valor de este versículo trabajando en mi corazón, no sería capaz de hacerlo”, dice.

*Nombres cambiados por razones de seguridad

Por Pau Amat

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